Quieres saber cuál es la fe que da vida y consigue la victoria? Aquella por la cual Cristo habita en lo íntimo de nuestro ser. El es nuestra virtud y nuestra vida. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, dice el Apóstol, os manifestaréis también vosotros gloriosos con él. Esa gloria será vuestra victoria. Y nos manifestaremos con él porque vencemos por él. Solamente llegan a ser hijos de Dios los que reciben a Cristo, y únicamente en ellos se cumple lo que dice la Escritura: todo el que nace de Dios, vence al mundo.

SAN BERNARDO


WEB OFICIAL DE LA ORDEN

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Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Preámbulo de la Regla Primitiva del Temple

Nos dirigimos en primer lugar a aquellos que desprecian seguir su propia voluntad y
desean servir, con pureza de ánimo, en la caballería del rey verdadero y supremo, y a los que quieren cumplir, y cumplen, con asiduidad, la noble virtud de la obediencia. Por eso os
aconsejamos, a aquellos de vosotros que pertenecisteis hasta ahora a la caballería secular,en la que Cristo no era la única causa, sino el favor de los hombres, que os apresuréis a asociaros perpetuamente a aquéllos que el Señor eligió entre la muchedumbre y dispuso, con su piadosa gracia, para la defensa de la Santa Iglesia.
Por eso, oh soldado de Cristo, fueses quien fueses,

que eliges tan sagrada orden, conviene que en tu profesión lleves una pura diligencia y firme
perseverancia, que se sabe que es tan digna y sublime para con Dios que, si pura y
perseverantemente se observa por los militantes que diesen sus almas por Cristo, merecerán
obtener la suerte; porque en ella apareció y floreció una orden militar, ya que la caballería,
abandonando su celo por la justicia, intentaba no defender a los pobres o iglesias sino
robarlos, despojarlos y aun matarlos; pero sucedió que vosotros, a los que nuestro señor y
salvador Jesucristo, como amigos suyos, dirigió desde la Ciudad Santa a habitar en Francia y
Borgoña, no cesáis, por nuestra salud y propagación de la verdadera fe, de ofrecer Dios
vuestras almas en víctima agradable a Dios......SAN BERNARDO

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sábado, 29 de noviembre de 2014

PARECE QUE DIOS ME TRANSCRIBE

Parece que Dios me transcribe
los luminosos de los espejos.
El tránsito en la lectura de este cuerpo
regañando al silencio.
Parece despertarme en el suelo de los

infiernos y de lo etéreo.
Parece retumbar caricias de suaves
ecos en las mañanas ausentes
y efímeras en esta carcasa mortal,
de frío invierno y sangre hastiada.
Tenemos un mano a mano, una codicia en el santo sanctorum, en mi confesionario, en los estigmas que callo y en los clavos que digieren las cuentas de mi rosario.
¿Por qué retiro mi ojo de mi mano izquierda, o la viga perpetua de la propia cruz que me arruina como los salvajes cayados de esta noche oscura, de este amanecer soñado?

I.R

domingo, 29 de diciembre de 2013

Acto III - Final




Cielo gris... la bruma cubre el amanecer, brillante metal sobre mi cuerpo como si fuese mi piel. Las Nubes vuelan alto siguiéndonos el paso, me impiden ver más allá... No hay vuelta atrás!!! Cabalga hacia adelante y lucha por tu vida, tu espada quiebra el cielo... tal vez no hay despedida, cabalga ya sin miedo, traspasa armadura ¡Salpica con su sangre tus ojos de locura!. Sentí caer a ñ mis hermanos con su mirada clavada en mi sien. Ríos de sangre cubren mis manos mientras mis lágrimas gritan sin fe... Las Nubes vuelan alto siguiéndonos el paso me impiden ver más allá...

No hay vuelta atrás.

Por momentos descubro la derrota, otra vez mis recuerdos cubren la retina, y esta vez... ¿moriré?... En las tierras del infierno nueve caballeros surgen por azar recogiendo el estandarte la noble causa quisieron llevar. Hacia una tierra perdida que las batallas quieren olvidar. Portadores de esperanza siempre en sus ojos el fuego de la fe arderá. Otra vez siento mi cuerpo caer. Alzando al viento mi espada siento la fuerza, vuelvo a cabalgar. Acompañan mi partida los caballeros que me ayudarán, una visión de otro tiempo quiso guiarme hacia aquel altar entre coronas de flores y aquellos cantos de voz celestial.

Otra vez siento mi cuerpo caer.

Hay que ser caballero templário el la derrota y en la Vitoria... De alma y corazón, sin cargos de poder, solamente con HONOR!

Frey + Rodrigo Perelló.

jueves, 26 de diciembre de 2013

TEMPLARIOS DE SALVACION

Exiliados en la guerra y el dolor, combatientes de una injusta crueldad. El templário siempre se hace dueño del terror y a sus espaldas la palabra libertad. Voluntarios que ven la vida con dolor, enfrentados a una cruda realidad. No puede hablar son testigos del horror, su secreto es pecado nacional. SON TEMPLÁRIOS DE SALVACION El silencio es el testigo de su honor, misioneros de una humilde voluntad, hay un camino que descubre al corazón y esta es la llave para amar. Hoy vuelvo a verle sin saber a donde ir, sigue soñando y no quiere despertar. Los recuerdos del pasado le atormentan sin cesar y el miedo hacia un futuro imposible de vivir, de vivir...Hoy vuelvo a verle de pie mirando a ese lugar es su vida sin más un cuento con triste final. Solitario siempre en busca de encontrar lugar en un mundo y un destino que no le dan felicidad. Camina solo, sigue soñando que podrá cambiar su vida, ese guión escrito ya. Sigue perdido, todo esta escrito, al borde del abismo esta sigue mirando infinito. Está cansado de esa lucha sin tener un rumbo para tomar, un camino donde encontrar libertad. Piensa que nada curará su enfermedad el dolor es ya tan fuerte que nada lo va a detener. Hubo un pasado que no volverá jamás una ilusión perdida, una carta sin sellar. Una esperanza, un sueño hecho realidad. Pero tristemente, es la hora de despertar. Al borde del abismo esta. Sigue mirando al infinito. 




Frey +Rodrigo Perelló
Caballero del Temple

viernes, 6 de diciembre de 2013

ACTO II

Acto II

La historia esta escrita con la sangre de los templários. En le día de la ira los hijos de Dios retornara a su trono para reclamar la espada divina y derrotar al señor de las tinieblas. La espada estará en el frente de combate y ma
tara sin justicia y ligara la tierra con la sangre de sus enemigos, para alzarse de nuevo en el altar, que un día le fue robado.


Perdidos en un lugar del tiempo allá donde ya no sale el sol, verás la historia de un manuscrito que alguien escribió... Relatos de un caballero al que el destino su pueblo robó quitándole a su familia y la libertad... "...y su honor será su ley, en la Tierra Prometida..."

"Cuando salga el Sol no estaré aquí... Cuando salga el Sol partiré hacia ti! "

Del Valle de los Elfos hasta el más allá cruzando siete mundos, fuego, tierra, aire y mar; Ardiente está mi espada de hundirse en el metal, la guerra es en tu nombre yo te traigo libertad. Un arduo destino aguarda mi vida el viaje comienza... la sangre caerá! Jurando que atrás no volvería, tras vastas tierras me espera un altar.




Frey + Rodrigo Perello.

Caballero del Temple

jueves, 5 de diciembre de 2013

EL INICIO

El inicio.

Tiempos de sangre... El Viento nos cuenta la historia de un trono sin Rey. Viejas leyendas que hechizan sembrando el temor, un Caballero encerrado dentro de otro ser... " Y su espada fue su hermosa traición, y su alma es Corazón de Dragón " Un susurro en el viento... una rosa de metal... un recuerdo que al tiempo escapó de su final. Entre las sombras, en medio de un bosque perdido se alza un altar donde hace siglos descansa el alma de un mortal, atrapado entre las alas.

" el señor del mal "

En tiempos de guerra discípulo del caos destellos de un tiempo que atrás quedó olvidado. Lejanos destinos que alzan horizontes oscuros senderos descubren mis visiones. La Esperanza es tu vida... ya se acerca la partida. Abre las alas de la Gloria Eterna y cruza los cielos buscando el fin... une los pueblos hacia la batalla la Guerra comienza... verás morir. La Luna, tu guía, te acerca al camino. Varada en la noche, vestigios del olvido, tu cuerpo en el suelo, la espada a tu lado. A tumbas de nieve caminan tus soldados. La luna es tu guía, te ilumina el camino la noche esconde secretos del destino, tu cuerpo cansado quiere reconocerlos si escuchas al viento tu ojos podrán verlos. No luches en vano, no pierdas tu confianza, hoy toma mi mano pues te dará esperanza.
 
Frey + Rodrigo Perelló.

sábado, 26 de octubre de 2013

REFLEXIÓN ESPIRITUAL: EL SEÑOR RECOGE NUESTRAS LÁGRIMAS Y NO SE LE OCULTAN NUESTROS GEMIDOS


De la carta de san Agustín, obispo, a Proba

Hemos de orar siempre con el deseo, no puede considerarse inútil y vituperable el entregarse largamente a la oración, siempre y cuando no nos lo impidan otras obligaciones buenas y necesarias. Ni hay que decir, como algunos piensan, que orar largamente sea lo mismo que orar con vana palabrería.


Una cosa, en efecto, son las muchas palabras y otra cosa el efecto perseverante y continuado.

Se dice que los monjes de Egipto hacen frecuentes oraciones, pero muy cortas, a manera de jaculatorias brevísimas, para que así la atención, que es tan sumamente necesaria en la oración, se mantenga vigilante y despierta y no se fatigue ni se embote con la prolijidad de las palabras. Con esto nos enseñan claramente que así como no hay que forzar la atención cuando no logra mantenerse despierta, así tampoco hay que interrumpirla cuando puede continuar orando.

Lejos, pues, de nosotros la oración con vana palabrería; pero que no falte la oración prolongada, mientras persevere ferviente la atención: Hablar mucho en la oración es como tratar un asunto necesario y urgente con palabras superfluas. Orar, en cambio, prolongadamente es llamar con corazón perseverante y lleno de afecto a la puerta de aquel que nos escucha. Porque, con frecuencia, la finalidad de la oración se logra más con lágrimas y llantos que con palabras y expresiones verbales. Porque el Señor recoge nuestras lágrimas en su odre y a Él no se le ocultan nuestros gemidos, pues todo lo creó por medio de Aquél que es su Palabra, y no necesita las palabras humanas.

Iglesia de San Pedro, Porto Venere, Italia.
 
 

POR TU VOLUNTAD..+

Llevo todo el día preguntándote. Preguntándome. Acariciando esas palabras que se dicen en un momento íntimo de escribir en el cerebro.
Me llevo diciendo, apalabrando, mencionándome, haciendo memoria insensata de un motivo, de mis certezas.
Dime algo. Respóndeme. Hoy necesito esas respuestas. Acalladas. Benignas, sin un estigma que pueda volverme loca. Sin un cáliz que pueda comulgar con el ímpeto de mi furia.
Ambos lo sabemos, lo que nadie explota en su boca. Nadie. Ni la flor, ni el sustento.
Se me acaba en dos días, en dos minutos de arena del tiempo, de un reloj que se moja en la desesperación del día a día.
Pero Tu y yo lo tenemos claro. Amor y esperar. Amor y servir. Amor...amor....un bello amor.
Y me acuesto en un punto sobre la i que desborda una flor.
Me arrullas en un mutis que habla suave como el mar.
Me hablas, tranquila, serena, aterciopelando el arrecife de la mañana...
Espero...Te espero.....estas conmigo sin saber que es el alma que me está abrazando. Contigo....Tu espíritu es el nombre que necesito para actuar hoy mañana, pasado.....
Imploro Tu perdón de no acordarme a la hora de comer, o de dormir, o de amar. 
Es mentira. Soy cínica contigo, pero lo sabes.....
Recuerdo un pensamiento que no se va del olvido,
lo nutres en cada minuto de todos los amaneceres que asomaron con mi nacimiento... Una fecha en cada Noviembre me recuerda a que he venido y a lo que me debo.
Una ironía que me digo, pero acato por Tu voluntad, que se clava en la mía......+

Isabel Rezmo






Sor + Isabel María Pérez Moreno
Dama del Temple

jueves, 5 de septiembre de 2013

LA MALDICION..

" A principios del siglo XIV el Papa Clemente V y el Rey Felipe IV de Francia deciden ante el creciente poder del Temple, perseguirlo y condenarlo bajo cargos de Sacrilegio, Herejía e Idolatría. Muchos caballeros son capturados y torturados hasta que reconocen sus cargos, entre ellos El gran Maestre de la Orden Jacques de Molay, el cual, es condenado a morir en la hoguera en la plaza de la Catedral de Notredamme. Antes de morir, el líder Templario se retracta de lo declarado y maldice al Papa y al Rey... " Siglo XIV juicio al Temple Prisión para el último maestre, torturas en las prisiones. No hay piedad no hay perdones, no hay honor en las acusaciones. Preso en la cárcel espera su suerte, arderás dijo el papa Clemente, el rey Felipe saca ganancia debe al temple media Francia, su deuda morirá con ellos. No es honor solo dinero... Arda la llama calla la gente, la justicia no está presente. El humo ciega su mente, mas la ira se hace fuerte y cuando no podía más Gritó ! Desde el fuego abrasador, sonó tan alta su voz que hasta el mismo cielo oyó la maldición. La maldición... Al poco tiempo muere Clemente pronto morirá el siguiente, ha muerto el rey de Francia, se ha cumplido la venganza, no lo puedes olvidar... 
La maldición " Nekan, Adonai! Chol-begoal ".



Frey + Rodrigo Perello
CABALLERO DEL TEMPLE

jueves, 29 de agosto de 2013

"DE UN HERMANO A OTRO HERMANO"


De qué sirve vivir una vida, Si no sabemos vivirla ?
Y en el momento que la abandonas todos lloran su perdida, todos piensan lo que no vas hacer, a todos les inunda la tristeza,….. ya no estarás.
Yo no quiero esto, el día que yo no esté como persona en la tierra, no me busques en ese cuerpo ausente, sin aliento, búscame en la sonrisa de un niño, en el susurro del viento moviendo los arboles, en el aroma del césped recién cortado, en la brisa del mar. Recuerda todo lo que te enseñe, como persona, como aliento de la vida y todo el camino que hemos recorrido juntos.
 

No me busques en la tristeza de ver mi cuerpo vacío y frío, búscame en los cantos de los pájaros, en el amanecer en el atardecer, desde el perfume de las flores, estaré en todo lo que te rodea, estaré en el latido de cada día…. Y sobre todo, quiero que mi huella, que mi paso por la vida lo cuentes a tus hijos y ellos a los suyos.
Quiero que sepas que me encanto estar vivo, que disfrute de todas mis experiencias, aprendí que cada momento es especial y que solo nosotros podemos ver y sentir el latido de nuestro corazón, pero cada sinfonía tiene un principio y un final, y yo quiero que mi final sea hasta un después.

No me llores, ríe, salta, vive cada minuto, como yo he disfrutado los míos…No me recuerdes con la desesperación de no tenerme, recuérdame con la ilusión de que estoy en todo, y recuerda como lo vivía, lo disfrutaba, explica lo que hemos compartido, y lo que nos hemos divertido aprendiendo.
Y cuando me necesites, mira a tu alrededor que yo estaré dándote un mensaje y diciéndote, VIVE, que es maravilloso, yo estaré en todos tus momentos pero recuérdame como esencia divina que SOY, con luz, amistad, ilusión y fuerza.
Te doy las gracias por compartir mi ruta, y estoy seguro que nos volveremos a ver, porque estaré siempre que pueda en esta rueda tan maravillosa, volveré aprender todo de nuevo, a oler el aroma de las flores, a apreciar el sol acariciando mi piel, a sentir el amor por primera vez, o el sabor salado de mis lagrimas, a ganar o perder, a luchar por lo que quiero y a no rendirme ante cualquier meta, a ser hijo, padre y abuelo. A dar y recibir , pero sobre todo volveré a buscar tu mirada, a encontrarte para encontrarme y enseñarte a vivir disfrutando, siempre que venga a esta mi nueva vida, sentiré que valió la pena, solo por compartirla con los demás, no por lo que me das, sino por lo que aprendo al lado tuyo. Pagaría por lo que tengo, no sé cuanto durara, pero si que siempre que viva viviré cada minuto como si fuera el último, no importa que haga, porque todo lo que realice me enseñara algo de la vida.
Pero si se que no quiero que me recuerdes por el vacío que dejo en tu vida, sino por todo lo que te he dado, y estés feliz por lo que te daré cuando nos reencontremos otra vez, solo espero que cuando yo te encuentre, no dudes y sepas que vengo a aprender, a enseñarte que vivir es la mejor experiencia.
No llores por mí partida, sonríe, mírame y sonríe por recordarme llena de vida. Yo quiero dejar mi mejor huella en tu vida, la huella de ser y estar en plenitud hagas lo que hagas, estés con quien estés, siempre estaré a tu lado, VIVE cada segundo como si fuese el ultimo y no esperes un mañana… porque nunca sabrás si llegará, solo quiero que sepas que me has enseñado mucho y mi felicidad ha sido plena.
Me encontraras en el mar, en la montaña, en un árbol y en la sonrisa de un niño, te esperare feliz.
Gracias, gracias, gracias a la vida que me lo ha dado todo.....
 Sor + Sandra Gonzalez
Dama del Temple

NO HE DE RENDIRME

 
 
No he de rendirme aunque caiga al andar, no estaré vivo si he de huir. Si por vivir, no he de ser dueño de mí... Mejor en pie morir, en las piedras que están en el camino, sé que cuando empiece a caminar he de labrar yo, mi propio destino. Ser quien decida cuantos pasos he de dar, ser libre para elegir, si por vivir, no he de ser dueño de mí, mejor en pie morir... Sé que en esta vida hay que vivir con el dolor que dan las heridas, sé que al caminar he de sufrir y cada vez será mas dura la caída. No he de rendirme aunque caiga al andar, no estaré vivo si de huir. Si por vivir, no he de ser dueño de mí. Nunca nadie habrá de doblegar el valor que alimenta mi vida, nunca harán mi pierna arrodillar aunque el dolor atormente mis heridas. No habrá quien pueda mi espíritu quebrar, vencer mi alma ni mi fe, si he de caer, antes elijo poder... Mejor morir en pie! 


Fr. + Rodrigo Perello.

sábado, 1 de junio de 2013

LA VIDA TEMPLARIA: VIDA ESPIRITUAL Y MONÁSTICA

La mentalidad del Pobre caballero de Cristo, es seguir una vida espiritual y monástica concreta.
No se trata solo de llevar los valores del Temple a nuestra vida diaria, si no que además necesitamos una experiencia y una formación espiritual que no puede desligarse del sentir templario.
He visto en este sentido infinidad de doctrinas, infinidad de elementos que manipulan, o desvirtuan lo que significa el Temple. No voy a entrar en intentar convencer si mi realidad o mi sentir es mejor que los otros. Simplemente intento exponer mi propia definicion y mi manera de razonar despues del tiempo que llevo siendo dama del Temple, y de  haber estado introducida en este fascinante y maravilloso mundo.
Estudiando e investigando biografías, historia....veo que San Bernardo confirió al Temple una Regla Monástica y esto es incuestionable. Toda Orden religiosa que se llame asi RELIGIOSA, debe atenerse a una serie de reglas, de normas que organicen la vida en comunidad. Somos una comunidad a parte que cada uno de nosotros tengamos una vida aparte. Si tenemos una regla monástica entonces tendremos que vivir conforme a esa Regla en la medida de lo posible.

¿Entonces como es posible que se olvide de la necesidad de la formación y de la espiritualidad del monje soldado?
No se puede vivir como templario si arrancamos de nosotros esa formacion y la obediencia a esa Regla.Por ese mismo motivo ando desilusionada no de mi orden, porque creo que he encontrado el sendero que quiero y que Dios me muestra. Desilusionada ante tanta falsedad, menosprecio y desvirtualización que veo en el mundo del Temple.
La obediencia, la oración, la meditación eran valores que los monjes-soldados confirian a su vida cuando no estaban guerreando. La asistencia al oficio divino, el capítulo, el trabajo en las encomiendas eran casi idénticos a la vida de un monje en su monasterio: 

"Todo hermano debe esforzarse en vivir honestamente y en dar buen ejemplo a los seglares y a otros conventos, en todas las cosas, de tal forma que quienes le vean no puedan observar nada malo en su comportamiento, ni en su forma de cabalgar, caminar, beber, comer o mirar ni en cualquiera de sus actos ni en ninguna de sus obras." 




Seamos coherentes, seamos serios y el que abrace la vida templaria sabe que debe exponerse a una formacion plena espiritual y de oración, de obras y de servicio, no de guante blanco y de asistencia a ceremonias que no llevan nada mas que a idolatrarse a si mismo.
Ojalá que todos tomemos en serio esta reflexion y nos mostremos ante el mundo con seriedad y dedicación a algo tan fascinante como vivir el Temple como modo de vida. Porque de la manera que un hermano se muestra, es la manera en la que se nos valora al resto.

Abrazos fraternales

Sor +Isabel María Pérez Moreno
Dama del Temple

lunes, 27 de mayo de 2013

EL CAMINO DE LAS ESTRELLAS. EL REGRESO DEL TEMPLARIO -Segunda parte





El Caballero Templario  al final de su camino observa con respeto la caida del sol y su trasformaciòn, como el alquimista observa  la materia, el Caballero  ahonda en ese descubrimiento para alcanzar el verdadero saber. Consciente de sus sentidos reconoce el símbolo Sagrado de la Inteligencia Divina  Creadora, y la grandeza  inmensa del Còsmo con su eterno movimento” (todas Tus obras las hicistes con Sabiduria Mio Señor-Salmo 104 ) el Templario reconoce su determinaciòn de ser humano,  en  su bùsqueda  encuentro  la presencia del sacro  dentro de su alma, en su largo camino comprendio  la distinciòn entre lo temporal  y lo spiritual, mirando hacia arriba y  continundo a caminar hacia adelante,recorderà  que en su camino encontro abundantes elementos relacionados con el mundo celeste que dejaròn los grandes Maestros Constructores y en  cuyos muros grabaròn los misterios de la gran sabiduría con escenas bíblicas y mitològicas… donde se esconde el mensage que comunica con la sabiduría superior permitiendo la evoluciòn del espiritu,fiel  a estàs revelaciones el Templario no podra prescindir de la vida de la Iglesia y de su ritmo Sacramental. Custodio del camino sagrado el Templare  comprende la vivencia y la unidad con los Hermanos de la Caballeria  de la hùmile túnica blanca.


Dal regreso de la Ruta del Conocimiento Jacobeo, encontró  las aguas subterràneas que lo alimentaron de  lo puro lo humano y lo spiritual, imprescindible para la vida, la luz, el amor y la paz,el Caballero  descubriò  la propia vida interior la liberaciòn el don del silencio y sus varias formas” todo sera relacionado para  llevarlo  al  apertura con el Absoluto, el camino fue la existencia de la verdad en la armonia del bien, no fue una competencia con el prójimo sino con si mismo , el Cabellero se libero de toda opresiòn ,para poder llegar un día a la Milicia Celestial, y sentir  fluir da su interno la voz del Espíritu Creador.


Sor + Mari Sol García
Dama del Temple


miércoles, 24 de abril de 2013

EL CAMINO DE LAS ESTRELLAS Primera Parte



El espíritu del Templario lo llama constantemente hacia la Divinidad de Dios, el Templario tiene la capacidad de escuchar su propia intuición, observa y sigue las señales que llegan del Universo manteniendo su caminar Contemplativo en silencio y con profunda consciencia de poder recibir en su camino de ida y vuelta, purificación y evolución espiritual para desarrollar virtudes y sentimientos que deberá aplicar en su continuo caminar.
El Caballero Templario peregrino llegará a tocar su profundidad que voluntariamente ha escogido para que le sean revelados los misterios de esta gran filosofía, prestando atención a no retroceder se dejará llevar por la corriente de agua viva del Espíritu que le conceda el valor que necesita para recorrer y desarrollar el Camino de la iniciación que lo conducirá al Camino Estrellado, tomará conciencia con humildad de su naturaleza espiritual, y del lado oscuro y profundo de su ego.
El camino Sagrado iniciático para el Templario será vencer las pruebas y peligros sometiendose a las reglas establecidas en el sendero de Jano, sin caer en la prisión de sus propios egoismos, no será tanto el llegar a la meta sino llegar a la evolución espiritual y al conocimiento de la iluminación donde tendrá que descubrir su debilidad y su nada. El Templario, en su camino, caerá en el pozo profundo de su alma, lugar donde se ocultan y están encerradas las fuerzas del camino Sagrado que refuerzan el magnetismo de su busqueda, en ese lugar nadie lo rescatará, y esperará el perdón, la purificación del algua clara y viva de la fuente dejandose llevar por la corriente del Espíritu.
Su camino será largo, tendrá que atraversarlo a través de un complicado y tortuoso laberinto con mucha atención para no retroceder y no quedarse atrapado. Cuando llegue a la meta del camino, el Templario deberá estar solo y en sintonía con su espíritu para poder manejar más la sensibilidad que le manda su intuición, será consciente de la inteligencia del alma adquirida en el camino y del potente cambio que tendrá.
Su silencioso caminar será en completa meditación para poder oir en soledad la ninfa de su espiritualidad y poder dirigirla hacia los objetos que abrazan su camino de crecimiento y de transformación con el Divino. Él tendrá la capacidad transformadora y única de poder conectar son su propia esencia y con la grandeza del Universo. El Templario, en su búsqueda, deseará llegar al tesoro oculto para sentirse parte de un todo, pero tendrá que prestar mucha atención en el penúltimo paso para no retroceder, reconociendo perfectamente que cuando logre la meta deberá seguir caminando para que continúe fuyendo en su alma las energías del Universo.
Sor + Mari Sol Martín Fernández
Dama del Temple

domingo, 7 de abril de 2013

SOLDADOS Y TESTIGOS AL SERVICIO DE DIOS




Santificamos  el Nombre de Dios 

El amor del Caballero y de la Dama del Temple  por Cristo, es un amor intenso profundo, de gran devociòn por el suo ùnico  Señor, el Caballero es de notable elevaciòn spiritual  y  todo soporta con ilusiòn y amor entregandose totalmente  a  Él  nonostante las dificultades su misiòn serà hacerlo amar cada vez màs por todos, credente o no credente,  para que puedan encontrar en Cristo,la plenitud de la vida, y poder llegar  un dia satisfechos  a la grande  meta de la vida.  Màs allà de cualquier consideraciòn ètica la esencialidad del Pobre Caballero de Cristo no es sòlo ser abierto con humildad a las necesidades de los hermanos  y hermanas del Orden, sino tambièn  defender la dignidad de cada hijo de Dios, decir  que creemos  en Dios y no ver  el nuestro pròximo, es “ engañarnos  a sí mismos”, vivir profundamente  lo humano, en todas las culturas, perfeccionara  al Caballero o Dama Templare.
Indudablemente, no es la primera vez que los Templarios afrontan difficile decisiones,baste observar el dificil periodo en el cual nos encontramos,teniendo en cuenta las condiciones culturales de hoy; El proyecto educativo de los Pobres Caballeros de Cristo Gran Priorato Santa Maria, es llevar a las conciencias del hombre Cristo, para que sean abiertos al auxilio de la gracia de Dios, porque  la ùnica razòn de ser Iglesia es anunciar explicitamente el Evangelio lo màs fielmente  de Jesùs, este es un cargo que Él puso en las manos de todos los hombres. El espiritu religioso y monàstico  del Gran Priorato Santa Maria dirigido por los Padres Espirituales, forma una gran familia al lado del Monacado del Cister,conciliando la vida espiritual con la vida mondana.

El hombre por natura se abre a lo trascendeltal,a lo que va màs alla de su comprensiòn de sus posibilidades cognoscitivas, preguntandose por el significado de todo, la Evangelizaciòn del Templare tiene como finalidad poner  en  comuniòn con Cristo el hombre presentandolo como centro culmen de la revelaciòn,  concentrandose  tambien en la vida de Cristo se toca  la cuestiòn moral, que tiene como nùcleo los mandamientos y su plenitud en las bienaventuranzas.
Para el Caballero Templare laico Cistercense,seràn muy importantes las reglas que estàn escritas, los valores morales, el honor, la cortesia,” La pobreza” que es ante todo una actitud de la persona, Jesùs en el Evangelio dice a menudo: "Bienaventurados los pobres en espìritu." La pobreza cristiana es no poner  la esperanza en lo que se tiene,al contrario es  ser libre de lo que uno tiene, sabiendo que no es la riqueza lo que el hombre necesita para ser feliz,” esto  serà para todos  un ejemplo de absoluta libertad”.
 Empuñando la espada de la Palabra de Cristo y con la escucha  atenta  en la pràctica diaria de la Lectio Divina    “Glorificamos al Señor nuestro Dios”  y  afirmamos  la base spiritual de la existencia humana, esto serà para el Templare el botìn màs precioso que el puede desiderar. 




 Sor + Mari Sol Martín Fernández.
Dama del Temple.

martes, 19 de febrero de 2013

EXIGENCIA MORAL

 
Una de las afirmaciones de nuestra fe, es que la Culpa puede perdonarse y superarse,así, la Biblia asevera que el mundo no procede del Pecado, sino de la Palabra y el Espiritu de DIOS.No tiene nada de extraño que, fuera del cristianismo,la idea de que las culpas pueden ser perdonadas y hasta desaparezcan, está muy lejos de ser evidente, así, como es lógico que este perdón no llegue de forma automática y solo por nuestra conducta, es aquí donde - tropezamos- con el perdón de Dios,dándonos de bruces con la Conversión,es decir,hemos de tomar la dirección contraria ante un hecho negativo, es por esto que podemos distinguir tres formas de actos individuales:conocimiento,arrepentimiento y reparacion.Mediante el CONOCIMIENTO,la persona es conocedora de la injusticia y las acciones que realiza,por tanto, nos sentimos culpables.Para justificar esa culpabilidad se ha de tener,al mínimo,conocimiento de maldad o falsedad del hecho o hechos,eso sí, en el momento de la comisión del hecho,este sentimiento queda apartado porque en ese instante son justificadas y-o deseadas,aclaro,se tiene conciencia del mal,pero no se toma en cuenta; el auténtico conocimiento viene cuando nos damos cuenta del daño causado y, la -insensatez-.Con el conocimiento y reconocimiento de la culpa, se da el primer paso para superar el mal hecho. 
ARREPENTIMIENTO: no solo se reconoce la culpa, sino que se rechaza la injusticia cometida que, como es evidente provoca sentimientos de rechazo instintivo,verse ruin, inferior,pero, en estas actituden no consiste el arrepentimiento auténtico,solo se consigue cuando se toma una actitud positiva frente al mal causado,es decir, - coger el toro por los cuernos -, así nos damos cuenta que, los valores que tomábamos como referencia,eran o son erróneos.En resúmen, en el arrepentimiento, el Hombre se enfrenta Consigo; item más,a aquel, lo podemos catalogar de dos tipos: Imperfecto,cuando brota del miedo y la angustia y, Perfecto,cuando no nos miramos el ombligo y se centra total y enteramente hacia los demás.Este es el contrapolo el pecado,que sería buscarse así mismo y cerrarse a los demás,según Lutero: -homo curvatus in sepsum -( se curva en si mismo ).  
REPARACION. Es la clave de la sinceridad del arrepentimiento.Cuando alquien que ha hecho daño, no pone en práctica elementos de compensación,aquél -arreptto -, es poco fiable.Nadie puede ( porque no somos dueños ) devolver el tiempo del daño ni un segundo aunque nos perdonen y/o perdonemos. RASGAD VUESTROS CORAZONES Y NO VUESTROS VESTIDOS.( Ji 2-13 ).La verdadera penitencia consiste en: CORREGIR ACTITUDES CERRADAS Y DESVIACIONES,abriéndose a los demás.
Non Nobis.Semper Fidelis
Frey + José Antonio Moya
Caballero del Temple

domingo, 10 de febrero de 2013

EL AMOR DE CRISTO POR NOSOTROS


 Al escribir o hablar sobre el Santísimo Sa­cramento, verdadero corazón y foco de toda la vida cristiana, conviene evitar dos extre­mos. Por una parte, no debemos rebajar el gran misterio sacramental al nivel de un mero sentimentalismo por un abuso de imagina­ción piadosa, y, de otro lado, no hemos de estudiar el misterio con tales abstracciones puramente teológicas, que olvidemos que se trata del gran sacramento del amor de Dios por nosotros. De ambos extremos nos salva la sencillez de los Evangelios.

Los Evangelios nos cuentan los más subli­mes misterios de nuestra fe en términos concretos y fáciles de entender para cualquier in­teligencia. De los cuatro evangelistas, ningu­no ha dado a las más altas verdades revela­das una encarnación más concreta que San Juan, el autor del cuarto Evangelio. El dis­cípulo a quien Jesús amó abre su relato de la última Cena y de la Pasión con estas pa­labras hondamente conmovedoras: “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo  amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn. 13, 1). Y de estas palabras se deduce con inmediata claridad que el sacra­mento y el sacrificio de la Eucaristía instituidos por Jesús en la última Cena, son, lo mis­mo que la Pasión y Resurrección que ellos perpetúan hasta el fin de los tiempos, la en­carnación inefablemente perfecta de su amor por nosotros.

La vida cristiana no es otra cosa que Cristo viviendo en nosotros por el Espíritu Santo. Es el amor de Cristo, compartiéndose con nosotros en la caridad. Es Cristo en nosotros, amando al Padre por el Espíritu. Es Cristo uniéndonos a nuestros hermanos por la cari­dad con el vínculo del mismo Espíritu.

Jesús expresó frecuentemente su deseo de compartir con nosotros el misterio de su vida divina. Él dijo que había venido para que tu­viéramos vida y la tuviéramos abundante (Jn. 10, 10). Vino a arrojar, como un fuego, esa vida de caridad sobre el mundo, y desea­ba verlo ardiendo. Deseaba, sobre todo, po­der sufrir el “Bautismo” de su Pasión y muer­te, porque sabía que sólo así sería capaz de incorporarnos a su misterio y hacernos, con Él, hijos de Dios. No es maravilla, pues, que dijese que estaba “constreñido”, es decir, que se sentía como atado y confinado, como un prisionero en sus cadenas, hasta que su bau­tismo se cumpliese. Su infinita caridad, apri­sionada en su sagrado Corazón, anhelaba romper su confinamiento y comunicarse a la humanidad, pues, en cuanto Dios, Él es bon­dad sustancial, y la naturaleza misma del bien es la de ser difusivo de sí mismo.

Por eso la Iglesia, en su liturgia, continúa aplicando a Cristo en la Santa Eucaristía aque­llas palabras que Jesús dirigió a los hombres dolientes de su tiempo: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt. 11, 28). Porque, en la Eucaristía, el Cristo de la última Cena todavía parte el pan con sus discípulos, todavía lava sus pies para mostrarles que, si Él no se abaja y les sirve, no tendrán parte en Él (Jn. 13, 8). En la Eucaristía, todavía bendice el sagrado cáliz y se lo ofrece a aquellos que ama. Sólo hay una diferencia. En la última Cena, Cristo aún no ha padecido muerte y resucitado. Ahora, en nuestra misa diaria, el Cristo que entra silenciosa e invisiblemente para presentarse en medio de sus discípulos es el Cristo que se sienta gloriosamente a la diestra del Padre en los cielos. Es Cristo Rey inmortal y Conquistador. Es el Cristo que, habiendo muerto una vez por nosotros, «ya no muere más» (Rom., 6, 9). Al mismo tiempo, llega hasta nosotros con toda la sencillez, pobreza y oscuridad que, en los Evangelios, hemos aprendido a asociar con su Encarnación.
Al resucitar de entre los muertos, Jesús no perdió nada de su humanidad. Al descender gloriosamente hasta el inaccesible misterio de su divinidad, su trono, no cesó de amarnos con la misma humana ternura y perfección que San Juan describe en tres sencillas palabras: «hasta el fin». La Santa Eucaristía nos descubre las profundidades del significado que contienen estas tres palabras.

Al decir que Jesús amó a los suyos «hasta el fin», el evangelista no nos dice simplemen­te que Nuestro Salvador nos amó hasta el término de su vida en la tierra, que nos amó tanto, que murió por nosotros. Jesús dijo: «Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos.» (Jn., 15, 13). Y, sin embargo, Jesús mismo ha hecho más que dar su vida por nosotros. Nos ha amado con un amor que no puede ser confinado en los lími­tes corrientes de la vida humana. Al darnos la Eucaristía como un «memorial» de su pasión, muerte y resurrección, ha hecho presente, para todos los tiempos, el amor que le hizo morir por nosotros. Más aún, ha hecho que la Pasión misma esté presente en el misterio. Y Él mismo, que nos conocía y nos veía con su divina presencia cuando bendecía el pan en el Cenáculo y cuando tomó su Cruz, quiere estar sustancialmente presente en la Eucaristía, para conocernos y amarnos, para compartir sacramentalmente con nosotros su presencia y su amor hasta el fin de los tiempos.

Ahora bien, este deseo de Cristo fue mu­cho más que una expresión de la más pura ternura humana. Su permanencia con nosotros en la Eucaristía no es sólo un gesto de apasionado amor. Su obra divina quedó objetivamente cumplida cuando expiró su alma en la Cruz. Pero, como Él dijo por boca del Salmista (Sal., 15, 10) no tendría valor su sangre si se corrompiese en el sepulcro. Se santi­ficó a Sí mismo (Jn.,17, 19) para que nos­otros podamos ser “santificados por la ver­dad” (Ídem). Si viene hasta nosotros en el Santísimo Sacramento, viene a realizar una obra, no en Sí mismo, sino en nosotros. ¿Cuál es esta obra? Dice Juan, en el gran capítulo eucarístico del Cuarto Evangelio: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado.» (Jn., 6, 29). Si conocemos los Evan­gelios, nos percataremos de que la palabra ((creáis)) implica aquí mucho más que un simple asentimiento intelectual a la verdad re­velada. Significa la sincera aceptación no sólo del mensaje evangélico, sino de la persona misma de Cristo. Significa hacer las obras de Cristo, pues “el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago” (Jn., 14, 12). Significa amar a Cristo y, en virtud de este amor, recibir el Espíritu de Cristo en nues­tros corazones. Significa guardar sus manda­mientos, y especialmente el amor de unos a otros (Jn., 14, 21). Significa darse cuenta de que Cristo está en el Padre, y nosotros en Cristo y Cristo en nosotros (Jn., 14, 20).
En una palabra, la obra de Cristo en el mundo, a través de la acción de su Espíritu, a través de su Iglesia, y a través de sus santos sacramentos, es la obra de nuestra incor­poración y transformación en Él mismo por la caridad. Esta es la obra por excelencia de la Santa Eucaristía.

Ahora bien, al recibir los sacramentos, lo primero que se necesita es, naturalmente, que creamos en Cristo, el cual nos santifica a tra­vés de los sacramentos. Debemos ser bautizadas como cristianos. Debemos vivir de acuer­do con las promesas bautismales y renunciar al pecado. Debemos consagrarnos a Dios y a su divina caridad. Debemos vivir desintere­sadamente, esto es, hemos de buscar nuestra realización en el amor a Dios y a nuestro pró­jimo. Pero a fin de que los sacramentos pro­duzcan en nosotros su efecto plenario, a fin, sobre todo, de que nuestra vida eucarística sea realmente una vida y no una pura formalidad externa, hemos de esforzarnos por aumentar no sólo nuestra apreciación del misterio sacra­mental, sino también nuestra comprensión del amor de Cristo que está presente y actúa sobre nosotros en el Sacramento.

  Estas dos cosas son, simplemente, dos as­pectos distintos de la misma cosa: el amor de Cristo por nosotros. Por otra parte, la maravillosa realidad de la presencia sacramental de Cristo, un misterio de la sabiduría y el poder de Dios, baña y purifica nuestra inteligen­cia con una limpia luz que despierta las pro­fundidades de nuestra voluntad hacia un amor más allá de todo afecto humano. Por otra parte, su amor por nosotros despierta en nuestros corazones un instinto espiritual que nos impulsa a amarle a nuestra vez, y este amor nos lleva al conocimiento de Dios.

  El amor a Dios es la más profunda realiza­ción de las capacidades implantadas por Dios en la naturaleza humana, destinada a unirse con Él mismo. Al amarle, descubrimos, no sólo el íntimo significado de verdades que, de otra forma, nunca hubiéramos podido enten­der, sino que, además, encontramos en Él nuestra verdadera identidad. La caridad que despierta en nuestros corazones el Espíritu de Cristo, actuando en las profundidades de nuestro ser, nos hace empezar a ser las per­sonas que, en los designios inescrutables de su Providencia, Él dispuso que fuéramos. Movidos por la gracia de Cristo, empezamos a descubrir y a conocer a Cristo como un ami­go conoce a su amigo: por la interior simpa­tía y el entendimiento que sólo la amistad puede otorgar. Este amoroso conocimiento de Dios es uno de los más importantes frutos de la comunión eucarística con Dios en Cristo.


                                                                    ORACIÓN


Yo, Señor, yo, como dice tu profeta, soy un hombre que veo mi pobreza12. Soy pobre y en trabajos desde mi juventud; ensalzado, me siento humillado y confundido13. Por cuántas y qué horribles humillaciones me has hecho pasar. Pero te has vuelto hacia mí, me has vivificado y me has sacado, una vez más, de los abismos de la tierra. Has multiplicado tu magnificencia; y volviéndote me has consolado14.
Ahora, tierno Señor, mi alma te da las gracias. Cuando le hablas, comienza a reconocer tu voz; más aún no capta del todo lo que tú le dices. Tu voz nunca viene de vacío60 ; pues tu voz es tu gracia que no resuena al exterior, sino que enérgica y dulcemente obra en el interior. Cuando yo te hablo, tiendo a ti; y en esto precisamente consiste mi bien. Sea cual fuere mi oración estoy cierto que nunca te oraré o adoraré en vano, ya que el solo hecho de orar me resulta una gran recompensa61.

Guillermo de Saint Thierry, “ORACIONES MEDITADAS”. Biblioteca Cisterciense. Ediciones Monte Carmelo



12 Lam 3,1.

13 Sal 87,16.

14 Sal 70,20-21.

60 Is 55,11.

61 Sal 18,12.



 Charla a iniciativa de GRUPO DE ADORACIÓN NOCTURNA DE LA HERMANDAD DE LA SAGRADA CENA