Quieres saber cuál es la fe que da vida y consigue la victoria? Aquella por la cual Cristo habita en lo íntimo de nuestro ser. El es nuestra virtud y nuestra vida. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, dice el Apóstol, os manifestaréis también vosotros gloriosos con él. Esa gloria será vuestra victoria. Y nos manifestaremos con él porque vencemos por él. Solamente llegan a ser hijos de Dios los que reciben a Cristo, y únicamente en ellos se cumple lo que dice la Escritura: todo el que nace de Dios, vence al mundo.

SAN BERNARDO


WEB OFICIAL DE LA ORDEN

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Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Preámbulo de la Regla Primitiva del Temple

Nos dirigimos en primer lugar a aquellos que desprecian seguir su propia voluntad y
desean servir, con pureza de ánimo, en la caballería del rey verdadero y supremo, y a los que quieren cumplir, y cumplen, con asiduidad, la noble virtud de la obediencia. Por eso os
aconsejamos, a aquellos de vosotros que pertenecisteis hasta ahora a la caballería secular,en la que Cristo no era la única causa, sino el favor de los hombres, que os apresuréis a asociaros perpetuamente a aquéllos que el Señor eligió entre la muchedumbre y dispuso, con su piadosa gracia, para la defensa de la Santa Iglesia.
Por eso, oh soldado de Cristo, fueses quien fueses,

que eliges tan sagrada orden, conviene que en tu profesión lleves una pura diligencia y firme
perseverancia, que se sabe que es tan digna y sublime para con Dios que, si pura y
perseverantemente se observa por los militantes que diesen sus almas por Cristo, merecerán
obtener la suerte; porque en ella apareció y floreció una orden militar, ya que la caballería,
abandonando su celo por la justicia, intentaba no defender a los pobres o iglesias sino
robarlos, despojarlos y aun matarlos; pero sucedió que vosotros, a los que nuestro señor y
salvador Jesucristo, como amigos suyos, dirigió desde la Ciudad Santa a habitar en Francia y
Borgoña, no cesáis, por nuestra salud y propagación de la verdadera fe, de ofrecer Dios
vuestras almas en víctima agradable a Dios......SAN BERNARDO

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jueves, 13 de febrero de 2014

Abadía de Fontenay Abbaye de Fontenay

La abadía de Fontenay fue fundada desde Cîteaux por Bernardo de Claraval, que dejó aquel lugar el 1119 (había ingresado en 1112) con una docena de monjes para retirarse aquí, donde existía ya un antiguo ermitorio. En 1130 se desplazó la ubicación del asentamiento monástico hasta un lugar muy cercano con humedales, donde existían varias fuentes (de ahí el nombre del lugar) y donde se llevaron a cabo obras de saneamiento para hacer el lugar más habitable, antes de comenzar las construcciones.
En 1139 comenzó la construcción de la nueva iglesia, edificio que ya se pudo consagrar en 1147. La construcción de las diversas dependencias se pudo poner en marcha gracias al valioso mecenazgo del obispo Ebrard de Norwich, que se retiró aquí.

 Rápidamente se convirtió en un lugar de gran importancia que acumuló una larga serie de bienes y beneficios. Se dice que durante aquella época de pujanza (siglos XIII y XIV) se reunía una comunidad de trescientos miembros, teniendo en cuenta las granjas y prioratos dependientes.

A partir del 1547 el centro pasó a estar gobernado por abades comendatarios, nombrados por el rey y que se desentendían de la propia actividad monástica. Pasó por una época de decadencia, en este sentido, en 1777 se tuvo que prohibir el juego, la caza y la entrada de mujeres en el recinto monástico. En 1790 los efectos de la Revolución provocaron el cierre definitivo del lugar y la salida de los últimos monjes. Pasó por las manos de varios propietarios; se instaló una fábrica de papel, que tuvo actividad hasta 1903. Más tarde comenzó los trabajos de conservación y restauración del lugar; en 1852 el monumento quedó protegido, declarándolo Monument Historique y desde 1981 es Patrimonio de la Humanidad.




 

miércoles, 5 de febrero de 2014

EL ESPIRITU SOPLA DONDE QUIERE





   Señor, ¿para qué tantas palabras?
            Mi alma miserable, desnuda, helada y aterida desea ser reconfortada por el calor de Tu amor. Por eso, para proteger mi desnudez, junto y coso cuantas telas encuentro. Y ni siquiera llego a recoger dos leños, como los de aquella sabia viuda de Sarepta (1), sino débiles yerbajos en la inmensidad de mi desierto, en la espaciosa vanidad de mi corazón para estar preparado cuando entre en el tabernáculo de mi morada con el puñado de harina y el vaso de aceite a fin de que pueda comer y morir. Más no moriré tan pronto. O mejor, Señor, no moriré, viviré para narrar las acciones del Señor (2).
Estando en pie en casa de mi soledad, como asno silvestre solitario, habitando en tierras saladas, abro la boca hacia ti, Señor, y aspirando el soplo de mi amor, aspiro el Espíritu. Y a veces, Señor, cuando estoy así ante ti y con los ojos cerrados, me pones en la boca del corazón lo que no me permites reconocer.

            Sin duda percibo su sabor de manera tan dulce, suave y reconfortante que, si en mí se plenificara, ya ninguna otra cosa buscaría, pero tú no me permites advertir ni que visión corporal, ni por algún sentido del alma, ni por la inteligencia de mi espíritu, qué es lo que recibo.

            Quisiera retenerlo y rumiarlo y juzgar su sabor, pero se aleja rápidamente. Por la vida eterna que espero, trago eso cuyo nombre ignoro.

            Al rumiar largo tiempo su fuerza operante, desearía trasvasarla en mis venas y en el meollo de mi alma como un jugo vital, a fin de perder el gusto por todos los otros afectos y gustar sólo de ella y para siempre, pero rápidamente desaparece.

            Cuando la busco, la recibo o la uso, me esfuerzo por confiar a la memoria los pocos rasgos que se han delineado más fuertemente y aún trato de ayudar a la memoria falible mediante la escritura. Pero entonces, por su misma realidad y por mi experiencia me veo empujado a aprender lo que en el Evangelio dices del Espíritu: “No sabe de dónde viene ni a dónde va”.

            En efecto, todo aquello que confío con solicitud a mi memoria como imágenes apenas esbozadas a fin de poder volver a ello de alguna manera y allí recogerme cuando lo quiera, concediéndole este poder a mi voluntad cada vez que lo deseo, al oír la palabra del Señor: “El espíritu sopla donde quiere” (3). Encuentro muerto e insípido todo lo guardado pues experimento en mí mismo que el Espíritu sopla, no cuando yo lo quiero, sino cuanto Él lo quiere.

            Hacia ti sólo, Fuente de Vida, debo levantar mis ojos para, sólo en tu luz, ver la luz. Hacia ti, Señor, hacia ti se vuelven hoy, y se vuelven siempre, mis ojos. Que hacía ti, en ti y por ti progresen todos los progresos de mi alma.

            Que cuando desfallezca mi virtud, que es nula, que tras de ti vayan jadeando todos mis desfallecimientos. Pero, mientras tanto, ¿cuánto tiempo lo aplazarás, por cuánto tiempo se arrastrará mi alma hacia ti, ansiosa, miserable y anhelante?

            Te ruego que me escondas en lo escondido de tu faz, lejos de las contiendas de los hombres. Protégeme en tu tabernáculo de la contradicción de las lenguas.

Guillermo de Saint-Thierry
(s. XII)


domingo, 26 de enero de 2014

VOCACION

Entrad, postrémonos por tierra,

Bendiciendo al Señor creador nuestro,

Porque él es nuestro Dios y nosotros su pueblo

El rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz;

No endurezcáis vuestro corazón.

(Salmo 94,67)
<< pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 . A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. 4 . Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.>> (Jn 10, 2-4)
Cristiano es aquel que ha escuchado la llamada de Cristo y respondido personalmente. Por tanto, no es correcto pensar que únicamente tienen <<vocación>> los que están en monasterios, conventos, seminarios, comunidades religiosas o casas parroquiales. Todo cristiano tiene la vocación de ser discípulo de Cristo y seguirlo. Algunos lo siguen en el matrimonio, que, a pesar de no imitar su vida célibe, participa no obstante del ministerio de su presencia en el mundo (Ef 5, 25-31). Otros siguen a Jesús al vivir en castidad, pobreza, obediencia y servicio a los demás en el amor. El monje no tiene dos vocaciones, una como cristiano y otra añadida por su estado de monje. Su vocación monástica no es más que un simple desarrollo de su propia vocación cristiana, un paso más en el camino elegido personalmente para él por Jesucristo. Feliz el hombre que escucha la voz de Cristo llamándolo al silencio, a la soledad, la oración, la meditación y al estudio de su Palabra.

Esta llamada para vivir apartado con Cristo y subir con él a la montaña para orar>> (Lc 9,28), es rara y especial, de manera particular en nuestros días. Pero también es muy importante para la Iglesia, y por eta causa aquellos que creen ver indicaciones de esta vocación es sí mismo o en otros, deben encarar el hecho con sinceridad y hacer algo al respecto en un espíritu de oración y prudencia.



viernes, 22 de noviembre de 2013

Abadía cisterciense de Rievaulx. NorthYorkshire. Inglaterra


Fue fundada en 1132 por doce monjes procedentes de la Abadía de Claraval, como una tarea para la colonización del norte de Inglaterra y Escocia. Fue la primera abadía cisterciense en el norte. Con el tiempo se convirtió en una de las grandes abadías cistercienses de Yorkshire.
Su remota ubicación era ideal para los cistercienses , cuyo deseo era seguir una vida estricta de la oración y la autosuficiencia con poco contacto con el mundo exterior.

La abadía se encuentra en un valle arbolado junto al río Rye, rodeada por las colinas . Para tener suficiente terreno plano para construir, parte del río fue desviado varios metros al oeste. Los monjes alteraron el curso del río en el siglo 12, es visible en el recinto de la abadía . Este es un ejemplo de los conocimientos técnicos de los monjes , con el tiempo hicieron de la minería y el hierro un negocio rentable, así como la cría de ovejas y la venta de la lana a los compradores de toda Europa . Se convirtió en una de los mayores y más ricas de Inglaterra, con 140 monjes y muchos más hermanos laicos, recibiendo donaciones de tierra un total de 6.000 acres.
Hacia el final del siglo 13 la abadía fue victima de deudas y pérdida de ingresos debido a una epidemia ovina . La mala fortuna se vio agravado por los invasores de Escocia a principios del siglo 14. Para empeorar las cosas la destrucción de la población causada por la Peste Negro a mediados del siglo 14 hizo muy difícl reclutar nuevos hermanos laicos. Como resultado, la abadía fue obligado a ceder gran parte sus tierras. En 1381 sólo había catorce monjes , tres hermanos laicos y el abad.


Sor + Mari fé Miguel 
Hermana del Temple


miércoles, 9 de octubre de 2013

BUSQUEDA DE DIOS Y PROGRESO ESPIRITUAL


El uso más frecuente del término y la experiencia espiritual más corriente, en la doctrina de
Bernardo y Elredo, consiste en la experiencia de la búsqueda de Dios y del progreso
espiritual. Se trata, en otras palabras, de la experiencia del amor en el camino hacia Dios a través de diferentes etapas o grados. Esta experiencia del amor, en su manifestación más
clara y fuerte, consiste en el libre consentimiento a la voluntad divina: Busca al Verbo a fin
de consentir, es El quien te da la gracia del consentimiento (Bernardo, SC 85:1).
Obviamente que nuestros Padres no ignoran la experiencia propiamente mística aunque no
siempre distinguen el carácter más o menos extraordinario de ella. Utilizan una amplia
terminología y simbología para hablar de la misma.
-Bernardo: reposo, sábado, éxtasis, visitas, rapto, besos, unión, matrimonio, unidad
de espíritu, deificación...
-Guillermo: reposo, ocio, sábado, éxtasis, visitas, teofanías, iluminaciones, unción,
banquete, besos, unión, unidad, abrazo, accubitus, unidad de espíritu...
-Elredo: visitas, reposo, elevación, sábado...
-Guerrico: unidad de espiritu...
-Isaac de la Estrella: ocio, unión, nube luminosa...
-Gilberto de Hoyland: reposo, sábado, unión...
Para nuestros autores, la experiencia ascética (esfuerzo y ejercicio para vivir) y la
experiencia mística son dos realidades conjuntas en un único proceso sobrenatural hacia Dios.

lunes, 23 de septiembre de 2013

EN LA ORACION

Al comienzo de la oración, tengamos una gran fe en Dios presente, estemos cara a cara con El.
LA JORNADA MONÁSTICA SEGÚN NUESTROS PADRES. P. ROBERT THOMAS, O.C.S.O

Ya vimos cómo san Bernardo en su sermón 25 Var. habla de la "entrada" en la salmodia o en la oración; hay que sentirse como introducido en la corte del Rey celestial, tener profundos sentimientos de humildad, tomar conciencia de nuestra indignidad y de la majestad de Dios, y sobre todo, alegrarse de presentarse así, tan indigente y por eso mismo, ser admitido en la presencia del Señor: "Nosotros, nos presentamos como somos, para hablar con Dios cara a cara" 8•
Guillermo - lo vimos también -, invita, cuando el espíritu está todavía vacío, después del sueño, a ponerse en la presencia de Dios, especialmente, antes del Oficio de la noche: "Quedamos ante Dios - nos instalamos, literalmente -, cara a cara con Él" 9. Guillermo se ve como "dejándolo todo, yendo en pos del Señor subiendo al monte para ver al Señor y ser visto por El" 10. Todo lo demás se desvanece, se volatiza y sólo está Dios, Dios como presencia real. Se siente como "cogido" desde el principio por la presencia real de Dios. Sin duda que ya estaba allí el Señor, pero puede decir como Jacob: "Dios estaba aquí y no lo sabía". Y querría decir "¡Ah, entonces eres Tú!"
Veamos unas frases de Guillermo muy evocadoras:

¡He aquí, Él mismo está ahí, detrás de nuestro muro! Observad viéndole venir: la Esposa comienza a gritar: ¡Ah, he ahí, es Él! y en cuanto lo ve cerca: ¡He aquí, es Él! exclama Ella como afirmando: Es Él, ¡Él en persona! 11.

El alma en su simplicidad, viene a su Dios, a su Señor. Ella se dice más o menos de esta manera: "¡Sólo Dios! ¡Sólo Dios! ¡He ahí la verdad!". La oración es un tiempo de verdad con Dios. Se restablece la escala de valores: todo lo demás sobra. Dios en cambio crece en el alma: ¡Sólo Dios!
Dios no necesita esperar largos años para deslumbrar al alma con su presencia, para sacarla fuera de sí (hipnotizarla). Es en ese instante cuando el alma lo siente presente en sí misma:

¡Desgraciado del que está solo! dice Salomón (Ecl 4,10). ¡Ah, así, desgraciado de mí cuando estoy solo, si Tú no estás conmigo y yo contigo! Dichoso, el más dichoso de los hombres me siento cuando veo que estás conmigo... 12.
Elredo tiene unas palabras que fácilmente podríamos pasar inadvertidas en la lectura, pero creo que tienen mucho sentido. Comienza con la frase de Isaías: "Elevad la voz, levantad las manos" (Is 13,2). Sí, el Profeta levanta las manos puras durante la oración que presenta a los ojos de Dios, a su mirada divina - diviyais sese praesentat obtutibus – 13

Ponerse bajo la mirada de Dios, hacerse ver por Él. Puede transcurrir todo el tiempo de la oración haciéndose ver y mirar por Dios. Es el tiempo de la verdad: se es visto por Dios tal como se es. Sí, es bueno cuando nos ponemos en oración y experimentamos que Dios está allí. Dios nos ha precedido. Veamos un texto de Guillermo sobre esto. No es preciso ponerse en presencia de Dios, pues Él ya está presente. Mas con frecuencia se necesita "ponerse en presencia de Dios". Y hay que dejar todo lo demás, todo lo que nos ocupa y nos preocupa, lo que nos acapara, nos importuna, nos distrae; todo cuanto nos engaña para que no tengamos el coraje de vernos como somos realmente... pues si no se da esta actitud, la puerta de Dios no se abre. Esta es la actitud del publicano y es la única llave para abrise a Dios. ¡Cuántas veces creemos que oramos y estamos echando incienso a nuestro ídolo tan querido, nuestro yo!

lunes, 19 de agosto de 2013

20 DE AGOSTO FESTIVIDAD DE SAN BERNARDO DE CLARAVAL

Hoy celebramos la festividad de San Bernardo, Abad del Cister y Doctor de la Iglesia.
Es bien conocida la vinculación de San Bernardo, con el Temple en concreto a traves de su obra "De Laude", tratado sobre la Nueva Milicia de Cristo donde hace toda una defensa y argumentación sobre la Orden del Temple. Asi como la propia Regla.
Para comprender todo el sentido espritual y militar de la Orden del Temple os dejamos un breve trabajo sobre su vida y un estudio sobre su obra más emblemática en favor de los Pobres Caballeros de Cristo.




miércoles, 26 de junio de 2013

EL CARISMA DEL CISTER

 

 
El carisma cisterciense es una manera determinada de vivir el Evangelio, no puede entenderse al margen ni por encima del mismo. Y, por ello, al igual que ha pasado con el mensaje cristiano se ha visto reducido en muchas ocasiones a una “espiritualidad” individualista (centrada en la transformación del individuo), privatizada (al margen de lo social), intimista (centrada en los aspectos internos del ser humano y sin referencia a su dimensión estructural) y espiritualizada (opuesta a la corporalidad y la dimensión encarnada de lo humano).

Si lo central del mensaje cristiano es la construcción del Reino (una nueva manera de vivir que implica una transformación integral de la persona y de la sociedad en orden a construir un mundo más fraterno, igualitario, libre y profundo), el carisma cisterciense es un modo de concretar esa construcción del Reino en la historia.

El monacato quiere vivir lo ideales de la Iglesia de los orígenes (la iglesia de los pobres, de los que hacen una opción en contra de poner el centro en el dinero, el prestigio o el poder) en el contexto de una sociedad que dice ser ya cristiana y de una Iglesia que tiende al eclesiocentrismo y la teocracia. Este monacato de los orígenes y esta iglesia de los pobres son la referencia del monacato cisterciense, que buscan vivir esos ideales en la sociedad feudal del siglo XII.



Esencial al carisma es por lo tanto este deseo de mantenerse fieles a la Iglesia de los pobres y a la Iglesia primitiva.

Los cistercienses, como los monjes en general, creerán que el monacato es heredero de la Iglesia primera, la Iglesia de Jerusalén, descrita por los Hechos de los Apóstoles, en la que todo era común, frente a la Iglesia institucional que se habría mundanizado buscando el poder, el dinero o el prestigio, valores mundanos o del sistema dominante. La plasmación de esos ideales primeros, olvidados por la Iglesia institucional en demasiadas ocasiones, será la reivindicación de la Iglesia de los pobres (los cistercienses se van a llamar a sí mismos pobres de Cristo) como garantía de libertad y autenticidad para la iglesia.

Esencial al carisma es, por lo tanto, también este deseo de fidelidad a la iglesia de los pobres (la Iglesia que no busca el poder sino ser auténtica y vivir de un modo diferente y más fraterno) frente a las tendencias burocratizadoras de la Institución. El deseo de reforma en la Iglesia es algo propio del carisma cisterciense y no algo simplemente circunstancial a la época.

Císter es un proyecto de Iglesia diferente a la iglesia integrada en el sistema feudal, que busca la libertad de la Iglesia, pidiendo que se abandonen los compromisos con las clases nobles feudales que terminaban haciendo a la Iglesia colaboradora de un sistema injusto y poco evangélico.

   
 
 
El modelo eclesial para los cistercienses es muy colegial, es decir, más democrático y quiere dar mucha importancia a los obispos, más que a la burocracia central del papado. Se busca una organización unida pero más colegial, al estilo de la orden cisterciense, gobernada por una asamblea y no por un individuo como en Cluny.

Esencial al carisma es la idea de que la Iglesia no debe buscar el poder, o la riqueza como base de su libertad, sino salirse del sistema y fomentar modos de estar en el mundo diferentes al estilo feudal (el monacato cisterciense es un modo de estos alternativos). Se reconoce la autoridad moral de la espiritualidad cristiana, de la Iglesia, del papado, pero para ello, la Iglesia debe permanecer desvinculada de la alianza con el poder, en caso contrario, su autoridad se pierde.

Se apoya un poder laico autónomo, no sometido a la Iglesia, pero sometido a la ética y a la espiritualidad para que sea un poder verdaderamente humanizador y, por lo tanto, legítimo. El dinero, la erudición, la técnica, el poder… no son la meta de la sociedad y de la cultura, la meta es el Amor (fraternidad) y la justicia social. Sólo así el poder laico cumple su misión, pero para que el poder acepte sus límites, no debe la Iglesia dominarlo al estilo de una teocracia, pues entonces ella misma se convierte en un poder opresivo.

El poder social debe ser laico y espiritual o ético, desde la autonomía respecto de la Iglesia. Se deben buscar modos de autocontrol del poder laico y no de control del mismo desde la Iglesia. La Iglesia sólo tendrá autoridad moral si se pone del lado de los pobres, de su defensa, de la justicia y se hace más contemplativa, que no quiere decir, más pasiva sino menos eclesiocéntrica y más reinocéntrica.


 
 Es frecuente que en las exposiciones del carisma cisterciense se olviden estos aspectos esenciales al carisma y que lo hacen tan actual y tan cercano, a la vez, a los ideales evangélicos.

No es casual este olvido, evidentemente, en el carisma cisterciense a hay una crítica implícita a muchas de las opciones que la Iglesia y al sociedad hicieron y hacen, por ello, resulta para muchos unos aspectos que les denuncian determinadas actitudes y estilos actuales.

Recurperar estos aspectos es esencial si queremos revitalizar el carisma hoy, sin ellos, el carisma seguirá viviendo a medias y sin desarrollarse en toda su plenitud.

sábado, 1 de junio de 2013

EL UNICO VALOR QUE EXISTE ES CRISTO JESÚS

Para San Bernardo sólo hay un nombre que cuenta, el de Jesús Nazareno. "Árido es todo alimento del alma —confiesa— si no se lo rocía con este aceite; insípido, si no se lo sazona con esta sal. Lo que escribes no tiene sabor para mí, si no leo allí a Jesús". Y concluye: "Cuando discutes o hablas, nada tiene sabor para mí, si no siento resonar el nombre de Jesús" (Sermones in Cantica canticorum XV, 6: PL 183, 847). "Miel en la boca, cántico en el oído, júbilo en el corazón" ;el verdadero conocimiento de Dios consiste en la experiencia personal, profunda, de Jesucristo y de su amor. Y esto, vale para todo cristiano: la fe es ante todo encuentro personal íntimo con Jesús, es hacer experiencia de su cercanía, de su amistad, de su amor, y sólo así se aprende a conocerlo cada vez más, a amarlo y seguirlo cada vez más.
LA COMUNION CON CRISTO
Para ser un buen peregrino y para recorrer el camino que lleva al Cielo, el monje necesita ser fortalecido. Los mártires debían su fuerza, su gran fortaleza, al alimento del Cuerpo de Cristo. Los monjes, no pudiendo entregar "su más grande amor", que es el don de la vida por la efusión de la sangre, han querido por inspiración del Espíritu Santo, dar con su forma de vida, una entrega de amor absoluta. Así es como lo dicen san Bernardo y Guerrico . Una forma de martirio que dura toda la vida. Por eso el monje necesita ser fortalecido con este verdadero alimento que es el Cuerpo de Cristo:
La carne de Cristo es nuestra provisión en nuestro camino (viático=viaticum), y el Espíritu Santo el vehículo (Spiritus Vehiculum),7 . El Cordero Pascual invita a sus amigos al delicioso banquete de su
Cuerpo y de su Sangre diciendo: "¡Venid, amigos míos, bebed y embriagaos, queridos míos!" (Cant 5,1) 8.
Felizmente Tú nos has dicho: "El que me coma no volverá a tener, hambre (Sal 24,29). También, "...hasta que pase la calamidad" (Sal 56,1). Pero todavía no han cesado de tener hambre. Vendrá un tiempo en que no tendrán más hambre, ni sed. En la espera, reparte este pan cada día a los que tienen hambre. Aunque hoy, y cada día recogemos sólo unas migajas, y enseguida volvemos a tener necesidad del pan cotidiano. Si Tú no les das pan ¿Quién se lo dará?
Cuando tomamos a Cristo en el Sacramento del altar, tenemos que tomarlo apresuradamente. No es que se deban celebrar los ritos de la Misa precipitadamente, sin gravedad ni respeto. Pero cuando llega el momento de la comunión, hay que tomar sin retardarse lo que se debe recibir con gran deseo. Porque este alimento debe tomarse como el deseo de un gran deseo, con ávida codicia. El que se aproxima a la comunión debe tomarla como un hambriento; toma su alimento como un hombre muerto de sed toma una bebida; como el que no puede soportar la espera y ve demorarse una gracia tan grande.


Si no participamos de la Eucaristia...no podremos entrar en union con Cristo, la Eucaristia es esencial puesto que El nos invita a entrar en comunión, es acoger a Cristo en nuestro interior, como un ejercicio de compromiso ...aqui estoy Señor, toma mi interior y dame luz, invítame a participar de tu cuerpo y de Tu Cruz, como mi cuerpo y mi Cruz.

domingo, 28 de abril de 2013

MONACATO FEMENINO 2ª PARTE: LAS MONJAS CISTERCIENSES Y DATOS ACTUALES

Las monjas cistercienses o bernardas son religiosas de votos solemnes, que forman una orden monástica femenina, rama de la Orden del Císter. Las monjas que forman parte posponen a su nombre las siglas O. Cist.

 La Orden del Císter, en sus orígenes (1098), no quería instituir una rama femenina de monjas. Sólo hacia 1125, y con el apoyo del tercer abad Esteban Harding, se fundó el monasterio femenino de Tart-L'Abbaye, en la diócesis de Langres, con monjas de la abadía benedictino de Juilly, que dependía de la abadía de Molesme y donde había vivido y muerto como monja Humbelina, hermana de Bernardo de Claraval. Las monjas de Tart fundaron después Ferraque (1140, diócesis de Noyon), Blandecques (1153, en Saint-Omer) y Montreuil-les-Dames (1164, cerca de Laon).

Fuera de Francia, la primera comunidad femenina cisterciense fue la de Tulebras (1134), en el Reino de Navarra, en las que siguieron Santa María la Real de las Huelgas (Valladolid) en 1140, Espírito Santo (Olmedo) en 1142, Villabona o San Miguel de las Dueñas en 1155, Perales (1160), Gradefes (1168), etc. La más conocida fue la de Santa María la Real de Las Huelgas de Burgos, fundada por Alfonso VIII de Castilla en 1187 con monjas de Tulebras.
En la Corona de Aragón, el primer monasterio fue el de Santa María de Vallbona, donde el año 1172 se incorporan un grupo de monjas provenientes de Tulebras, comandadas por la abadesa Òria Ramíres, que sería la primera abadesa de 1177 a 1190. Otro monasterio fue el de Santa María de Casbas, fundado por Oria de Pallars en el año 1973. En Italia se fundó el monasterio de Santa Lucia de Siracusa en 1171, y el mismo año de los de San Michele d'Ivrea y el de Conversano. En el siglo XIII ya había monasterios cistercienses de monjas en Suiza, Alemania y Flandes.

En 1190, las dieciocho abadesas cistercienses de Francia tuvieron el primer capítulo general de la orden en Tart. Las abadesas francesas y castellanas hacían visitas regulares a las casas que habían fundado, hasta que el Concilio de Trento dictaminó la clausura estricta de las monjas y puso fin a las visitas.

El declive común a toda la Orden del Císter hacia el final del siglo XIV también se manifestó a las comunidades femeninas. Algunos movimientos de reforma empezaron, como el de Beatriz de Silva, que fundó una nueva orden, la Orden de la Inmaculada Concepción en Toledo.
En Francia, Jeanne de Courcelles de Pourlan, abadesa de Tart en 1617, restauró la disciplina regular de la comunidad y la trasladó a Dijon en 1625. La hostilidad del abad del Císter hacia la reforma hizo que el monasterio fuera apartado por la Santa Sede de la jurisdicción de la Orden del Cister.
Otra reforma se había originado en 1602 en Port-Royal des Champs por Angélique Arnauld quien después fundaría la abadía de Port-Royal de París, en 1622, que fue protegido por la reina María de Medici. Urbano VIII eximió la abadía de la jurisdicción de Císter. Las monjas de los dos Port-Royal se consagraron a la adoración del Santísimo Sacramento. Luis XIV de Francia, sin embargo, suprimió Port-Royal des Champs en 1710 y las comunidades se dispersaron.

La Revolución francesa acabó con buena parte de las comunidades monásticas del país galo. Poco después, Augustin de Lestrange reunió a algunas monjas cistercienses y restauró la Hermandad Cisterciense, otorgando a la comunidad de monjas, llamadas trapenses, en 1795, el monasterio de La Sainte-Volonté de Dieu (Bajo Valais, Suiza). Obligadas a abandonar el país en 1798, volvieron en 1803 y pudieron volver a Francia en 1816, instalándose en Forges, cerca de La Trappe. Con otras comunidades en Francia y por toda Europa, en 1892 tomaron el nombre de Cisterciences Reformadas de la Estricta Observancia. En 1902 se establecieron en América, en un monasterio cerca de Quebec (Canadá).

Con el renacimiento del siglo XIX, algunos monasterios se unieron a la observancia de los trapenses, que se desarrolló rápidamente. Se conservan así su carácter contemplativo. Algunos cenobios se unieron a la pujante observancia trapense y conservaron su carácter contemplativo. Grupos más activos de monjas eligieron unirse a la Común Observancia, y se ocuparon de obras de caridad. En 1891, un total de ochenta y seis cenobios aceptaron distintos grados de dependencia en la común Observancia, reuniendo a 1.629 monjas de coro y 566 conversas. En el mismo año, veintiocho conventos pertenecientes a la Estricta Observancia tenían en conjunto 559 monjas y 596 legas.
 Los grupos más activos de monjas se unieron a la Común Observancia y se dedican a obras de caridad. En 1891, un total de ochenta y seis conventos acordó integrar la Observancia Común, de acuerdo con los distintos niveles de dependencia: el coro de monjas y hermanas eran 1.629 converse 586. En el mismo año, pertenecía a la Estricta Observancia 28 monasterios, con un total de 559 y 596 del coro monjas hermanas conversan.

Hasta 1953, no hubo cambios significativos en el número de casas o en la cantidad de personal. En ese año, el total de las instituciones afiliadas a la Común Observancia llegaba a 88, albergando a 1.739 monjas y 688 conversas. En el mismo año, las estadísticas relativas a la Estricta Observancia indicaban 30 casas, con 879 monjas, 700 conversas.
Durante el resto de la década del cincuenta, las trapenses experimentaron un crecimiento considerable, aumentando el número de monasterios a 48 y contando con más de 2.000 monjas. Luego la renovación de la década del sesenta produjo una reducción considerable de vocaciones. Hacia finales de 1972 todavía mantenían todas sus casas, pero el número de monjas de coro profesas era de 1.450 y el de legas sólo de 152.

Durante el mismo período, las monjas de la Común Observancia sufrieron una experiencia similar. En 1974 poseían ochenta y seis casas con un total de 1.133 monjas de coro y 240 conversas. En los últimos años, la comunidad de hermanas legas experimentó la misma transformación ocurrida entre los monjes. La tendencia que prevalece tiende a la eliminación de las diferencias que habían separado tradicionalmente a ambas categorías.
Gracias a la profunda renovación de la vida religiosa impulsada por el Concilio Vaticano II, las reglas de clausura se han suavizado mucho, posibilitando así a las monjas realizar encuentros nacionales, y aun Capítulos Federales. Las diversas «federaciones» de la Orden han realizado, con buen resultado, varias sesiones.


Durante los últimos 50 años, las monjas trapenses han tenido un desarrollo notable: el número de sus hogares subió a 48, con cerca de 2.000 monjas. Pero entonces, la "renovación" de los años 60 condujo a una marcada disminución de las vocaciones. Hacia el final de 1972, el número de viviendas se mantuvo sin cambios, pero el número de monjas del coro con votos solemnes era 1.450 y hermanas conversan sólo 152. Al mismo tiempo, las monjas afiliadas a la Común Observancia cruzaron una experiencia similar. En 1974 contaba con 86 casas de un total de 1.123 religiosas y 240 hermanas del coro converse. En los últimos cinco años, el estado de la hermana conversa en ambas ceremonias fue a la misma transformación que sufrió entre los monjes de lego. Finalmente prevaleció la tendencia a eliminar las diferencias que rasgos tradicionales, almente separan las hermanas conversan por el coro de monjas.
Gracias a la "renovación", las reglas del claustro fueron muy mitigadas por lo que las hermanas se reúnen en conferencias regionales e incluso los Capítulos Generales. Los diversos "confederaciones" nacidas bajo la autoridad de la Común Observancia celebraron varias reuniones fructíferas. Las monjas de la Estricta Observancia organizaron su primer capítulo general en 1971, en 1975 su segundo Capítulo General celebrado en Roma, se reunieron 91 monjas de 49 monasterios. Entre estos dos períodos de sesiones de los capítulos se han propuesto cinco nuevas fundaciones, que dan testimonio del hecho de que la "crisis de vocaciones" de años anteriores es quizás resolviendo. El aumento de las vocaciones religiosas en Japón es uno de los signos más prometedores respecto a las tendencias actuales de las vocaciones a la vida monástica femenina.

Las monjas cistercienses se dedican a la vida contemplativa y el trabajo en clausura. Al final de 2005 había 64 monasterios femeninos cistercienses, con 997 religiosas.

 

FUENTES:   Los Cistercienses O.Cist. / O.C.S.O.

                    MONJAS CISTERCIENSES-WIKIPEDIA

domingo, 21 de abril de 2013

HISTORIA DEL MONACATO FEMENINO. 1º PARTE ORIGENES Y EDAD MEDIA



Al hablar del "Monacato femenino"   hace referencia a la situación de las mujeres en el estado, actividad, institución y dignidad monástica, definidos en el sustantivo «monacato».
La palabra «monacato» deriva del latín, monăchus, y a su vez del vocablo griego, μοναχός, que significa «el que vive solo» La forma femenina Мοναχή fue utilizada, aunque en menor grado que la masculina, en Еgірtо desde antes de la era cristiana para dеѕіgnаr еntrе оtrаѕ nосіоnеѕ la del ascetismo y la del celibato. Uno de sus significados hace referencia al hombrе о muјеr сélіbе. Еn lаѕ fuеntеѕ lіtеrаrіаѕ se usaba el término παρθένος. Еn lа раріrоlоgíа, μοναχή aparece dеѕdе еl siglo ІV hаѕtа еl ѕіglо VІІІ d. С. Todos estos términos y conceptos se desarrollaron y evolucionaron en el ámbito de las diversas religiones las cuales constituyeron marcos de referencia para distinguir unos monacatos de otros, tanto en el sentido espiritual como en el de organización de esa forma de vida religiosa, ad intra y en sus relaciones institucionales con las autoridades civiles.
El adjetivo «femenino» otorga un matiz propio, al situar a las mujeres espacial y temporalmente en las variadas formas de monacato. Los descubrimientos, las investigaciones sobre las diversas acepciones de uno y otro término van indicando las coordenadas para situar a la mujer en lo que gráficamente, puede representarse como una línea del tiempo.
A través del tiempo se pusieron de manifiesto variados modelos de vida comunitaria, tanto con la inclusión de mujeres reconocidas por sus acciones, cuanto por aquellas otras que, en forma más anónima, se integraron en el sistema religioso y monástico de su tiempo, a menudo formando parte de grupos colectivos. Fruto de la cultura de épocas pasadas, el monacato femenino fue considerado frecuentemente un apéndice o complemento del monacato masculino, con niveles de formación diversos. Numerosos estudios interdisciplinarios (entre los que se cuentan los iniciados en 1945 por Josefina Murriel, acerca de las mujeres coloniales) sobre el monacato y sobre los géneros masculino y femenino permiten comprobar tanto aquellos aspectos que tienen en común como aquellos desarrollos propios y difererentes. 

El Concilio Vaticano II dedicó un decreto específico al tema de la renovación de la vida religiosa en la Iglesia católica, haciendo mención explícita en varios pasajes a varones y mujeres, seguidores ambos de la práctica de los consejos evangélicos desde los comienzos de la Iglesia (Perfectae caritatis, 1). Para ambos destacó el tema de su formación religiosa y apostólica, doctrinal y técnica, que debe continuar para la obtención incluso de los títulos convenientes (Perfectae caritatis, 18) El mismo Concilio había declarado previamente: «Las mujeres ya actúan en casi todos los campos de la vida, pero es conveniente que puedan asumir con plenitud su papel según su propia naturaleza. Todos deben contribuir a que se reconozca y promueva la propia y necesaria participación de la mujer en la vida cultural» (Gaudium et spes, 60).

ORÍGENES
  El monacato cristiano tenía orígenes paganos, concretamente en Egipto. Desde entonces, fue creciendo el interés por buscar evidencias históricas de la conexión entre las formas religiosas y lo que se denominaba monacato.
El procurador general de la Orden Cisterciense de Estricta Observancia Armand Veilleux señaló que, desde sus primeras manifestaciones, el monacato apareció simultáneamente en todas sus variadas formas: cenobitismo y eremitismo, monacato del desierto y monacato urbano, etc. Los elementos comunes en las formas monásticas de vida religiosa son: el ascetismo para la separación del mundo o de la sociedad; virginidad y castidad; obediencia; pobreza; sujeción a una regla común o norma de vida; vestimenta diferente; inicio como noviciado; oración; prácticas penitenciales y sistema penitenciario para quien quebranta las normas de vida.


CIVILIZAACIONES ANTIGUAS

Sacerdotisas, vestales, vírgenes

La virginidad y la castidad de las mujeres tuvieron una dimensión colectiva, pues cumplían funciones esenciales en el imaginario social de lo que representaba el fuego, el agua, el cultivo de las tierras, el ciclo vital. La situación de las vírgenes en los diferentes ritos y religiones giró en torno a la protección frente a quienes no respetaran más que el cuerpo de estas mujeres, la vinculación con lo sagrado. El otro eje es el de la obediencia, habida cuenta de la edad y ritos de inicio. Cuando se tenía certeza de que la mujer era culpable, el castigo debía ser mayor: puesto que el delito ofendía más a las divinidades, se debía aplacar su ira para que no repercutiera en la colectividad. En palabras de Cándida Martínez López, la unión entre castidad-fertilidad-bienestar fue una constante en el pensamiento antiguo.

 EGIPTO:
 Desde la IV dinastía que, según diferentes autores de la cronología del Antiguo Egipto, se inició en 2920 ó 2613 a. C., se tiene constancia de la presencia de la mujer en la organización jerárquica del clero que se conoce con el término griego Phylé (en egipcio Sa). Dedicadas inicialmente al culto funerario, fueron ampliando sus actividades como músicas y bailarinas en el culto de los dioses. Llegaron a formar el «harén del dios»: supervisadas inicialmente por mujeres de alta e incluso de baja jerarquía, dedicadas al culto a los dioses y diosas, su actividad era musical. En Egipto, los harenes y concubinas no tenían el sentido turco del término. La traducción más correcta es, según Begoña Gugel, la de ipet-nesut y hener.


ROMA:

En la Antigua Roma, las vestales fueron sacerdotisas vírgenes, consagradas a la diosa del hogar Vesta en cuyo templo estaba el fuego sagrado que las vestales mantenían encendido. Eran las responsables de que el fuego no se extinguiera. En la línea del tiempo, las vestales se ubican como predecesoras paganas de lo que serían las vírgenes consagradas. La analogía, si bien sitúa mejor a las vírgenes consagradas, desdibuja las coordenadas para situar a las vestales. Además, esta perspectiva no tiene en cuenta que hay un espacio egipcio, en un tiempo de dominación extranjera, en cuyo contexto sociopolítico y religioso vivieron, hombres y mujeres, diferentes formas de vida ascética y anacoreta.
Otro tanto sucedió con las vinculaciones entre vestales y dos instituciones de vida religiosa femeninas: Acllacuna en la cultura precolombina del Perú y las Acílacuna. Más alejadas del tiempo de las vestales, el parangón con éstas se resume en que en ambos casos se trataba de instituciones en las mujeres ingresan siendo niñas, a través de ritos de iniciación. Vivían recluidas en lugares concretos y limitados y tenían el deber o voto de castidad, durante treinta años o toda su vida, las vestales y hasta los dieciocho años o toda su vida, las Aclíacuna. La transgresión de la norma se castiga con la pena máxima que en algunas épocas es la pena de muerte que se ejecutaba enterrando vivas en un acto popular y ritual a las vestales y en un acto privado a las Aclíacuna.
Las mamacunas fueron descritas por los cronistas españoles como monjas al servicio de su dios Sol, dedicadas a tejer y pintar ropas de lana al servicio del templo. En este punto hay que tener en cuenta que en el Tahuantinsuyo, el tejido era un objeto de prestigio, muy valioso en el sistema basado en la reciprocidad. En otros documentos se las describe como matronas dedicadas a enseñar todo lo necesario a las doncellas. Unas y otras eran vírgenes pero solo las mamacunas permanecían encerradas hasta ser viejas. El castigo por no respetar la virginidad y el enclaustramiento, en la organización sociopolítica del Tahuantinsuyu, no era comparable con la clausura femenina española. Por esta razón, no podía haber continuidad de unas instituciones en otras. La mamacuna y la acllacuna no tenían sentido sin la red de reciprocidad e intercambio propia de la organización sociopolítica que existía en el Tahuantinsuyo.

LA INDIA
El bramanismo, religión que existía en lo que hoy es la India, fue desplazado con las enseñanzas del maestro Sidharta.
El Budismo fue reemplazado de nuevo por el bramanismo en la India, pero se extendió hacia el sur y el Norte. Se habla entonces del vajrayana, como una subdivisión metodológica del mahayana.
En el Tíbet se llegó a mezclar con el antiguo Bön, dando lugar al dogzchen, minoritario entre el tibetano. En Japón originó a varias escuelas, entre ellas el zen y shim. En China llegó a formar un canon propio. Pues bien, es cierto que Buda se negó a ordenar mujeres, pero la historia cuenta que, a la tercera petición, que le hizo Maha Pajapati Gotamim, accedió. La sangha Bhikkhuni quedó constituida sometida a reglas especiales para regular la vida monástico-budista femenina. Después de 500 años la sangha desapareció. Lo cierto es que existen muy pocos monasterios de monjas y que es difícil conocer la historia de los que hubo.
No obstante, a través de sus páginas web, van mostrando cómo es el monacato femenino en el budismo. Tal es el caso del Monasterio de Sisinang Además, las investigaciones en el campo de los estudios de género y las publicaciones de estudios sobre las mujeres están aportando datos y explicaciones respecto a las causas de la desaparición del sangha femenino, facilitando así el camino iniciado de recuperación de esta forma de vida.
Una de las causas, según Rita Gross es la dificultad que había para que las mujeres pudieran establecer esa relación maestro/alumno propia del sangha


MONACATO FEMENINO EN EL CRISTIANISMO

 Se conoce como Ammas o madres del desierto a las primeras mujeres ascetas que, al igual que los padres del desierto, abandonaron las ciudades del Imperio romano y zonas aledañas en el siglo IV para ir a vivir en las soledades de los desiertos de Siria y Egipto. Este movimiento eremítico en el cristianismo nace a fines del siglo III y principios del siglo IV, particularmente tras la paz constantiniana, luego de que se promoviera la tolerancia religiosa con el edicto de Milán (313), y se lograra la unidad ideológico-administrativa a través del Concilio de Nicea. A las madres del desierto hizo referencia Paladio de Galacia en su Ніѕtоrіа Lаuѕіаса, соmрuеѕtа еntrе lоѕ аñоѕ 419 у 420 d.С., obra de gran importancia para el estudio del monacato oriental.
 Pero en lа Ніѕtоrіа Lаuѕіаса se puede observar lа ехіѕtеnсіа dе unа grаn vаrіеdаd dе tіроѕ dе mоnасаtо fеmеnіnо а trаvéѕ dе numеrоѕоѕ сарítulоѕ еn lоѕ quе ѕе rесоgеn lа vіdа у ехреrіеnсіаѕ dе muјеrеѕ аѕсеtаѕ dе Еgірtо у dе оtrаѕ zоnаѕ, tаntо dе lа раrtе оrіеntаl соmо оссіdеntаl dеl іmреrіо. Раlаdіо mеnсіоnó соmunіdаdеѕ urbаnаѕ dе vírgеnеѕ, vírgеnеѕ rесluѕаѕ, muјеrеѕ quе рrасtісаbаn еl аѕсеtіѕmо dоméѕtісо, vírgеnеѕ соnѕаgrаdаѕ quе vіvíаn ѕоlаѕ еn ѕuѕ рrоріаѕ саѕаѕ еn lа сіudаd dе Аlејаndríа, vírgеnеѕ quе соnvіvíаn соn ѕuѕ mаdrеѕ у muјеrеѕ quе, а реѕаr dе еѕtаr саѕаdаѕ, vіvíаn соn ѕuѕ mаrіdоѕ ѕіn соnѕumаr еl mаtrіmоnіо ("mаtrіmоnіо еѕріrіtuаl"), muјеrеѕ аnасоrеtаѕ еn еl dеѕіеrtо, muјеrеѕ аѕсеtаѕ еrrаntеѕ о gіróvаgаѕ у, fіnаlmеntе, соmunіdаdеѕ сеnоbítісаѕ: mоnаѕtеrіоѕ fеmеnіnоѕ quе fоrmаbаn раrtе dе соngrеgасіоnеѕ mаѕсulіnаѕ у mоnаѕtеrіоѕ fеmеnіnоѕ іndіvіduаlеѕ.



EDAD MEDIA 


Los escritores del siglo XVII llamaron medium aevum al período intermedio entre la Antigüedad y el que ellos protagonizaron y que se conoce hoy como Renacimiento. Suele identificarse con la caída del Imperio Romano de Occidente (476) y la del de Oriente (1453). Mientras en Occidente los pueblos germanos se iban convirtiendo al catolicismo, en Oriente, Justiniano I renovaba el Imperio romano desde Constantinopla. LLegó a construir Hagia Sophia, la basílica más grande de la cristiandad. Estableció la Iglesia del Imperio bizantino. Tomando como fuentes normas anteriores como el Concilio de Calcedonia, reguló la vida monástica pretendiendo así controlar el poder religioso, sociocultural y económico que, de hecho, ejercía la institución monástica aunque con el respaldo de la autoridad civil.

Se fomentó el cenotibismo aunque se reconoció la vida anacoreta. Se fortaleció el monacato femеnіnо, ѕеñаlаndo lа іguаldаd dе tоdоѕ lоѕ сіudаdаnоѕ аntе lа dіvіnіdаd (Νоv. 5, Јuѕtіnіаnо, 535 d.С.). Aunque aparentemente se legisló dando igual trato a muјеrеѕ y hombres аѕсеtаѕ, lа lеgіѕlасіón есlesіáѕtіса рrоmоvіó un modо dе vіdа propio dе lаѕ muјеrеѕ, рuеѕtо quе ѕіеmрrе dаbа іndісасіоnеѕ соnсrеtаѕ у еѕресіаlеѕ раrа еllаѕ.

En el siglo VI San Benito fundó en Montecassino una comunidad, los benedictinos, y estableció reglas de convivencia que luego sirvieron de base para otras órdenes. También abrió cerca un convento con la misma regla, llamado Piumarola, del que su hermana Escolástica, que había sido consagrada al servicio divino desde niña, fue abadesa. La regla benedictina fue acogida por la mayoría de los monasterios fundados durante la Edad Media. El papa Gregorio I fomentó la construcción de monasterios y el modelo de vida monacal de santas y santos cuyas vidas relató. Los obispos y sus diócesis, y la red monástica dirigida por los abates formaron parte de la clase dominante. El clero tuvo el monopolio de la educación y el obispo el poder político en las ciudades. El 25 de diciembre de 800, León III coronó emperador de los romanos a Carlomagno, quien se consideró el único verdadero y legítimo. Esto trajo más divisiones en los siglos subsiguientes.
Tanto en Oriente como en Occidente fue común la existencia de comunidades mixtas de hombres y mujeres que surgieron en los siglos V y VI antes de definirse las diferencias entre las dos potestades, con una variedad organizativa enorme. Estos monasterios se organizaban, bien como dos comunidades, bien como una sola, bajo la autoridad de un abad y en ocasiones de una abadesa. Brígida de Suecia (1303-1373) fundó la Orden del Salvador, en cuyos monasterios la comunidad femenina estaba regida por la abadesa y la masculina por confesor general que era, además, el director espiritual de las monjas. Pero la administración de todo el monasterio correspondía a la abadesa. En algún momento, los hombres trataron de independizarse de la abadesa pero no lo consiguieron. Los monasterios dúplices, a pesar de haber sido prohibidos en diversas ocasiones, lo cierto es que existieron en España, Francia, Inglaterra, Países Bajos, y funcionaron, incluso los que tenían al frente una Abadesa, durante siglos .Algunas existen todavía. San Hildegarda de la que en este blog hemos hablado, fue una abadesa, líder monástica, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana. Todo esto lo hizo en su condición de monja acogida en el monasterio de Disibodenberg, que era masculino, junto a otras reclusas en una celda anexa bajo la dirección de Jutta de Sponheim. En 1115 la celda se transforma en un pequeño monasterio para poder albergar el creciente número de vocaciones.
  
La orden cisterciense se fundó para restaurar la regla benedictina en la reforma del papado. El monasterio quedaba libre de la supervisión de los obispos locales y bajo la supervisión directa del papa a quien debían enviar un «censo» anual. Hacia 1125 algunas monjas benedictinas abandonan su priorato solicitando la protección del abad de Císter, Esteban Harding, que se las concede en 1132. Luego se crearon otros monasterios y se incorporaron a la orden. La Orden del Císter conoció la multiplicación de monasterios femeninos que se fueron creando al abrigo de monasterios masculinos. El primer abad que hizo posible un monasterio femenino cisterciense fue Tart. Hacia 1200 se contabilizan dieciocho monasterios de monjas cistercienses en Francia. Durante el siglo XII las monjas crean abadías en Bélgica, Alemania, Inglaterra, Dinamarca y España.cuyas necesidades espirituales y formas de organización provocarán constantes problemas organizativos a la iglesia. Desde el siglo VI, las monjas tenían que saber leer y escribir. En los conventos, durante la Alta Edad Media, se educaban monjas y otras mujeres. A partir del siglo XIII en varias ciudades europeas se crearon escuelas comunales. La enseñanza era gratuita e incluía lectura, cálculo, canto, escritura y enseñanza religiosa. Se crearon las primeras universidades, la mayoría de las cuales eran fundaciones eclesiásticas y estuvieron prohibidas a las mujeres. Con la aparición del libro impreso, la cultura se extendió mucho más rápidamente y propagó a través de toda Europa las ideas y los ideales renacentistas.La cuestión es que ya no alcanzó más que a los varones. El mundo intelectual y artístico se abrió a nuevas influencias y horizontes, pero excluyó definitivamente a la mujer y se redujo a la parte masculina de la humanidad. Se considera que el «renacimiento» fue la muerte intelectual y artística de la mujer
En el siglo XIII se dictaron medidas que prohibieron a las religiosas la educación de niños. Otras medidas regulaban la estricta práctica de la clausura. Varias monjas de esta orden que vivieron en el siglo XIII han sido canonizadas: Santa Lutgarda en Bélgica, Santa Eduviges en Polonia, las santas Gertrudis de Helfta y Matilde de Magdeburgo.
Entre las místicas cistercienses está santa Juliana de Cornillon, quien vivió entre 1191 y 1254 y fue la instigadora de la fiesta del Corpus Christi, fiesta instituida en la Iglesia por el papa Urbano IV en 1268.
Esta orden protegió con frecuencia a las beguinas, movimiento de mujeres que se reunían para rezar y para dedicar su tiempo al estudio. Con el tiempo se encargaron también de cuidar enfermos, cuidar de las parroquias mal atendidas, pobres y miserables o cuidar al párroco, pero siempre sin dejarse ver.
Las beatas eran mujeres que habían realizado votos informales de castidad rechazando el matrimonio y dedicándose a obras de caridad. Algunas de estas agrupaciones de mujeres eran llamadas «beguinas», «mantellate», «bizzocale» (gazmoñas) o «pinzochere» (santurronas). En la literatura de Castilla y en la de Aragón de la época medieval se observa una tendencia a ridiculizar cualquier actividad femenina que rebasara los límites que la sociedad imponía a las mujeres. Podemos encontrar referencias paradójicas sobre las beatas y las beguinas, quienes tenían una consideración negativa en la literatura hispánica y europea medieval y solían ser representadas de forma caricaturesca identificándolas con la falsa espiritualidad y con la hipocresía. Tal es así que «beguina» significaba «falsa beata», alcahueta, hechicera, por ejemplo, en el Corbacho del Arcipreste de Talavera, en El conde Lucanor de Don Juan Manuel y en el Espill o Llibre de les dones o de Jaume Roig.
En el Segundo Concilio de Letrán de 1139, se declaró el matrimonio de los sacerdotes, nulo, a las esposas de los sacerdotes, concubinas y los hijos de los sacerdotes se convirtieron en esclavos propiedad de la iglesia. La ley medieval del celibato contribuyó a la separación de los estamentos: el clero, la jerarquía, el estado sacerdotal y el pueblo y los laicos. Esta ley no regía en las iglesias orientales. En Occidente, el celibato otorgaba una posición social entre los privilegiados pues se consideraba signo de perfección y moral social superior a la del estamento laico.

Coincidiendo con el movimiento religioso masculino vita apostólica, a lo largo del siglo XII, las mujeres aparecen de tal forma que los historiadores hablan de la cuestión femenina, cuyas necesidades espirituales y formas de organización provocarán constantes problemas organizativos a la iglesia. A finales del siglo XIII llegaron a ser más de doscientas mil. No estaban sometidas a autoridad alguna. Fueron perseguidas y tuvieron que incorporarse a órdenes religiosas o abandonar las actividades. Algunas incluso fueron quemadas por la Inquisición.
El misticismo fue, en los siglos XII y XIII, una experiencia personal de mujeres, en un mundo en el que el poder y el saber eran masculinos.


En la Edad Media la Iglesia es la institución con más peso político y cultural, y el monasterio es, precisamente, un lugar de prestigio y no un espacio cerrado y claustrofóbico como sería después, durante el Renacimiento y el Barroco. Efectivamente, es una paradoja que un espacio segregado sirviera de cauce para la cultura: las monjas eran copistas, pero al mismo tiempo elaboraron productos culturales muy interesantes y accedieron al conocimiento de su época.

 La vida monástica es reglada, está sometida a una disciplina. En la Edad Media va a haber todo un proceso en el que el disciplinamiento de la monja va a pasar por el sometimiento a la jerarquía eclesiástica y por abrazar una institución fundamental que caracterizará a los conventos femeninos: la clausura.


MONASTERIOS y FIGURAS IMPORTANTES:

Tenemos a Hildegarda de Bingen, que fue una gran abadesa alemana y una de las figuras genio del siglo XII. En España destacan las monjas del monasterio cisterciense de las Huelgas, fundado por la reina doña Leonor y su esposo Enrique VIII: Es un gran espacio monástico femenino al que se van a vincular las mujeres de la familia real y la alta aristocracia en la Edad Media, que consiguieron cotas muy altas de poder y de libertad.
 A principios del siglo XII se fundaron las Canonesas Agustinas que se dedicaban al cuidado de los enfermos. Más tarde cuando los Cistercienses y los benedictinos se extendieron, se pidió a los fundadores que crearan la rama femenina. Así se crearon los monasterios de monjas, que se dedicaban principalmente a la Liturgia y a la contemplación.
En el año 1120 se fundó cerca de Dijon un monasterio del Orden Cisterciense: “Las Bernardas”, que pronto se extendieron por Alemania y Francia, y dieron a la Iglesia muchas Santas. Alfonso VIII fundó en España el Monasterio de “Las Huelgas”.
A mediados de la Edad Media Sta. Brígida de Suecia fundó un Monasterio llamado “Las Brígidas”
Las monjas por lo que parece profesaban a los 16 años, pero no podían recibir la consagración virginal de manos del Obispo hasta los 25.

Al principio del s. XIII se notan signos de cansancio, hay menos vocaciones, desaparecen algunas Abadías, otras se pasan a órdenes más recientes. Se llega a un gran extremo de relajación. A finales de siglo, interviene la autoridad eclesiástica en los monasterios femeninos. En 1298, Bonifacio VIII publica una decretal de gran resonancia. Pone la Clausura.
Pero a lo largo del siglo, empieza un amplio movimiento, eminentemente femenino -y feminista- que empezó en los Países Bajos.
Primero se les llamó “Beguinas”, palabra que significa “Hereje”. Fueron llamadas así para denigrarlas, luego la palabra ya no tuvo ningún matiz. Eran las herederas de las piadosas mujeres, sedientas de Dios del s.XII. Su vida era sencilla, modesta, mortificada, pobre, caritativa y orante. La más significativa fue Hadewijch que murió en 1269, humilde y digna mujer. En su tiempo también Beatriz de Nazareth hizo escuela.
Beatriz nació en Tirlemont. A los siete años su padre la confió a las Beguinas de Léau. En 1236 su padre fundó el monasterio cisterciense de Nazareth. Allí vivió con toda su familia, y allí transcurrieron los años más felices de su vida. Murió en 1268. Había sido favorecida con muchas visiones en grandes momentos de contemplación. Escribió obras espirituales muy importantes.

El admirable vigor del monacato femenino del S. XIII reside en los monasterios incorporados al Cister. Se ha dicho con toda razón que el s. XIII fue el gran siglo de las monjas. Lo que más molestaba a ciertos varones era el talante intelectual y literario de no pocas “mujeres religiosas”.
La más conocida y documentada fué:
IDA de Nivelles. A los 9 años vivía con las Beguinas de su villa natal. A los 16 ingresó en el Monasterio de Keckom de la Orden del Cister. Tuvo grandes visiones del infierno, del purgatorio y del cielo. Murió en 1231. Todo lo que se conoce es a través de su hagiógrafo.
Una de las cistercienses más simpática y admirable, fue Lutgarda de Aywières,
Dios la había dotado de una capacidad intelectual poco común, y ella era consciente de la función que Dios le había encomendado. El mismo Señor se le apareció y le mandó entrar en el Monasterio de Aywières, pues ella prefería entrar en Heekenrode, a causa del idioma. Era el año 1306, y tenia 24 años.
Su vida monástica cada vez era más intensa y eminentemente litúrgica. Fue una gran mística. Su espiritualidad estaba orientada hacia la Pasión redentora. Los 12 últimos años de su vida los vivió sumida en las tinieblas de una ceguera total. Era indiscutiblemente una gran santa.

El Monasterio de Helfta ocupa un lugar absolutamente único en la historia monástica del s. XIII, el cual, según unos pertenecía a la Orden del Cister y según otros, a la Benedictina. El origen de la Comunidad se remonta a 1229.
El Monasterio prosperó rápidamente gracias a los desvelos de la abadesa Gertrudis de Hackebon (+ 1291) Ejerció el abadiato durante 40 años, Era una mujer de grandes prendas, notable por su humildad, su bondad de corazón y su vivo interés por la vida espiritual y la cultura. Murió tras una larga y penosa enfermedad.

El Monasterio de Helfta dio grandes místicas, entre ellas podemos citar:

MATILDE de Magdeburgo, que llamó a las puertas de Helfta a la edad de 60 años, era una beguina famosa que dejaba tras de sí una larga historia de ascesis y fenómenos místicos.
Allí encontró el ambiente espiritual e intelectual que necesitaba. Por orden de su confesor escribió una obra extraordinaria “La luz fuente de la divinidad”. Murió entre 1282 y 1294. Matilde había criticado abiertamente a los miembros de la Iglesia, por eso se había granjeado grandes enemigos, y sufrido a causa de ello.
MATILDE de Hackeborn fue una flor escondida, que brotó, exhaló su fragancia, se marchitó y murió en la paz del monasterio. Nació en 1241. Alos 7 años ingresó en el monasterio de Hackeborn. Matilde se distinguió por su inteligencia, su aplicación al estudio, por su voz y dotes musicales. La enfermedad la obligó a guardar cama los últimos ocho años de su vida. Entonces empezó a relatar a sus confidentes las visiones y revelaciones con que había sido favorecida. A escondidas de ella las pusieron por escrito y cuando se lo dijeron, la enferma confirmó la exactitud de su contenido. Falleció el 19 de noviembre de 1299. Es un hermoso ejemplo de mística benedictina. 
Su espiritualidad presenta tres características revelantes: trinitaria, cristológica y eclesiológica.

GERTRUDIS la Magna. Nació el día de la Epifanía de 1256. Ignoramos el lugar, así como todo lo referente a su familia. A los 5 años ingresó en Helfta. Poseía un ingenio agudo, una memoria feliz, “llena de saber y de elocuencia, captaba con facilidad todas las cosas con viveza de espíritu y agudeza de inteligencia”, como decían su apologistas. A los 16 años profesó, seguramente “al principio vivió con mediocridad su vocación forzada”, sirviendo a Dios por deber, no por amor.
Pasaba por ser una buena monja, pero no todo marchaba bien en su vida. Gertrudis estaba descontenta de si misma. A los 25 años empezó la crisis (1280). El 27 de enero de 1281 vivió una experiencia en lo más profundo de su ser. Tuvo una gran visión : Jesús, joven, le mostró sus llagas…. Desde entonces se encontró pacificada por una alegría espiritual enteramente nueva. Un trastorno total se produce en su vida.
Gertrudis por su falta de salud sufría a menudo. Murió el 17 de noviembre del 1301 o del 1302.

Gertrudis escribió muchas obras interesantísimas, entre ellas sobresale el “Memorial”. El “Heraldo” es la vasta compilación de ellas: consta de un prólogo general y de cinco libros, .
Después de su muerte hubo dos siglos y medio de silencio, si bien su nombre no se había olvidado por completo. Pero en 1536, Gertrudis “resucitó”. Los cartujos de Colonia hicieron imprimir el Heraldo en su versión latina. Los espirituales de la época lo acogieron con gran interés. El número de traducciones en diferentes lenguas constituye el mejor testimonio del éxito tardío de la mística de Helfta.

Ya en el s. XX, la tradición gertrudiana no cesa. Se publican las obras de la santa en latín y en diversas lenguas modernas. Ello manifiesta la universalidad y la actualidad de su mensaje.

Hasta aquí, un poco de historia sobre el monacato femenino, en posteriores textos iremos ampliando como se presenta en la actualidad y connotaciones tiene para la vida espiritual, esperamos que os haya gustado y despertado al menos, vuestro interés.


FUENTES:

WIKIPEDIA:  es.wikipedia.org/wiki/Monacato_femenino
TEMAS SOBRE VIDA MONASTICA:  http://www.benedictinescat.com/montserrat/htmlfotos/vidJosHisMoncas.html