Quieres saber cuál es la fe que da vida y consigue la victoria? Aquella por la cual Cristo habita en lo íntimo de nuestro ser. El es nuestra virtud y nuestra vida. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, dice el Apóstol, os manifestaréis también vosotros gloriosos con él. Esa gloria será vuestra victoria. Y nos manifestaremos con él porque vencemos por él. Solamente llegan a ser hijos de Dios los que reciben a Cristo, y únicamente en ellos se cumple lo que dice la Escritura: todo el que nace de Dios, vence al mundo.

SAN BERNARDO


WEB OFICIAL DE LA ORDEN

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Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Preámbulo de la Regla Primitiva del Temple

Nos dirigimos en primer lugar a aquellos que desprecian seguir su propia voluntad y
desean servir, con pureza de ánimo, en la caballería del rey verdadero y supremo, y a los que quieren cumplir, y cumplen, con asiduidad, la noble virtud de la obediencia. Por eso os
aconsejamos, a aquellos de vosotros que pertenecisteis hasta ahora a la caballería secular,en la que Cristo no era la única causa, sino el favor de los hombres, que os apresuréis a asociaros perpetuamente a aquéllos que el Señor eligió entre la muchedumbre y dispuso, con su piadosa gracia, para la defensa de la Santa Iglesia.
Por eso, oh soldado de Cristo, fueses quien fueses,

que eliges tan sagrada orden, conviene que en tu profesión lleves una pura diligencia y firme
perseverancia, que se sabe que es tan digna y sublime para con Dios que, si pura y
perseverantemente se observa por los militantes que diesen sus almas por Cristo, merecerán
obtener la suerte; porque en ella apareció y floreció una orden militar, ya que la caballería,
abandonando su celo por la justicia, intentaba no defender a los pobres o iglesias sino
robarlos, despojarlos y aun matarlos; pero sucedió que vosotros, a los que nuestro señor y
salvador Jesucristo, como amigos suyos, dirigió desde la Ciudad Santa a habitar en Francia y
Borgoña, no cesáis, por nuestra salud y propagación de la verdadera fe, de ofrecer Dios
vuestras almas en víctima agradable a Dios......SAN BERNARDO

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lunes, 21 de julio de 2014

EL TEMPLO VACÍO-(Maestro Eckhart, Sermón I.)

 Intravit Iesus in templum et coepit eicere vendentes et ementes.
Matthaei [Mt 21, 12]


Leemos en el santo Evangelio que Nuestro Señor fue al templo y echó de allí a los que compraban y vendían, y a los otros, que tenían comercio de palomas y cosas similares, les dijo: «¡quitad eso de ahí!» [Jn 2, 16]. ¿Por qué Jesús echó a los que compraban y vendían y a los que ofrecían palomas les ordenó que las quitaran de en medio? No dijo sino que quería tener el templo vacío, exactamente como si hubiera dicho: «tengo derecho sobre ese templo y quiero estar solo y dominar en su interior». ¿Qué ha querido decir? El templo, en el que Dios quiere dominar según su voluntad, es el alma del hombre, que ha formado y creado exactamente a su semejanza, según leemos que Nuestro Señor dijo: «¡hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza!» [Gn 1, 26]. Y eso es lo que ha hecho. Tan semejante a sí mismo ha hecho el alma del hombre que ni en el reino de los cielos, ni entre todas las magníficas criaturas de la tierra que Dios ha creado de forma maravillosa, no hay ninguna que se le asemeje tanto como el alma del hombre. Ésa es la razón por la que Dios quiere tener el templo vacío, para que allí dentro no haya nada que no sea él. Por eso le agrada mucho ese templo, que le es tan semejante, y se encuentra tan bien en su interior cuando está solo.
 
Ahora ¡prestad atención! ¿Quiénes eran las gentes que allí compraban y vendían, y quiénes son todavía? ¡Escuchadme bien! (…) voy a mostrar quiénes eran y todavía son los mercaderes que compraban y vendían, a quienes Nuestro Señor echó a golpes y expulsó; y esto lo sigue haciendo hoy con los que compran y venden en el templo: no quiere dejar ni uno solo dentro. Mirad, mercaderes son todos aquellos que se preservan de los pecados graves y a quienes les gustaría ser gente de bien y hacer buenas obras para agradar a Dios, como ayunar, velar, rezar y cosas por el estilo; todo tipo de obras buenas, y las cumplen con el fin de que Nuestro Señor les dé algo a cambio o que Dios haga algo por ellos que sea de su agrado: todos ellos son mercaderes. Esto hay que entenderlo en un sentido burdo, pues quieren lo uno para dar lo otro y así comerciar con Nuestro Señor. En ese tipo de negocio se engañan. Pues si ofrecieran todo lo que poseen y cumplieran con todo lo que pueden por amor de Dios, si lo dieran y lo hicieran absolutamente todo por su amor, en modo alguno estaría Dios obligado a darles nada, a no ser que quisiera hacerlo gratuitamente. Pues lo que son, lo son gracias a Dios, y lo que tienen, lo tienen por Dios y no por sí mismos. Por eso Dios no les debe absolutamente nada a causa de sus obras y ofrendas, a menos que quiera hacerlo en virtud de su gracia; pues aquéllos nada dan de lo que es suyo, ni actúan por sí mismos, tal como el Cristo mismo dice: «fuera de mí nada podéis hacer» [Jn 15, 5]. La gente que quiere negociar así con Nuestro Señor es muy torpe y apenas conoce nada de la verdad, o bien poco. Por eso Dios los echó a golpes y expulsó del templo. La luz y las tinieblas no pueden permanecer juntas. Dios es la verdad y una luz en sí misma. Si, por tanto, Dios entra en ese templo, expulsa la ignorancia, que son las tinieblas, y se revela a sí mismo en luz y verdad. Una vez reconocida la verdad, no hay lugar para los mercaderes, pues la verdad no necesita ninguna mercancía. Dios no busca lo suyo; en todas sus obras está vacío y libre y las cumple con verdadero amor. De forma muy parecida actúa el hombre, que está unido a Dios; también él está vacío y libre en todas sus obras y sólo actúa para agradar a Dios y no busca lo suyo, y Dios obra en él.
 

Aún digo más: en la medida en que el hombre busca en todas sus obras algo de lo que Dios puede o quiere dar, en eso es igual a los mercaderes. Si quieres vaciarte absolutamente de toda mercancía, de forma que Dios te deje estar en el templo, todo lo que hagas en tus obras debes cumplirlo únicamente por el amor de Dios y mantenerte tan vacío de todo como vacía es la nada, que no está ni aquí ni allí. No tienes que pretender absolutamente nada. Si actúas así, tus obras serán espirituales y divinas, los comerciantes serán expulsados del templo, de una vez por todas, y Dios estará dentro solo, pues ese hombre [ya] no piensa más que en Dios. Mirad, es así como el templo está vacío de todos los mercaderes. Mirad, el hombre que no se ocupa de sí mismo, ni de nada que no sea Dios, o por honor de Dios, es verdaderamente libre y en todas sus obras está vacío de cualquier mercancía y no busca lo suyo, de la misma manera que Dios está vacío de todas sus obras y es libre y tampoco busca lo suyo.
(Maestro Eckhart, Sermón I.)

jueves, 26 de junio de 2014

LA RENUNCIA PERMANENTE

Podríamos situar nuestras celdas a orillas del Nilo, para tener el agua junto a nuestra puerta. Nos ahorraríamos así la fatiga de tener que transportarla sobre nuestros hombros a lo largo de cuatro millas.
Ni se nos ocultan tampoco que en nuestro país existen lugares amenos donde la abundancia de los frutos, la belleza y fertilidad de los huertos, nos proporcionarían, con el mínimo esfuerzo, lo necesario para nuestro sustento…
Pero hemos despreciado y estimado en nada estas comodidades con todos los placeres del mundo y puesto nuestra afición en la aridez de este desierto. Preferimos a todos los deleites la pavorosa desnudez de esta soledad.
Pues no vamos tras el lucro pasajero de este mundo, sino en pos de lo único que es eterno: los bienes del espíritu. Porque es bien poca cosa para el monje haber renunciado una vez, es decir, haber despreciado los bienes caducos en el principio de su conversión, si no sigue renunciando a ellos todos los días.
Collationes, 24 – 2
San Juan Casiano

miércoles, 5 de febrero de 2014

EL ESPIRITU SOPLA DONDE QUIERE





   Señor, ¿para qué tantas palabras?
            Mi alma miserable, desnuda, helada y aterida desea ser reconfortada por el calor de Tu amor. Por eso, para proteger mi desnudez, junto y coso cuantas telas encuentro. Y ni siquiera llego a recoger dos leños, como los de aquella sabia viuda de Sarepta (1), sino débiles yerbajos en la inmensidad de mi desierto, en la espaciosa vanidad de mi corazón para estar preparado cuando entre en el tabernáculo de mi morada con el puñado de harina y el vaso de aceite a fin de que pueda comer y morir. Más no moriré tan pronto. O mejor, Señor, no moriré, viviré para narrar las acciones del Señor (2).
Estando en pie en casa de mi soledad, como asno silvestre solitario, habitando en tierras saladas, abro la boca hacia ti, Señor, y aspirando el soplo de mi amor, aspiro el Espíritu. Y a veces, Señor, cuando estoy así ante ti y con los ojos cerrados, me pones en la boca del corazón lo que no me permites reconocer.

            Sin duda percibo su sabor de manera tan dulce, suave y reconfortante que, si en mí se plenificara, ya ninguna otra cosa buscaría, pero tú no me permites advertir ni que visión corporal, ni por algún sentido del alma, ni por la inteligencia de mi espíritu, qué es lo que recibo.

            Quisiera retenerlo y rumiarlo y juzgar su sabor, pero se aleja rápidamente. Por la vida eterna que espero, trago eso cuyo nombre ignoro.

            Al rumiar largo tiempo su fuerza operante, desearía trasvasarla en mis venas y en el meollo de mi alma como un jugo vital, a fin de perder el gusto por todos los otros afectos y gustar sólo de ella y para siempre, pero rápidamente desaparece.

            Cuando la busco, la recibo o la uso, me esfuerzo por confiar a la memoria los pocos rasgos que se han delineado más fuertemente y aún trato de ayudar a la memoria falible mediante la escritura. Pero entonces, por su misma realidad y por mi experiencia me veo empujado a aprender lo que en el Evangelio dices del Espíritu: “No sabe de dónde viene ni a dónde va”.

            En efecto, todo aquello que confío con solicitud a mi memoria como imágenes apenas esbozadas a fin de poder volver a ello de alguna manera y allí recogerme cuando lo quiera, concediéndole este poder a mi voluntad cada vez que lo deseo, al oír la palabra del Señor: “El espíritu sopla donde quiere” (3). Encuentro muerto e insípido todo lo guardado pues experimento en mí mismo que el Espíritu sopla, no cuando yo lo quiero, sino cuanto Él lo quiere.

            Hacia ti sólo, Fuente de Vida, debo levantar mis ojos para, sólo en tu luz, ver la luz. Hacia ti, Señor, hacia ti se vuelven hoy, y se vuelven siempre, mis ojos. Que hacía ti, en ti y por ti progresen todos los progresos de mi alma.

            Que cuando desfallezca mi virtud, que es nula, que tras de ti vayan jadeando todos mis desfallecimientos. Pero, mientras tanto, ¿cuánto tiempo lo aplazarás, por cuánto tiempo se arrastrará mi alma hacia ti, ansiosa, miserable y anhelante?

            Te ruego que me escondas en lo escondido de tu faz, lejos de las contiendas de los hombres. Protégeme en tu tabernáculo de la contradicción de las lenguas.

Guillermo de Saint-Thierry
(s. XII)


sábado, 1 de febrero de 2014

¿Cómo discernir la voluntad de Dios?



Si un pensamiento viene de Dios, es una luz en el corazón, nos hace más humildes y progresamos en el amor. Si este pensamiento, por el contrario, hace que estemos satisfechos de nosotros mismos y nos lleva a juzgar al prójimo, es que viene del enemigo.
Si hay en ti una gran paz y un amor por todos los hombres, el Espíritu Santo habita en ti. El enemigo detesta la hesiquía. No te extrañe que esta paz llegue en medio de tribulaciones y dificultades. Entonces comprenderás las palabras de San Pablo: “¿Quién nos separará del amor de Jesucristo?”.
 
 
 

domingo, 26 de enero de 2014

VOCACION

Entrad, postrémonos por tierra,

Bendiciendo al Señor creador nuestro,

Porque él es nuestro Dios y nosotros su pueblo

El rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz;

No endurezcáis vuestro corazón.

(Salmo 94,67)
<< pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 . A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. 4 . Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.>> (Jn 10, 2-4)
Cristiano es aquel que ha escuchado la llamada de Cristo y respondido personalmente. Por tanto, no es correcto pensar que únicamente tienen <<vocación>> los que están en monasterios, conventos, seminarios, comunidades religiosas o casas parroquiales. Todo cristiano tiene la vocación de ser discípulo de Cristo y seguirlo. Algunos lo siguen en el matrimonio, que, a pesar de no imitar su vida célibe, participa no obstante del ministerio de su presencia en el mundo (Ef 5, 25-31). Otros siguen a Jesús al vivir en castidad, pobreza, obediencia y servicio a los demás en el amor. El monje no tiene dos vocaciones, una como cristiano y otra añadida por su estado de monje. Su vocación monástica no es más que un simple desarrollo de su propia vocación cristiana, un paso más en el camino elegido personalmente para él por Jesucristo. Feliz el hombre que escucha la voz de Cristo llamándolo al silencio, a la soledad, la oración, la meditación y al estudio de su Palabra.

Esta llamada para vivir apartado con Cristo y subir con él a la montaña para orar>> (Lc 9,28), es rara y especial, de manera particular en nuestros días. Pero también es muy importante para la Iglesia, y por eta causa aquellos que creen ver indicaciones de esta vocación es sí mismo o en otros, deben encarar el hecho con sinceridad y hacer algo al respecto en un espíritu de oración y prudencia.



sábado, 26 de octubre de 2013

POR TU VOLUNTAD..+

Llevo todo el día preguntándote. Preguntándome. Acariciando esas palabras que se dicen en un momento íntimo de escribir en el cerebro.
Me llevo diciendo, apalabrando, mencionándome, haciendo memoria insensata de un motivo, de mis certezas.
Dime algo. Respóndeme. Hoy necesito esas respuestas. Acalladas. Benignas, sin un estigma que pueda volverme loca. Sin un cáliz que pueda comulgar con el ímpeto de mi furia.
Ambos lo sabemos, lo que nadie explota en su boca. Nadie. Ni la flor, ni el sustento.
Se me acaba en dos días, en dos minutos de arena del tiempo, de un reloj que se moja en la desesperación del día a día.
Pero Tu y yo lo tenemos claro. Amor y esperar. Amor y servir. Amor...amor....un bello amor.
Y me acuesto en un punto sobre la i que desborda una flor.
Me arrullas en un mutis que habla suave como el mar.
Me hablas, tranquila, serena, aterciopelando el arrecife de la mañana...
Espero...Te espero.....estas conmigo sin saber que es el alma que me está abrazando. Contigo....Tu espíritu es el nombre que necesito para actuar hoy mañana, pasado.....
Imploro Tu perdón de no acordarme a la hora de comer, o de dormir, o de amar. 
Es mentira. Soy cínica contigo, pero lo sabes.....
Recuerdo un pensamiento que no se va del olvido,
lo nutres en cada minuto de todos los amaneceres que asomaron con mi nacimiento... Una fecha en cada Noviembre me recuerda a que he venido y a lo que me debo.
Una ironía que me digo, pero acato por Tu voluntad, que se clava en la mía......+

Isabel Rezmo






Sor + Isabel María Pérez Moreno
Dama del Temple

miércoles, 9 de octubre de 2013

BUSQUEDA DE DIOS Y PROGRESO ESPIRITUAL


El uso más frecuente del término y la experiencia espiritual más corriente, en la doctrina de
Bernardo y Elredo, consiste en la experiencia de la búsqueda de Dios y del progreso
espiritual. Se trata, en otras palabras, de la experiencia del amor en el camino hacia Dios a través de diferentes etapas o grados. Esta experiencia del amor, en su manifestación más
clara y fuerte, consiste en el libre consentimiento a la voluntad divina: Busca al Verbo a fin
de consentir, es El quien te da la gracia del consentimiento (Bernardo, SC 85:1).
Obviamente que nuestros Padres no ignoran la experiencia propiamente mística aunque no
siempre distinguen el carácter más o menos extraordinario de ella. Utilizan una amplia
terminología y simbología para hablar de la misma.
-Bernardo: reposo, sábado, éxtasis, visitas, rapto, besos, unión, matrimonio, unidad
de espíritu, deificación...
-Guillermo: reposo, ocio, sábado, éxtasis, visitas, teofanías, iluminaciones, unción,
banquete, besos, unión, unidad, abrazo, accubitus, unidad de espíritu...
-Elredo: visitas, reposo, elevación, sábado...
-Guerrico: unidad de espiritu...
-Isaac de la Estrella: ocio, unión, nube luminosa...
-Gilberto de Hoyland: reposo, sábado, unión...
Para nuestros autores, la experiencia ascética (esfuerzo y ejercicio para vivir) y la
experiencia mística son dos realidades conjuntas en un único proceso sobrenatural hacia Dios.

lunes, 23 de septiembre de 2013

EN LA ORACION

Al comienzo de la oración, tengamos una gran fe en Dios presente, estemos cara a cara con El.
LA JORNADA MONÁSTICA SEGÚN NUESTROS PADRES. P. ROBERT THOMAS, O.C.S.O

Ya vimos cómo san Bernardo en su sermón 25 Var. habla de la "entrada" en la salmodia o en la oración; hay que sentirse como introducido en la corte del Rey celestial, tener profundos sentimientos de humildad, tomar conciencia de nuestra indignidad y de la majestad de Dios, y sobre todo, alegrarse de presentarse así, tan indigente y por eso mismo, ser admitido en la presencia del Señor: "Nosotros, nos presentamos como somos, para hablar con Dios cara a cara" 8•
Guillermo - lo vimos también -, invita, cuando el espíritu está todavía vacío, después del sueño, a ponerse en la presencia de Dios, especialmente, antes del Oficio de la noche: "Quedamos ante Dios - nos instalamos, literalmente -, cara a cara con Él" 9. Guillermo se ve como "dejándolo todo, yendo en pos del Señor subiendo al monte para ver al Señor y ser visto por El" 10. Todo lo demás se desvanece, se volatiza y sólo está Dios, Dios como presencia real. Se siente como "cogido" desde el principio por la presencia real de Dios. Sin duda que ya estaba allí el Señor, pero puede decir como Jacob: "Dios estaba aquí y no lo sabía". Y querría decir "¡Ah, entonces eres Tú!"
Veamos unas frases de Guillermo muy evocadoras:

¡He aquí, Él mismo está ahí, detrás de nuestro muro! Observad viéndole venir: la Esposa comienza a gritar: ¡Ah, he ahí, es Él! y en cuanto lo ve cerca: ¡He aquí, es Él! exclama Ella como afirmando: Es Él, ¡Él en persona! 11.

El alma en su simplicidad, viene a su Dios, a su Señor. Ella se dice más o menos de esta manera: "¡Sólo Dios! ¡Sólo Dios! ¡He ahí la verdad!". La oración es un tiempo de verdad con Dios. Se restablece la escala de valores: todo lo demás sobra. Dios en cambio crece en el alma: ¡Sólo Dios!
Dios no necesita esperar largos años para deslumbrar al alma con su presencia, para sacarla fuera de sí (hipnotizarla). Es en ese instante cuando el alma lo siente presente en sí misma:

¡Desgraciado del que está solo! dice Salomón (Ecl 4,10). ¡Ah, así, desgraciado de mí cuando estoy solo, si Tú no estás conmigo y yo contigo! Dichoso, el más dichoso de los hombres me siento cuando veo que estás conmigo... 12.
Elredo tiene unas palabras que fácilmente podríamos pasar inadvertidas en la lectura, pero creo que tienen mucho sentido. Comienza con la frase de Isaías: "Elevad la voz, levantad las manos" (Is 13,2). Sí, el Profeta levanta las manos puras durante la oración que presenta a los ojos de Dios, a su mirada divina - diviyais sese praesentat obtutibus – 13

Ponerse bajo la mirada de Dios, hacerse ver por Él. Puede transcurrir todo el tiempo de la oración haciéndose ver y mirar por Dios. Es el tiempo de la verdad: se es visto por Dios tal como se es. Sí, es bueno cuando nos ponemos en oración y experimentamos que Dios está allí. Dios nos ha precedido. Veamos un texto de Guillermo sobre esto. No es preciso ponerse en presencia de Dios, pues Él ya está presente. Mas con frecuencia se necesita "ponerse en presencia de Dios". Y hay que dejar todo lo demás, todo lo que nos ocupa y nos preocupa, lo que nos acapara, nos importuna, nos distrae; todo cuanto nos engaña para que no tengamos el coraje de vernos como somos realmente... pues si no se da esta actitud, la puerta de Dios no se abre. Esta es la actitud del publicano y es la única llave para abrise a Dios. ¡Cuántas veces creemos que oramos y estamos echando incienso a nuestro ídolo tan querido, nuestro yo!

domingo, 8 de septiembre de 2013

EL DIVINO CONSEJO TRINITARIO



La imagen nos invita a trascender la escena para contemplar el misterio. Los tres Ángeles reflejan el misterio de la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. Unidad en la naturaleza. Trinidad en las personas.

Algunos elementos subrayan la unidad. El color azul que de diversas maneras está presente en los tres vestidos; el mismo color de las alas que están unidas y que expresan una intensa comunión. La unidad de la mirada y del movimiento interno que parte desde el pie del ángel de la derecha y sube hasta su cabeza, se vuelca en la del ángel del centro y ésta a la vez se posa en la del ángel de la izquierda hasta indicar un movimiento de comunión en la vida y en el pensamiento, como un misterioso circulo de plenitud en el que estos tres ángeles viven.

Unidad divina y misteriosa que no consiste en una simple igualdad que borra diferencias, sino en una unidad donde se hace posible la comunión de las personas distintas y
donde se percibe esta unidad de vida. Vivir el uno para el otro, el uno con el otro, el uno en el otro, sin confundirse, sin absorberse.

Este icono nos muestra el secreto de la vida de Dios; vivir el uno para el otro escuchándose en la unidad de una misma mirada, tendiendo hacia un mismo fin: la salvación de la humanidad. Cada persona en sí no parece completa y cada una parece que no puede existir sin referencia, sin relación a la otra, a las otras. Así las personas de la Trinidad nos ofrecen esta forma maravillosa de contener el Ser divino, de recibirlo de las otras, de darlo a las otras, de colocar a las otras con el don de la existencia.

Dios aparece como comunión, como unidad, como familia. La simple contemplación de esta imagen nos habla de amor reciproco. Un niño viendo este icono ha exclamado con la sabiduría que Dios concede a los sencillos: «¡Cuánto se quieren estas tres personas que están en la imagen!». Dios es amor. Dios es comunión en el amor.

Con la mayoría de los autores, preferimos interpretar así la revelación de las tres personas del icono. Las tres divinas personas están en orden de precedencia: el primero a nuestra izquierda el Padre, el segundo el Hijo, el tercero el Espíritu Santo. La ligera inclinación de los báculos dorados indicaría el orden mismo de la majestad trinitaria, del Padre al Espíritu.

El misterioso ángel de su izquierda sería el PADRE en su hieratismo escondido y misterioso, principio de todo en quien descansa el movimiento de las cabezas y de las aureolas, como una reverente aceptación de su voluntad por parte del Hijo y del Espíritu.

El poder del amor del Padre se manifiesta en la mirada del ángel de la izquierda. El es amor y precisamente solo puede revelarse en la comunión y puede ser conocido como comunión. (“Nadie viene al Padre sino por mi” Jn 14,6) es la más conmovedora revelación de la naturaleza misma del amor. No se puede tener ningún conocimiento de Dios fuera de la comunión entre el hombre y Dios, y esta es siempre trinitaria e inicia en la comunión entre el Padre y el Hijo. Hace comprender por qué el Padre no se revela nunca directamente. El icono muestra esta comunión cuya morada viva es la copa.

La figura central es la del HIJO, con su túnica sacerdotal, sus manos indicando la copa del sacrificio, revestido de una túnica y un manto que representan su doble naturaleza (humana, el color rojizo de la tierra y azul, de su divinidad). El Hijo como evidencia de la Encarnación redentora, con su rostro inclinado en actitud reverente de aceptación de la voluntad del Padre.

El Hijo escucha, las parábolas de su vestido muestran la atención suprema, el abandono de sí. El también renuncia así mismo para ser solo Verbo de su Padre. “las palabras que yo os digo, no las digo por mí mismo; el Padre que habita en mí es quien realiza sus propias obras”. Su mano derecha reproduce el gesto del Padre: la bendición.


El ángel que está a la izquierda es el ESPÍRITU SANTO. Tiene un rostro dulce, tierno, maternal, casi femenino. Es el consolador. Su actitud es de servicio, de oblación, de colaboración; se inclina obediente; se lanza en la colaboración total a los planes del Padre y del Hijo. El color verde de su vestido nos habla de juventud y de vida: Espíritu vivificante, juventud de Dios, rejuvenecedor de la Iglesia, escondido y presente, eco de las palabras del Credo: “Creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida”

La dulzura del ángel de la izquierda tiene algo de maternal. ( Ruah= el espíritu en las lenguas semíticas es femenino. Los textos sirios lo llaman a menudo el consolador: Consoladora). Es el consolador, pero también es el Espíritu: el Espíritu de la vida. Es el que da la vida y de quien todo se origina. Por su inclinación y el impulso de todo su ser, está en medio del Padre y del Hijo: es el Espíritu de la comunión. El movimiento parte del él.

Con una tristeza inefable, dimensión divina del Agape, el Padre inclina su cabeza hacia el hijo. Parece que habla del cordero inmolado cuyo sacrificio culmina en el cáliz que bendice. La posición vertical del Hijo traduce toda su atención, su rostro está como cubierto por la sombra de la cruz; pensativo, manifiesta su acuerdo con el mismo gesto de la bendición. Si la mirada del Padre, en su profundidad sin fondo, contempla el único camino de la salvación, la elevación apenas perceptible de la mirada del Hijo traduce su consentimiento. El Espíritu Santo se inclina hacia el Padre; está sumergido en la contemplación del misterio, su brazo tendido hacia el mundo muestra el movimiento descendente: Pentecostés.


Las líneas del lado derecho del ángel central se amplifican a medida que se acercan al ángel de la izquierda. En el lenguaje simbólico de las líneas, las curvas convexas designan siempre la expresión, la palabra, el despliegue, la revelación; y por el contrario, las curvas cóncavas significan obediencia atención, abnegación, receptividad. El Padre está vuelto hacia el Hijo. Le habla. El movimiento que recorre su ser es el éxtasis. Se expresa enteramente en el Hijo: “El Padre está en mi. Todo lo que el Padre tiene es mío”.
 
 
Isabel Valverde Ortiz

miércoles, 26 de junio de 2013

EL CARISMA DEL CISTER

 

 
El carisma cisterciense es una manera determinada de vivir el Evangelio, no puede entenderse al margen ni por encima del mismo. Y, por ello, al igual que ha pasado con el mensaje cristiano se ha visto reducido en muchas ocasiones a una “espiritualidad” individualista (centrada en la transformación del individuo), privatizada (al margen de lo social), intimista (centrada en los aspectos internos del ser humano y sin referencia a su dimensión estructural) y espiritualizada (opuesta a la corporalidad y la dimensión encarnada de lo humano).

Si lo central del mensaje cristiano es la construcción del Reino (una nueva manera de vivir que implica una transformación integral de la persona y de la sociedad en orden a construir un mundo más fraterno, igualitario, libre y profundo), el carisma cisterciense es un modo de concretar esa construcción del Reino en la historia.

El monacato quiere vivir lo ideales de la Iglesia de los orígenes (la iglesia de los pobres, de los que hacen una opción en contra de poner el centro en el dinero, el prestigio o el poder) en el contexto de una sociedad que dice ser ya cristiana y de una Iglesia que tiende al eclesiocentrismo y la teocracia. Este monacato de los orígenes y esta iglesia de los pobres son la referencia del monacato cisterciense, que buscan vivir esos ideales en la sociedad feudal del siglo XII.



Esencial al carisma es por lo tanto este deseo de mantenerse fieles a la Iglesia de los pobres y a la Iglesia primitiva.

Los cistercienses, como los monjes en general, creerán que el monacato es heredero de la Iglesia primera, la Iglesia de Jerusalén, descrita por los Hechos de los Apóstoles, en la que todo era común, frente a la Iglesia institucional que se habría mundanizado buscando el poder, el dinero o el prestigio, valores mundanos o del sistema dominante. La plasmación de esos ideales primeros, olvidados por la Iglesia institucional en demasiadas ocasiones, será la reivindicación de la Iglesia de los pobres (los cistercienses se van a llamar a sí mismos pobres de Cristo) como garantía de libertad y autenticidad para la iglesia.

Esencial al carisma es, por lo tanto, también este deseo de fidelidad a la iglesia de los pobres (la Iglesia que no busca el poder sino ser auténtica y vivir de un modo diferente y más fraterno) frente a las tendencias burocratizadoras de la Institución. El deseo de reforma en la Iglesia es algo propio del carisma cisterciense y no algo simplemente circunstancial a la época.

Císter es un proyecto de Iglesia diferente a la iglesia integrada en el sistema feudal, que busca la libertad de la Iglesia, pidiendo que se abandonen los compromisos con las clases nobles feudales que terminaban haciendo a la Iglesia colaboradora de un sistema injusto y poco evangélico.

   
 
 
El modelo eclesial para los cistercienses es muy colegial, es decir, más democrático y quiere dar mucha importancia a los obispos, más que a la burocracia central del papado. Se busca una organización unida pero más colegial, al estilo de la orden cisterciense, gobernada por una asamblea y no por un individuo como en Cluny.

Esencial al carisma es la idea de que la Iglesia no debe buscar el poder, o la riqueza como base de su libertad, sino salirse del sistema y fomentar modos de estar en el mundo diferentes al estilo feudal (el monacato cisterciense es un modo de estos alternativos). Se reconoce la autoridad moral de la espiritualidad cristiana, de la Iglesia, del papado, pero para ello, la Iglesia debe permanecer desvinculada de la alianza con el poder, en caso contrario, su autoridad se pierde.

Se apoya un poder laico autónomo, no sometido a la Iglesia, pero sometido a la ética y a la espiritualidad para que sea un poder verdaderamente humanizador y, por lo tanto, legítimo. El dinero, la erudición, la técnica, el poder… no son la meta de la sociedad y de la cultura, la meta es el Amor (fraternidad) y la justicia social. Sólo así el poder laico cumple su misión, pero para que el poder acepte sus límites, no debe la Iglesia dominarlo al estilo de una teocracia, pues entonces ella misma se convierte en un poder opresivo.

El poder social debe ser laico y espiritual o ético, desde la autonomía respecto de la Iglesia. Se deben buscar modos de autocontrol del poder laico y no de control del mismo desde la Iglesia. La Iglesia sólo tendrá autoridad moral si se pone del lado de los pobres, de su defensa, de la justicia y se hace más contemplativa, que no quiere decir, más pasiva sino menos eclesiocéntrica y más reinocéntrica.


 
 Es frecuente que en las exposiciones del carisma cisterciense se olviden estos aspectos esenciales al carisma y que lo hacen tan actual y tan cercano, a la vez, a los ideales evangélicos.

No es casual este olvido, evidentemente, en el carisma cisterciense a hay una crítica implícita a muchas de las opciones que la Iglesia y al sociedad hicieron y hacen, por ello, resulta para muchos unos aspectos que les denuncian determinadas actitudes y estilos actuales.

Recurperar estos aspectos es esencial si queremos revitalizar el carisma hoy, sin ellos, el carisma seguirá viviendo a medias y sin desarrollarse en toda su plenitud.

domingo, 2 de junio de 2013

EVENTOS Y ACTIVIDADES DE LA ORDEN

El pasado 1,  2  y 3 de Marzo se celebró un nuevo Retiro Espiritual con la asistencia de todos los hermanos adscritos al Gran Priorato Español de Santa Maria, en la que se desarrollaron conferencias y charlas para la formacion de nuestros hermanos.

Hay que decir que nuestro Gran Priorato esta intentado desarrollar otros proyectos como la formacion de grupos de oración o la visitación de enfermos que pronto verán la luz. Se trabaja con ilusión, intentado en todo lo posible poner en práctica toda y cada una de las aportaciones que nos llegan de nuestros hermanos y de simpatizantes con objeto de que no nos quedemos en el anécdota.
Se está potenciando la cuenta que tiene la orden en twitter y poder asi utilizar los recursos de las redes sociales (facebook, blogger...)
Se realizan visitas y retiros individuales  de nuestros hermanos a nuestra sede espiritual y poder seguir  los compromisos que  suscribimos al hacer el juramento como damas y caballeros, siguiendo nuestra formación espiritual basada en el Cister y caminando hacia la vida monástica y contemplativa.


La lismonería trabaja desde una óptica de privacidad y de seriedad intentado ayudar a colectivos y asociaciones  que se dedican a los mas defavorecidos. Creemos que la caridad debe ser algo especial e íntimo dándole la publicidad necesaria. No por darle menos publicidad  quiere decir q no se trabaja.
Damos las gracias a todos aquellos que nos ayudan y permiten que nuestra labor se siga desarrollando y esperamos que nuestra presencia sea cada vez mas extensa y productiva en favor de los mas necesitados. La semana que viene entregaremos leche para los mas desfavorecidos
Para ponerse en contacto con la limosneria podeis utilizar el siguiente correo:

arcarius.soet@gmail.com

telf 646116980
cuenta en twitter: 

https://twitter.com/DamGPSM
 
Abrazos fraternales


sábado, 1 de junio de 2013

EL UNICO VALOR QUE EXISTE ES CRISTO JESÚS

Para San Bernardo sólo hay un nombre que cuenta, el de Jesús Nazareno. "Árido es todo alimento del alma —confiesa— si no se lo rocía con este aceite; insípido, si no se lo sazona con esta sal. Lo que escribes no tiene sabor para mí, si no leo allí a Jesús". Y concluye: "Cuando discutes o hablas, nada tiene sabor para mí, si no siento resonar el nombre de Jesús" (Sermones in Cantica canticorum XV, 6: PL 183, 847). "Miel en la boca, cántico en el oído, júbilo en el corazón" ;el verdadero conocimiento de Dios consiste en la experiencia personal, profunda, de Jesucristo y de su amor. Y esto, vale para todo cristiano: la fe es ante todo encuentro personal íntimo con Jesús, es hacer experiencia de su cercanía, de su amistad, de su amor, y sólo así se aprende a conocerlo cada vez más, a amarlo y seguirlo cada vez más.
LA COMUNION CON CRISTO
Para ser un buen peregrino y para recorrer el camino que lleva al Cielo, el monje necesita ser fortalecido. Los mártires debían su fuerza, su gran fortaleza, al alimento del Cuerpo de Cristo. Los monjes, no pudiendo entregar "su más grande amor", que es el don de la vida por la efusión de la sangre, han querido por inspiración del Espíritu Santo, dar con su forma de vida, una entrega de amor absoluta. Así es como lo dicen san Bernardo y Guerrico . Una forma de martirio que dura toda la vida. Por eso el monje necesita ser fortalecido con este verdadero alimento que es el Cuerpo de Cristo:
La carne de Cristo es nuestra provisión en nuestro camino (viático=viaticum), y el Espíritu Santo el vehículo (Spiritus Vehiculum),7 . El Cordero Pascual invita a sus amigos al delicioso banquete de su
Cuerpo y de su Sangre diciendo: "¡Venid, amigos míos, bebed y embriagaos, queridos míos!" (Cant 5,1) 8.
Felizmente Tú nos has dicho: "El que me coma no volverá a tener, hambre (Sal 24,29). También, "...hasta que pase la calamidad" (Sal 56,1). Pero todavía no han cesado de tener hambre. Vendrá un tiempo en que no tendrán más hambre, ni sed. En la espera, reparte este pan cada día a los que tienen hambre. Aunque hoy, y cada día recogemos sólo unas migajas, y enseguida volvemos a tener necesidad del pan cotidiano. Si Tú no les das pan ¿Quién se lo dará?
Cuando tomamos a Cristo en el Sacramento del altar, tenemos que tomarlo apresuradamente. No es que se deban celebrar los ritos de la Misa precipitadamente, sin gravedad ni respeto. Pero cuando llega el momento de la comunión, hay que tomar sin retardarse lo que se debe recibir con gran deseo. Porque este alimento debe tomarse como el deseo de un gran deseo, con ávida codicia. El que se aproxima a la comunión debe tomarla como un hambriento; toma su alimento como un hombre muerto de sed toma una bebida; como el que no puede soportar la espera y ve demorarse una gracia tan grande.


Si no participamos de la Eucaristia...no podremos entrar en union con Cristo, la Eucaristia es esencial puesto que El nos invita a entrar en comunión, es acoger a Cristo en nuestro interior, como un ejercicio de compromiso ...aqui estoy Señor, toma mi interior y dame luz, invítame a participar de tu cuerpo y de Tu Cruz, como mi cuerpo y mi Cruz.

lunes, 27 de mayo de 2013

EL CAMINO DE LAS ESTRELLAS. EL REGRESO DEL TEMPLARIO -Segunda parte





El Caballero Templario  al final de su camino observa con respeto la caida del sol y su trasformaciòn, como el alquimista observa  la materia, el Caballero  ahonda en ese descubrimiento para alcanzar el verdadero saber. Consciente de sus sentidos reconoce el símbolo Sagrado de la Inteligencia Divina  Creadora, y la grandeza  inmensa del Còsmo con su eterno movimento” (todas Tus obras las hicistes con Sabiduria Mio Señor-Salmo 104 ) el Templario reconoce su determinaciòn de ser humano,  en  su bùsqueda  encuentro  la presencia del sacro  dentro de su alma, en su largo camino comprendio  la distinciòn entre lo temporal  y lo spiritual, mirando hacia arriba y  continundo a caminar hacia adelante,recorderà  que en su camino encontro abundantes elementos relacionados con el mundo celeste que dejaròn los grandes Maestros Constructores y en  cuyos muros grabaròn los misterios de la gran sabiduría con escenas bíblicas y mitològicas… donde se esconde el mensage que comunica con la sabiduría superior permitiendo la evoluciòn del espiritu,fiel  a estàs revelaciones el Templario no podra prescindir de la vida de la Iglesia y de su ritmo Sacramental. Custodio del camino sagrado el Templare  comprende la vivencia y la unidad con los Hermanos de la Caballeria  de la hùmile túnica blanca.


Dal regreso de la Ruta del Conocimiento Jacobeo, encontró  las aguas subterràneas que lo alimentaron de  lo puro lo humano y lo spiritual, imprescindible para la vida, la luz, el amor y la paz,el Caballero  descubriò  la propia vida interior la liberaciòn el don del silencio y sus varias formas” todo sera relacionado para  llevarlo  al  apertura con el Absoluto, el camino fue la existencia de la verdad en la armonia del bien, no fue una competencia con el prójimo sino con si mismo , el Cabellero se libero de toda opresiòn ,para poder llegar un día a la Milicia Celestial, y sentir  fluir da su interno la voz del Espíritu Creador.


Sor + Mari Sol García
Dama del Temple


miércoles, 24 de abril de 2013

EL CAMINO DE LAS ESTRELLAS Primera Parte



El espíritu del Templario lo llama constantemente hacia la Divinidad de Dios, el Templario tiene la capacidad de escuchar su propia intuición, observa y sigue las señales que llegan del Universo manteniendo su caminar Contemplativo en silencio y con profunda consciencia de poder recibir en su camino de ida y vuelta, purificación y evolución espiritual para desarrollar virtudes y sentimientos que deberá aplicar en su continuo caminar.
El Caballero Templario peregrino llegará a tocar su profundidad que voluntariamente ha escogido para que le sean revelados los misterios de esta gran filosofía, prestando atención a no retroceder se dejará llevar por la corriente de agua viva del Espíritu que le conceda el valor que necesita para recorrer y desarrollar el Camino de la iniciación que lo conducirá al Camino Estrellado, tomará conciencia con humildad de su naturaleza espiritual, y del lado oscuro y profundo de su ego.
El camino Sagrado iniciático para el Templario será vencer las pruebas y peligros sometiendose a las reglas establecidas en el sendero de Jano, sin caer en la prisión de sus propios egoismos, no será tanto el llegar a la meta sino llegar a la evolución espiritual y al conocimiento de la iluminación donde tendrá que descubrir su debilidad y su nada. El Templario, en su camino, caerá en el pozo profundo de su alma, lugar donde se ocultan y están encerradas las fuerzas del camino Sagrado que refuerzan el magnetismo de su busqueda, en ese lugar nadie lo rescatará, y esperará el perdón, la purificación del algua clara y viva de la fuente dejandose llevar por la corriente del Espíritu.
Su camino será largo, tendrá que atraversarlo a través de un complicado y tortuoso laberinto con mucha atención para no retroceder y no quedarse atrapado. Cuando llegue a la meta del camino, el Templario deberá estar solo y en sintonía con su espíritu para poder manejar más la sensibilidad que le manda su intuición, será consciente de la inteligencia del alma adquirida en el camino y del potente cambio que tendrá.
Su silencioso caminar será en completa meditación para poder oir en soledad la ninfa de su espiritualidad y poder dirigirla hacia los objetos que abrazan su camino de crecimiento y de transformación con el Divino. Él tendrá la capacidad transformadora y única de poder conectar son su propia esencia y con la grandeza del Universo. El Templario, en su búsqueda, deseará llegar al tesoro oculto para sentirse parte de un todo, pero tendrá que prestar mucha atención en el penúltimo paso para no retroceder, reconociendo perfectamente que cuando logre la meta deberá seguir caminando para que continúe fuyendo en su alma las energías del Universo.
Sor + Mari Sol Martín Fernández
Dama del Temple

domingo, 7 de abril de 2013

SOLDADOS Y TESTIGOS AL SERVICIO DE DIOS




Santificamos  el Nombre de Dios 

El amor del Caballero y de la Dama del Temple  por Cristo, es un amor intenso profundo, de gran devociòn por el suo ùnico  Señor, el Caballero es de notable elevaciòn spiritual  y  todo soporta con ilusiòn y amor entregandose totalmente  a  Él  nonostante las dificultades su misiòn serà hacerlo amar cada vez màs por todos, credente o no credente,  para que puedan encontrar en Cristo,la plenitud de la vida, y poder llegar  un dia satisfechos  a la grande  meta de la vida.  Màs allà de cualquier consideraciòn ètica la esencialidad del Pobre Caballero de Cristo no es sòlo ser abierto con humildad a las necesidades de los hermanos  y hermanas del Orden, sino tambièn  defender la dignidad de cada hijo de Dios, decir  que creemos  en Dios y no ver  el nuestro pròximo, es “ engañarnos  a sí mismos”, vivir profundamente  lo humano, en todas las culturas, perfeccionara  al Caballero o Dama Templare.
Indudablemente, no es la primera vez que los Templarios afrontan difficile decisiones,baste observar el dificil periodo en el cual nos encontramos,teniendo en cuenta las condiciones culturales de hoy; El proyecto educativo de los Pobres Caballeros de Cristo Gran Priorato Santa Maria, es llevar a las conciencias del hombre Cristo, para que sean abiertos al auxilio de la gracia de Dios, porque  la ùnica razòn de ser Iglesia es anunciar explicitamente el Evangelio lo màs fielmente  de Jesùs, este es un cargo que Él puso en las manos de todos los hombres. El espiritu religioso y monàstico  del Gran Priorato Santa Maria dirigido por los Padres Espirituales, forma una gran familia al lado del Monacado del Cister,conciliando la vida espiritual con la vida mondana.

El hombre por natura se abre a lo trascendeltal,a lo que va màs alla de su comprensiòn de sus posibilidades cognoscitivas, preguntandose por el significado de todo, la Evangelizaciòn del Templare tiene como finalidad poner  en  comuniòn con Cristo el hombre presentandolo como centro culmen de la revelaciòn,  concentrandose  tambien en la vida de Cristo se toca  la cuestiòn moral, que tiene como nùcleo los mandamientos y su plenitud en las bienaventuranzas.
Para el Caballero Templare laico Cistercense,seràn muy importantes las reglas que estàn escritas, los valores morales, el honor, la cortesia,” La pobreza” que es ante todo una actitud de la persona, Jesùs en el Evangelio dice a menudo: "Bienaventurados los pobres en espìritu." La pobreza cristiana es no poner  la esperanza en lo que se tiene,al contrario es  ser libre de lo que uno tiene, sabiendo que no es la riqueza lo que el hombre necesita para ser feliz,” esto  serà para todos  un ejemplo de absoluta libertad”.
 Empuñando la espada de la Palabra de Cristo y con la escucha  atenta  en la pràctica diaria de la Lectio Divina    “Glorificamos al Señor nuestro Dios”  y  afirmamos  la base spiritual de la existencia humana, esto serà para el Templare el botìn màs precioso que el puede desiderar. 




 Sor + Mari Sol Martín Fernández.
Dama del Temple.