Quieres saber cuál es la fe que da vida y consigue la victoria? Aquella por la cual Cristo habita en lo íntimo de nuestro ser. El es nuestra virtud y nuestra vida. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, dice el Apóstol, os manifestaréis también vosotros gloriosos con él. Esa gloria será vuestra victoria. Y nos manifestaremos con él porque vencemos por él. Solamente llegan a ser hijos de Dios los que reciben a Cristo, y únicamente en ellos se cumple lo que dice la Escritura: todo el que nace de Dios, vence al mundo.

SAN BERNARDO


WEB OFICIAL DE LA ORDEN

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Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Preámbulo de la Regla Primitiva del Temple

Nos dirigimos en primer lugar a aquellos que desprecian seguir su propia voluntad y
desean servir, con pureza de ánimo, en la caballería del rey verdadero y supremo, y a los que quieren cumplir, y cumplen, con asiduidad, la noble virtud de la obediencia. Por eso os
aconsejamos, a aquellos de vosotros que pertenecisteis hasta ahora a la caballería secular,en la que Cristo no era la única causa, sino el favor de los hombres, que os apresuréis a asociaros perpetuamente a aquéllos que el Señor eligió entre la muchedumbre y dispuso, con su piadosa gracia, para la defensa de la Santa Iglesia.
Por eso, oh soldado de Cristo, fueses quien fueses,

que eliges tan sagrada orden, conviene que en tu profesión lleves una pura diligencia y firme
perseverancia, que se sabe que es tan digna y sublime para con Dios que, si pura y
perseverantemente se observa por los militantes que diesen sus almas por Cristo, merecerán
obtener la suerte; porque en ella apareció y floreció una orden militar, ya que la caballería,
abandonando su celo por la justicia, intentaba no defender a los pobres o iglesias sino
robarlos, despojarlos y aun matarlos; pero sucedió que vosotros, a los que nuestro señor y
salvador Jesucristo, como amigos suyos, dirigió desde la Ciudad Santa a habitar en Francia y
Borgoña, no cesáis, por nuestra salud y propagación de la verdadera fe, de ofrecer Dios
vuestras almas en víctima agradable a Dios......SAN BERNARDO

viernes, 1 de febrero de 2013

MENSAJE DEL SANTO PADRE CUARESMA 2013

Una fe sin obras es como un árbol sin frutos: papa Benedicto XVI en su mensaje para la Cuaresma 2013

Efe | Ciudad del Vaticano | Publicado el 1 de febrero de 2013
Benedicto XVI afirmó que la fe y la caridad están íntimamente unidas, que una fe "sin obras es como un árbol sin frutos" y que no se puede dar prioridad a una en detrimento de la otra, "ya que para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista".
El Pontífice así
lo manifestó en su Mensaje para la Cuaresma 2013, que tiene como lema "Creer en la caridad suscita caridad. Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él", presentado este viernes en el Vaticano por el cardenal Robert Sarah, presidente del Consejo Pontificio "Cor Unum", el organismo de la Santa Sede que se encarga de distribuir la caridad del Papa.
En su mensaje, el Obispo de Roma señaló que la Cuaresma es una ocasión propicia para meditar sobre la relación entre fe y razón, entre creer en Dios, "el Dios de Jesucristo", y el amor que es fruto de la acción del Espíritu Santo.
También señaló que la fe muestra a los hombres que Dios nos ha dado a su Hijo y suscita la firme certeza de que Dios es amor. "El amor es una luz -en el fondo la única- que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar y todo ello nos lleva a comprender que la principal actitud característica de los cristianos es precisamente el amor fundado en la fe y plasmado por ella", escribió. 



El papa teólogo añadió que la fe es conocer la Verdad y adherirse a ella y la caridad "caminar" en la Verdad y que por ello nunca se puede separar u oponer fe y caridad y menos hacer hincapié en la prioridad de una sobre otra.
"No se puede dar prioridad a la fe y casi despreciar las obras de caridad reduciéndolas a un humanitarismo genérico y tampoco se puede sostener una supremacía exagerada de la caridad y de su laboriosidad, pensando que las obras puedan sustituir a la fe. Para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista", aseguró.
El fideísmo es la tendencia teológica que insiste especialmente en la fe, disminuyendo la capacidad de la razón para conocer las verdades religiosas.
Benedicto XVI
advirtió asimismo de que muchas veces se tiene la tendencia de reducir el término "caridad" a la solidaridad o a la simple ayuda humanitaria, cuando -precisó- la "mayor obra de caridad es precisamente la evangelización".
El papa aseguró que "ninguna acción es más benéfica" y, por tanto, caritativa hacia el prójimo que hacerle partícipe de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la relación con Dios.
"La evangelización es la promoción más alta e integral del ser humano", escribió el papa, que insistió en que una fe sin obras "es como un árbol sin frutos". 


En referencia a la Cuaresma, Benedicto XVI dijo que este tiempo de preparación a la muerte y resurrección de Cristo invita al cristiano a alimentar la fe escuchando con más atención y de manera prolongada la Palabra de Dios y participando en los sacramentos y, al mismo tiempo, a crecer en la caridad, en el amor a Dios y al prójimo. El Pontífice también exhortó al ayuno, la penitencia y la limosna.
El Mensaje papal es la antesala de las actividades del Pontífice durante la Cuaresma. El próximo 13 de febrero se trasladará a la colina romana del Aventino para presidir los ritos del Miércoles de Ceniza, que abren el tiempo de Cuaresma.
Allí presidirá una procesión desde la basílica de San Anselmo hasta la cercana de Santa Sabina, donde impondrá y recibirá las cenizas. El domingo 17 de febrero, Benedicto XVI se retirara durante una semana en ejercicios espirituales, que celebrará, junto a los cardenales de la Curia romana, en la capilla "Redemptoris Mater", del Vaticano.

El retiro espiritual concluirá el sábado 23 de febrero. Durante esa semana no celebrará la tradicional audiencia pública de los miércoles.

jueves, 31 de enero de 2013

31 DE ENERO SAN JUAN BOSCO

San Juan Bosco
31 de enero
Nació en Castelnuovo d'Asti en el año 1815, en el seno de
una familia pobre. Dio muestras de poseer grandes dotes.
Fue educado por su madre en la fe y en la práctica de las
virtudes cristianas. A los nueve años intuyó por un sueño que
debería dedicarse a la educación de la juventud. Siendo todavía
un muchacho, fundó entre sus compañeros la «Sociedad
de la alegría» para hacer la guerra al pecado. Ordenado
sacerdote en 1841, escogió como programa de vida: Da
mihi animas, cetera tolle (Gn 14,21) y dio origen al oratorio
bajo la protección de san Francisco de Sales. Su estilo educativo
y pastoral se basaba en el sistema preventivo y en la
educación en la fe. Fundó la «Sociedad de san Francisco de
Sales» (salesianos) y, con santa Maria Domenica Mazzarello,
el «Instituto de las Hijas de María Auxiliadora». Creó también
con laicos los cooperadores salesianos. El «padre y maestro de
la juventud» murió en Turín el 31 de enero de 1888.


Oh María, Virgen poderosa;
tú, magna e ilustre defensa de la Iglesia;
tú, ayuda admirable de los cristianos;
tú, terrible como ejército en orden de batalla;
tú, que has destruido por ti sola todos los errores del
mundo, defiéndenos del enemigo
en las angustias, en las luchas, en las necesidades,
y, en la hora de la muerte,
acógenos en los goces eternos. Amén.
(Invocación de san Juan Bosco a María Auxiliadora)



 Evangelio: Mateo 18,1-6.10

En aquel tiempo, ' se acercaron los discípulos a Jesús y le
dijeron:
-¿Quién es el más importante en el Reino de los Cielos?
2 El llamó a un niño, lo puso en medio de ellos 3 y dijo:
-Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como los niños,
no entraréis en el Reino de los Cielos.4 El que se haga pequeño
como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.
5 El que acoge a un niño como éste en mi nombre, a mí me
acoge. 6 Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños
que creen en mí, más le valdría que le ataran una piedra
de molino al cuello y lo arrojaran al fondo del mar. 10 Cuidado
con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo
que sus ángeles en el cielo contemplan sin cesar el rostro de
mi Padre celestial.

El fragmento, que tiene como tema el «hacerse
pequeño», está ligado al segundo anuncio de la pasión
(cf. Mt 17,22ss). La enseñanza de Jesús a sus discípulos
se refiere a una actitud fundamental de la existencia
cristiana. En ella se subraya la necesidad de superar
tanto la autosuficiencia de los grandes como el orgullo
de grupo. Las palabras de Jesús van dirigidas ciertamente
a la vida interna de la comunidad de los discípulos:
«El mayor en el Reino de los Cielos» es el más pequeño
(v. 4). Parece natural que, según la mentalidad
mundana, los jefes de la comunidad civil sean los que sidistinguen
por sus dotes y capacidades humanas o
 por su sentido de la responsabilidad a la hora de administrar
los servicios comunitarios. Por otra parte, también
es natural que el hombre sienta deseos de sobresalir.
De ahí que también los apóstoles se dejen llevar por
discusiones interesadas sobre los puestos que van a
ocupar y sobre quién de ellos es el más importante (v. 1).
El Señor toma, entonces, a un niño y lo pone a su lado,
en el centro, y responde con unas palabras precisas:
«El que se haga pequeño como este niño, ése es el mayor
en el Reino de los Cielos» (v. 4). Sólo el pequeño es
«grande», porque es inocente, sencillo y carece de pretensiones.
El niño, en efecto, tiene necesidad de los
otros, no tiene libertad de acción, se confía al que es
mayor que él, consciente de su fragilidad y de su pobreza.
El niño, para Jesús, es símbolo del verdadero
discípulo, porque quien se hace pequeño está disponible,
deja más espacio en él a la obra y a la acción del
Espíritu. Se hace grande por la fe en el Señor y encuentra
la fuerza en su nombre. El niño es también la
imagen de Jesús, que se abandona con una total confianza
y obediencia en manos del Padre; por eso dice
aún: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre a mi
me acoge» (v. 5).

MEDITATIO
La sociedad en la que vivimos ha creado barreras entre
ricos y pobres, entre blancos y negros, entre el norte
y el sur del mundo, entre grandes y pequeños. ¿Cómo hacer
para romper esta barrera de la desconfianza? Considerando
a cada hombre hermano nuestro, creando una
familiaridad con él.
Este principio es igualmente válido con los jóvenes.
Decía don Bosco: «Sin familiaridad no se demuestra el
amor, y sin esta demostración no puede haber confianza.
Quien quiera ser amado necesita hacer ver que ama.

 Jesucristo se hizo pequeño con los pequeños y cargó
con nuestras flaquezas. ¡He aquí el maestro de la familiaridad!
El maestro al que se ve sólo en la cátedra es
maestro, y no más, pero si va al recreo con los jóvenes
se vuelve como hermano [...]. Quien sabe que es amado,
ama, y quien es amado lo obtiene todo, especialmente
de los jóvenes. Esta confianza establece una corriente
eléctrica entre los jóvenes y los superiores. Los corazones
se abren y dan a conocer sus necesidades y manifiestan
sus defectos. Este amor hace soportar a los
superiores las fatigas, las molestias, las ingratitudes, los
estorbos, las carencias, la negligencias de los jovencitos.
Jesucristo no rompió la caña quebrada ni apagó el
pábilo vacilante. Éste es vuestro modelo» (de la Carta de
Roma, 1884).

lunes, 28 de enero de 2013

28 de enero, SANTO TOMAS DE AQUINO


Tomás de Aquino, Santo
Memoria litúrgica, 28 de enero 


Tomás de Aquino, Santo

 

 Presbítero y Doctor de la Iglesia

Martirologio Romano: Memoria de santo Tomás de Aquino, presbítero de la Orden de Predicadores y doctor de la Iglesia, que, dotado de gran inteligencia, con sus discursos y escritos comunicó a los demás una extraordinaria sabiduría. Llamado a participar en el Concilio Ecuménico II de Lyon por el papa beato Gregorio X, falleció durante el viaje en el monasterio de Fossanova, en el Lacio, el día siete de marzo, y muchos años después, en este día, sus restos fueron trasladados a Toulouse, en Francia (1274).

Fecha de canonización: 18 de julio de 1323 por el Papa Juan XXII
Nació hacia el año 1225, de la familia de los condes de Aquino. Estudió primero en el monasterio de Montecassino, luego en Nápoles.

A los 18 años, contra la voluntad del padre y hasta perseguido por los hermanos que querían secuestrarlo, ingresó en la Orden de Predicadores, y completó su formación en Colonia donde tuvo por Maestro a San Alberto Magno, y después en París. Mientras estudiaba en esta ciudad se convirtió de estudiante en profesor de filosofía y teología. Después enseñó en Orvieto, Roma y Nápoles.

Suave y silencioso (en París lo apodaron "el buey mudo"), gordo, contemplativo y devoto, respetuoso de todos y por todos amado, Tomás era ante todo un intelectual. Continuamente dedicado a los estudios hasta el punto de perder fácilmente la noción del tiempo y del lugar: durante una travesía por el mar, ni siquiera se dio cuenta de la terrible borrasca y el fuerte movimiento de la nave por el choque de las olas, tan embebido estaba en la lectura. Pero no eran lecturas estériles ni fin en sí mismas. Su lema, "contemplata aliis tradere", o sea, hacer partícipes a los demás de lo que él reflexionaba, se convirtió en una mole de libros que es algo prodigioso, más si se tiene en cuenta que murió a los 48 años.

En efecto, murió en la madrugada del 7 de marzo de 1274, en el monasterio cisterciense de Fossanova, mientras se dirigía al concilio de Lyon, convocado por el B. Gregorio X. Su obra más famosa es la Summa theologiae, de estilo sencillo y preciso, de una claridad cristiana, con una capacidad extraordinaria de síntesis. Cuando Juan XXII lo canonizó, en 1323, y algunos objetaban que Tomás no había realizado grandes prodigios ni en vida ni después de muerto, el Papa contestó con una famosa frase: "Cuantas proposiciones teológicas escribió, tantos milagros realizó".

El primado de la inteligencia, la clave de toda la obra teológica y filosófica del Doctor Angélico (como se lo llamó después del siglo XV), no era un intelectualismo abstracto, fin en sí mismo. La inteligencia estaba condicionada por el amor y condicionaba al amor. "Luz intelectual llena de amor - amor de lo verdadero pleno de alegría" -cantó Dante, que tradujo en poesía el concepto tomístico de inteligencia - bienaventuranza.

El pensamiento de Santo Tomás ha sido durante siglos la base de los estudios filosóficos y teológicos de los seminaristas, y gracias a León XIII y a Jacques Maritain ha vuelto a florecer en nuestros tiempos. Y tal vez particularmente actuales, más que las grandes Summae, son precisamente los Opúsculos teológico -pastorales y los Opúsculos espirituales.

 Recordamos al Santo Padre Benedicto XVI explicando  la 'Suma Teológica' de Santo Tomás de Aquino (23 de junio 2010)

"Concluyo en el día de hoy las catequesis dedicadas a Santo Tomás de Aquino. Como afirmaba mi amado Predecesor el Papa Pablo Sexto, las enseñanzas de este gran teólogo mantienen hoy toda su vigencia y, en cierta manera, todos los hijos de la Iglesia "podemos y debemos ser sus discípulos".
La obra cumbre de Santo Tomás es la Summa Theologiae, donde expone de manera precisa, lúcida y pertinente las verdades de fe que brotan de las Sagradas Escrituras y de las enseñanzas de los Santos Padres. En la Summa, Santo Tomás parte de que hay tres modos diversos de la existencia de Dios. El primer modo: Dios existe en sí mismo, es el principio y el fin de todo, y todas las criaturas proceden y depende de Él. El segundo: Dios se hace presente a través de la Gracia en la vida del cristiano, de los santos. Y el tercero y último: Dios está presente de manera especial en la Persona de Cristo y en los Sacramentos, donde se perpetúa su misión redentora. Bajo este triple esquema, se articula esta obra monumental.

Así mismo, todo lo que Tomás ilustró en su pensamiento teológico, lo expuso en su predicación. Por ejemplo, algunos de sus sermones han quedado recogidos en un libro titulado Opúsculos. En él, el Santo explica el Símbolo de los Apóstoles, interpreta el Padre Nuestro, ilustra los Mandamientos y comenta el Ave María. Por lo tanto, la actualidad de su pensamiento queda patente cuando comprobamos que el esquema de los Opúsculos coincide casi en todo con la actual estructura del Catecismo de la Iglesia Católica.

Saludo a los grupos de lengua española, en particular a los miembros de la Asociación pública de Fieles "Hogar de la Madre", así como a los demás fieles provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. Os invito a todos, a imitación de Santo Tomás de Aquino, a profundizar, mediante el estudio y la oración, en los grandes misterios de la fe.

Muchas gracias."
En este enlace podeis encontrar una relacion de las obras de Santo Tomás de Aquino;

sábado, 26 de enero de 2013

TAZA SOLIDARIA

DE ASPAU:
La empresa Empieza a Sonreír ha realizado una taza solidaria con el fin de donar los beneficios de su venta a ASPAU. Todos aquellos que queráis colaborar comprándola podéis hacerlo a través de la página web http://empiezasonreir.com/ , su precio es de 7 € , y pedirla simplemente enviando un mail a tuspedidos@empiezasonreir.com


viernes, 25 de enero de 2013

25 DE ENERO-CONVERSION DE SAN PABLO

Saulo de Tarso, antes de su conversión, era un judío convencido
de su religión y totalmente contrario a la nueva fe
que empezaba a difundirse por Palestina y sus alrededores.
Tuvo alguna responsabilidad también en el martirio de san
Esteban, protomártir, del que se habla en los Hechos de los
apóstoles. Saulo encontró a Jesús resucitado en el camino de
Damasco y este acontecimiento cambió de manera radical su
modo de creer y de pensar. El Señor resucitado se convirtió
en el centro de su espiritualidad y de su teología. Una vez
apóstol del Evangelio, Pablo estableció en Antioquía de Siria
el punto de partida de sus viajes misioneros, donde aparece
como testigo infatigable de la fe en Jesús resucitado. Estos
viajes le incitaron a escribir diversas cartas a las distintas comunidades
cristianas que había fundado. Pablo, verdadero y
auténtico apóstol, siempre llevó buen cuidado en «volver» a
Jerusalén, con el deseo de confrontarse con los apóstoles de
Jesús a fin de no correr en vano.
Conversión de San Pablo. S XVII (1600). CARAVAGGIO

Primera lectura: Hechos de los apóstoles 22,3-16

En aquellos días, Pablo dijo al pueblo:Yo soy judío. Nací en Tarso de Cilicia, pero me eduqué
 en esta ciudad. Mi maestro fue Gamaliel; él me instruyó en la
fiel observancia de la Ley de nuestros antepasados. Siempre
he mostrado un gran celo por Dios, como vosotros hoy.  Yo
perseguí a muerte este camino, encadenando y encarcelando
a hombres y mujeres. Y de ello pueden dar testimonio el
mismo sumo sacerdote y lodos los miembros del consejo.
Después de recibir de ellos mismos cartas para los hermanos,
me dirigía a Damasco, con ánimo de traer a Jerusalén encadenados
a los creyentes que allí hubiera, para que fueran
castigados. " Iba, pues, camino de Damasco y, cuando estaba
ya cerca de la ciudad, hacia el mediodía, de repente brilló a
mi alrededor una luz cegadora venida del cielo. Caí al suelo y
oí una voz que me decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?». Yo respondí: «¿Quién eres, Señor?». Y me dijo: «¡Yo soy
Jesús de Nazaret, a quien tú persigues!». Los que venían conmigo vieron la luz, pero no oyeron la
voz del que me hablaba.  Yo dije: «¿Qué debo hacer, Señor?».
Y el Señor me dijo: «Levántate y vete a Damasco; allí te dirán
lo que debes hacer».
" Como no veía nada, debido al resplandor de aquella luz,
entré en Damasco de la mano de mis compañeros. " Un cierto
Ananías, hombre piadoso según la ley, bien acreditado ante
todos los judíos que allí vivían, vino a verme y me dijo:
«Hermano Saúl, recobra la vista». Y en aquel mismo instante
pude verlo. El añadió: «El Dios de nuestros antepasados te
ha escogido para que conozcas su voluntad, para que veas al
Justo y oigas su voz.  Porque has de ser testigo suyo ante
todos los hombres de lo que has visto y oído. No pierdas
tiempo, ahora; levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados
invocando su nombre»....


  Estamos ante uno de los tres relatos de la conversión
de Pablo {cf. también Hch 9 y 26) con los que Lucas
adorna la historia de la primitiva comunidad cristiana.
En su carácter extraordinario, el acontecimiento
de Damasco se articula en tres momentos. En primer
lugar, el diálogo entre el Señor resucitado y Saulo de
Tarso. Ambos personajes se comunican su identidad y
se reconocen recíprocamente. Es un primer paso hacia
el acuerdo posterior. Viene después el acontecimiento
extraordinario de la conversión, que Lucas resume 
 simplemente en una pregunta: «¿Qué debo hacer, Señor?»
(v. 10). Saulo está ahora subyugado por el poder de Jesús,
su salvador y maestro. Y sólo desea configurar por completo
su vida según la voluntad y el proyecto del Resucitado.
Al final, se encuentra la misión: el que ha conocido
la voluntad de Dios y ha visto al Justo percibiendo la palabra
de su misma boca, se vuelve ahora testigo de las
cosas que ha visto y oído ante todos los hombres. Ser
misionero es ahora el único modo de vivir para Pablo.
No acabamos nunca de ahondar en el conocimiento
de Saulo-Paulo, incluso después de haber meditado una
y otra vez sobre las páginas que hablan de él y las que
escribió él mismo. Sin embargo, hay algo que aparece
de inmediato con una gran evidencia: su itinerario de fe
es símbolo del nuestro.
Creer implica, ante todo, encontrar personalmente a
una persona, al Dios hecho hombre, Jesús de Nazaret.
No se cree en una doctrina, en una fórmula, en un sistema,
sino en una persona, la única digna de ser creída.
La fe es un encuentro que no se agota en un momento
determinado de nuestra propia vida, sino que continúa
siempre, hasta la muerte. Quien encuentra a Jesús se da
cuenta de que ya no puede vivir sin él y debe profundizar
en su conocimiento personal.
Del encuentro se pasa al diálogo: la fe es, precisamente,
un encuentro entre personas inteligentes y libres. Por
un lado, Dios se da a conocer en lo que es, revela su voluntad,
da a conocer sus proyectos. De este modo, entabla
el diálogo con todo el que está dispuesto a escuchar
y a reaccionar. Por otro, el creyente, en la medida en
que presta una escucha sincera y auténtica a la Palabra
de Dios, se siente implicado en un diálogo que no
se desarrolla sólo en torno a conceptos y verdades,
sino que se entrelaza con experiencias, confidencias, comunión
de vida. Se trata de un diálogo vital que implica
a dos seres vivos y llega a una forma de vida cada vez
más elevada.
Ahora bien, la fe cristiana es también obediencia,
sumisión, abandono total de la criatura al Creador, del
hombre a Dios, del pecador al Justo. Para el creyente,
obedecer no significa en absoluto abdicar de su propia
libertad, ni siquiera de sus propios derechos; significa
captar la infinita distancia que media entre él y su
propio interlocutor y, al mismo tiempo, intuir que la
adhesión a la voluntad de éste conduce a la plena y más
satisfactoria realización de sí mismo. Semejante acto de
abandono está sostenido por una promesa que no deja
ningún espacio a la duda: cuando Dios promete, se
compromete por completo en beneficio de su interlocutor,
le llena el corazón de certezas sobrenaturales y abre
ante él unos horizontes ilimitados.
Por último, la fe cristiana se traduce en misión: el
ejemplo de Pablo es claro y decisivo. No puede privatizarse
un bien que, por su propia naturaleza, es comunitario.
Quien ha recibido el don de la salvación en Cristo 
se siente impulsado íntimamente a darlo a los otros.

fuente: Lectio divina para cada día del año
volumen 16
Propio de los santos -1

EL CISTER, EL TEMPLE Y EL ARTE GOTICO.


martes, 22 de enero de 2013

HERMANOS EN CRISTO

 
Muchas veces, no nos entienden cuando decimos somos pobres caballeros de Cristo, pero mucho menos cuando afirmamos que somos HERMANOS EN CRISTO. Investigando en mis horas de reflexión y meditación, en las que me gusta ahondar en el significado del templario en el siglo XXI,  deduzco que no dista mucho del origen, de lo que en un primer momento se trató de trasmitir. Alejados de todo significado de cruzadas, de parafernalia, y de todo símbolo externo que desvie lo que para mi significa el ser templario, me topé con unas reflexiones que muy bien se puede  asemejar a mi idea y mis convicciones. 
Estoy segura de que no tienen que concordar con las ideas de otro, ni siquiera ser cierto, pero el pensamiento es libre, como libre es la forma de vivir, y creo que lo que hoy expondré, tiene mucho que ver con mi manera de plantearme la vida, y todo lo que significa ser pobre caballero de Cristo.
El templario ya no lucha con espadas, ya no lucha contra infieles. Los infieles del templario de hoy son la maldad, la injusticia, la soberbia, la discriminación. No podemos hacer cruzada en contra de otras religiones, en contra de otros que no piensen como nosotros. Nuestro lugar es intentar llevar un mundo nuevo bajo nuestras acciones, nuestro ejemplo. La lucha ya no es con la espada, es con el espíritu, con la bondad, la fraternidad, construir un nuevo mundo, haciendo vivo el Evangelio. Es lo que el Señor nos pide.
La nueva Jerusalen, tiene que empezar a reinar en nuestros corazones, para poder llevarla a la realidad cotidiana.
Esa es nuestra cruzada, partiendo de una espiritualidad y de una meditación de la palabra y de la Escritura, que nos lleve no solo a la contemplacion interior, también hacia el exterior, de lo contrario no hay lógica ni hay una matriz que no sea ser cuerpo y espíritu de Cristo, en definitiva ser HERMANOS EN CRISTO...

Cada uno que saque sus propias conclusiones.


Dios nos creó a su imagen y semejanza. Nos hizo seres inteligente, capaces de amar, creadores, libres, inmortales. Pero la dignidad hu­mana quedó mucho más elevada cuando Dios mismo decidió hacerse hombre y venir a compartir nuestra vida. Cristo Jesús es nuestro her­mano, hermano de todos, presente en todos los hombre. Con él la natu­raleza humana ha subido a lo más alto de su dignidad.
Él no se avergüenza de llamarnos sus hermanos.
(Heb 2,11)
Un solo Padre tienen ustedes: el que está en el cielo..
Y todos ustedes son hermanos.
(Mt 23,9.8)
Esta dignidad de hermanos en Cristo nos obliga a ordenar el mundo de una manera muy distinta de como está ahora organizado. A no con­siderar a ninguna persona con más derechos o dignidad que otra. A comprometernos a luchar para que nuestra hermandad en Cristo llegue a ser una realidad, y no una linda palabra vacía de significado.

 Todos los seres humanos hijos de Dios, hermanos en Cristo, es que todos tenemos la misma dignidad ante Dios.
Dios no tiene preferencias por nadie. (Rom 2,11)
No hay ninguna raza inferior o superior (Hch 10,34-35), ni se debe despreciar a ningún hombre en concreto (Hch 10,28). Entre aquellos primeros seguidores de Jesús no se concebía que se pudiese dar un puesto de preferencia a una persona porque fuera mejor vestido que los demás (Sant. 2,2-4). El amor a Jesús les unía y los igualaba a todos, como podemos ver en los Hechos de los Apóstoles (Hch 2,42-47; 4,32-35). Cristo había “destruido en su propia carne el muro de odio que los separaba” (Ef 2,14).
 La gran novedad de Cristo es que él no es un legislador, sino una Vida, una Fuerza, para vivir la ley del amor. Él no manda como lo puede hacer cualquier hombre; él “da el querer y el actuar” (Flp 2,13). Jesús es la energía para poder cambiar el mundo. Él dio el Mandamiento Nuevo del Amor; pero, lo que es más importante, comu­nica su propio Amor, para poder cumplirlo. Da “las primicias del Espíritu, las cuales capacitan para cumplir la ley nueva del amor” 

El hombre nuevo, que vive de la fe en Cristo, es un templo vivo de Dios:
El templo de Dios es santo, y ese templo sois vosotros.....
El Espíritu de Dios habita en ustedes.
(1 Cor 3,17.16)
¿No sabeis  que su cuerpo es templo del Espíritu Santo,
que habita en nosotros
y que lo hemos recibido de Dios?
Vosotros ya no  perteneceis a sí mismos,
sino que han sido comprados a un gran precio.
Entonces, que sus cuerpos vivan para dar gloria a Dios.
(1 Cor 6,19-20)
El Espíritu Santo habita en todos los que tienen fe en Cristo, para que puedan ser hombres nuevos, capaces de construir un mundo me­jor, donde sea posible la verdad, la justicia y el amor, no sólo indivi­dualmente, sino también como sociedad. Hombres que sean capaces de construir la historia según la voluntad del Padre universal de todo ser humano. Hombres que sepan dominar la creación y transformarla para el servicio de todos. Hombres, en fin, que se parezcan cada vez más a Cristo Jesús, nuestro hermano, por quien hemos sido salvados al precio de su sangre.
 No tendremos un continente nuevo sin nuevas y renovadas estructuras; pero sobre todo, no habrá continente nuevo sin hombres nuevos, que a la luz del Evangelio sepan ser verdaderamente libres y responsables.
Non Nobis.....

Sor+ Isabel María Pérez Moreno
Dama del Temple