Quieres saber cuál es la fe que da vida y consigue la victoria? Aquella por la cual Cristo habita en lo íntimo de nuestro ser. El es nuestra virtud y nuestra vida. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, dice el Apóstol, os manifestaréis también vosotros gloriosos con él. Esa gloria será vuestra victoria. Y nos manifestaremos con él porque vencemos por él. Solamente llegan a ser hijos de Dios los que reciben a Cristo, y únicamente en ellos se cumple lo que dice la Escritura: todo el que nace de Dios, vence al mundo.

SAN BERNARDO


WEB OFICIAL DE LA ORDEN

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Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Preámbulo de la Regla Primitiva del Temple

Nos dirigimos en primer lugar a aquellos que desprecian seguir su propia voluntad y
desean servir, con pureza de ánimo, en la caballería del rey verdadero y supremo, y a los que quieren cumplir, y cumplen, con asiduidad, la noble virtud de la obediencia. Por eso os
aconsejamos, a aquellos de vosotros que pertenecisteis hasta ahora a la caballería secular,en la que Cristo no era la única causa, sino el favor de los hombres, que os apresuréis a asociaros perpetuamente a aquéllos que el Señor eligió entre la muchedumbre y dispuso, con su piadosa gracia, para la defensa de la Santa Iglesia.
Por eso, oh soldado de Cristo, fueses quien fueses,

que eliges tan sagrada orden, conviene que en tu profesión lleves una pura diligencia y firme
perseverancia, que se sabe que es tan digna y sublime para con Dios que, si pura y
perseverantemente se observa por los militantes que diesen sus almas por Cristo, merecerán
obtener la suerte; porque en ella apareció y floreció una orden militar, ya que la caballería,
abandonando su celo por la justicia, intentaba no defender a los pobres o iglesias sino
robarlos, despojarlos y aun matarlos; pero sucedió que vosotros, a los que nuestro señor y
salvador Jesucristo, como amigos suyos, dirigió desde la Ciudad Santa a habitar en Francia y
Borgoña, no cesáis, por nuestra salud y propagación de la verdadera fe, de ofrecer Dios
vuestras almas en víctima agradable a Dios......SAN BERNARDO

viernes, 22 de noviembre de 2013

Abadía cisterciense de Rievaulx. NorthYorkshire. Inglaterra


Fue fundada en 1132 por doce monjes procedentes de la Abadía de Claraval, como una tarea para la colonización del norte de Inglaterra y Escocia. Fue la primera abadía cisterciense en el norte. Con el tiempo se convirtió en una de las grandes abadías cistercienses de Yorkshire.
Su remota ubicación era ideal para los cistercienses , cuyo deseo era seguir una vida estricta de la oración y la autosuficiencia con poco contacto con el mundo exterior.

La abadía se encuentra en un valle arbolado junto al río Rye, rodeada por las colinas . Para tener suficiente terreno plano para construir, parte del río fue desviado varios metros al oeste. Los monjes alteraron el curso del río en el siglo 12, es visible en el recinto de la abadía . Este es un ejemplo de los conocimientos técnicos de los monjes , con el tiempo hicieron de la minería y el hierro un negocio rentable, así como la cría de ovejas y la venta de la lana a los compradores de toda Europa . Se convirtió en una de los mayores y más ricas de Inglaterra, con 140 monjes y muchos más hermanos laicos, recibiendo donaciones de tierra un total de 6.000 acres.
Hacia el final del siglo 13 la abadía fue victima de deudas y pérdida de ingresos debido a una epidemia ovina . La mala fortuna se vio agravado por los invasores de Escocia a principios del siglo 14. Para empeorar las cosas la destrucción de la población causada por la Peste Negro a mediados del siglo 14 hizo muy difícl reclutar nuevos hermanos laicos. Como resultado, la abadía fue obligado a ceder gran parte sus tierras. En 1381 sólo había catorce monjes , tres hermanos laicos y el abad.


Sor + Mari fé Miguel 
Hermana del Temple


lunes, 18 de noviembre de 2013

MEDICINA ESPIRITUAL

Una medicina espiritual que sirve para difundir en todas partes el amor, el perdón y la fraternidad.

Al término del concurridísimo Ángelus de este soleado domingo en Roma, el papa Francisco recetó un medicamento a los miles de fieles y peregrinos que se agolpaban en San Pedro. "Es el contenido de una cajita, que algunos voluntarios distribuirán mientras dejan la plaza", afirmó divertido. Y aclaró que "se trata de una ‘medicina espiritual’, llamada Misericordina".


En ese momento, desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, el santo padre blandía el particular regalo. Dentro, una corona del Rosario, "con la cual se puede rezar también la Coronilla de la Divina Misericordia".

Con este gesto, explicó el pontífice, su intención era sugerir a todos los presentes en la plaza "un modo para concretar los frutos del Año de la Fe, que llega al final". Y el papa concluyó sus palabras asegurando que la 'Misericordina' es "una ayuda espiritual para nuestra alma y para difundir en todas partes el amor, el perdón y la fraternidad".


viernes, 1 de noviembre de 2013

OFICIO DE LECTURA: APRESURÉMONOS HACIA LOS HERMANOS QUE NOS ESPERAN


De los Sermones de san Bernardo, abad
(Sermón 2: Opera omnia, edición cisterciense, 5 [1968], 364-368 )

APRESURÉMONOS HACIA LOS HERMANOS QUE NOS ESPERAN

¿De qué sirven a los santos nuestras alabanzas, nuestra glorificación, esta misma solemnidad que celebramos? ¿De qué les sirven los honores terrenos, si reciben del Padre celestial los honores que les había prometido verazmente el Hijo? ¿De qué les sirven nuestros elogios? Los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción. Es que la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. Por lo que a mí respecta, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo.

El primer deseo que promueve o aumenta en nosotros el recuerdo de los santos es el de gozar de su compañía, tan deseable, y de llegar a ser conciudadanos y compañeros de los espíritus bienaventurados, de convivir con la asamblea de los patriarcas, con el grupo de los profetas, con el senado de los apóstoles, con el ejército incontable de los mártires, con la asociación de los confesores, con el coro de las vírgenes, para resumir, el de asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de todos los santos. Nos espera la Iglesia de los primogénitos, y nosotros permanecemos indiferentes; desean los santos nuestra compañía, y nosotros no hacemos caso; nos esperan los justos, y nosotros no prestamos atención.

Despertémonos, por fin, hermanos; resucitemos con Cristo, busquemos las cosas de arriba, pongamos nuestro corazón en las cosas del cielo. Deseemos a los que nos desean, apresurémonos hacia los que nos esperan, entremos a su presencia con el deseo de nuestra alma. Hemos de desear no sólo la compañía, sino también la felicidad de que gozan los santos, ambicionando ansiosamente la gloria que poseen aquellos cuya presencia deseamos. Y esta ambición no es mala, ni incluye peligro alguno el anhelo de compartir su gloria.

El segundo deseo que enciende en nosotros la conmemoración de los santos es que, como a ellos, también a nosotros se nos manifieste Cristo, que es nuestra vida, y que nos manifestemos también nosotros con él, revestidos de gloria. Entretanto, aquel que es nuestra cabeza se nos representa no tal como es, sino tal como se hizo por nosotros, no coronado de gloria, sino rodeado de las espinas de nuestros pecados. Teniendo a aquel que es nuestra cabeza coronado de espinas, nosotros, miembros suyos, debemos avergonzarnos de nuestros refinamientos y de buscar cualquier púrpura que sea de honor y no de irrisión. Llegará un día en que vendrá Cristo, y entonces ya no se anunciará su muerte, para recordarnos que también nosotros estamos muertos y nuestra vida está oculta con el. Se manifestará la cabeza gloriosa y, junto con él, brillarán glorificados sus miembros, cuando transfigurará nuestro pobre cuerpo en un cuerpo glorioso semejante a la cabeza, que es él.

Deseemos, pues, esta gloria con un afán seguro y total. Mas, para que nos sea permitido esperar esta gloria y aspirar a tan gran felicidad, debemos desear también en gran manera la intercesión de los santos, para que ella nos obtenga lo que supera nuestras fuerzas.


sábado, 26 de octubre de 2013

REFLEXIÓN ESPIRITUAL: EL SEÑOR RECOGE NUESTRAS LÁGRIMAS Y NO SE LE OCULTAN NUESTROS GEMIDOS


De la carta de san Agustín, obispo, a Proba

Hemos de orar siempre con el deseo, no puede considerarse inútil y vituperable el entregarse largamente a la oración, siempre y cuando no nos lo impidan otras obligaciones buenas y necesarias. Ni hay que decir, como algunos piensan, que orar largamente sea lo mismo que orar con vana palabrería.


Una cosa, en efecto, son las muchas palabras y otra cosa el efecto perseverante y continuado.

Se dice que los monjes de Egipto hacen frecuentes oraciones, pero muy cortas, a manera de jaculatorias brevísimas, para que así la atención, que es tan sumamente necesaria en la oración, se mantenga vigilante y despierta y no se fatigue ni se embote con la prolijidad de las palabras. Con esto nos enseñan claramente que así como no hay que forzar la atención cuando no logra mantenerse despierta, así tampoco hay que interrumpirla cuando puede continuar orando.

Lejos, pues, de nosotros la oración con vana palabrería; pero que no falte la oración prolongada, mientras persevere ferviente la atención: Hablar mucho en la oración es como tratar un asunto necesario y urgente con palabras superfluas. Orar, en cambio, prolongadamente es llamar con corazón perseverante y lleno de afecto a la puerta de aquel que nos escucha. Porque, con frecuencia, la finalidad de la oración se logra más con lágrimas y llantos que con palabras y expresiones verbales. Porque el Señor recoge nuestras lágrimas en su odre y a Él no se le ocultan nuestros gemidos, pues todo lo creó por medio de Aquél que es su Palabra, y no necesita las palabras humanas.

Iglesia de San Pedro, Porto Venere, Italia.
 
 

POR TU VOLUNTAD..+

Llevo todo el día preguntándote. Preguntándome. Acariciando esas palabras que se dicen en un momento íntimo de escribir en el cerebro.
Me llevo diciendo, apalabrando, mencionándome, haciendo memoria insensata de un motivo, de mis certezas.
Dime algo. Respóndeme. Hoy necesito esas respuestas. Acalladas. Benignas, sin un estigma que pueda volverme loca. Sin un cáliz que pueda comulgar con el ímpeto de mi furia.
Ambos lo sabemos, lo que nadie explota en su boca. Nadie. Ni la flor, ni el sustento.
Se me acaba en dos días, en dos minutos de arena del tiempo, de un reloj que se moja en la desesperación del día a día.
Pero Tu y yo lo tenemos claro. Amor y esperar. Amor y servir. Amor...amor....un bello amor.
Y me acuesto en un punto sobre la i que desborda una flor.
Me arrullas en un mutis que habla suave como el mar.
Me hablas, tranquila, serena, aterciopelando el arrecife de la mañana...
Espero...Te espero.....estas conmigo sin saber que es el alma que me está abrazando. Contigo....Tu espíritu es el nombre que necesito para actuar hoy mañana, pasado.....
Imploro Tu perdón de no acordarme a la hora de comer, o de dormir, o de amar. 
Es mentira. Soy cínica contigo, pero lo sabes.....
Recuerdo un pensamiento que no se va del olvido,
lo nutres en cada minuto de todos los amaneceres que asomaron con mi nacimiento... Una fecha en cada Noviembre me recuerda a que he venido y a lo que me debo.
Una ironía que me digo, pero acato por Tu voluntad, que se clava en la mía......+

Isabel Rezmo






Sor + Isabel María Pérez Moreno
Dama del Temple

jueves, 17 de octubre de 2013

DIA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN

Ciudad del Vaticano, 16 octubre 2013 (VIS).- Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra todos los años el 16 de octubre, fecha de fundación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y que este año lleva por tema: “Sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición”, el Santo Padre ha escrito un mensaje al director de ese organismo José Graziano de Silva.

“En un momento en que la globalización permite conocer las situaciones de necesidad en el mundo y multiplicar los intercambios y las relaciones humanas -ha escrito el Papa-, parece crecer la tendencia al individualismo y al encerrarse en sí mismos, lo que lleva a una cierta actitud de indiferencia —a nivel personal, de las instituciones y de los estados— respecto a quien muere de hambre o padece malnutrición, casi como si se tratara de un hecho ineluctable. Pero el hambre y la desnutrición nunca pueden ser consideradas un hecho normal al que hay que acostumbrarse, como si formara parte del sistema. Algo tiene que cambiar en nosotros mismos, en nuestra mentalidad, en nuestras sociedades”.

Para este cambio, Francisco ha añadido que “un paso importante es abatir con decisión las barreras del individualismo, del encerrarse en sí mismos, de la esclavitud de la ganancia a toda costa; y esto, no sólo en la dinámica de las relaciones humanas, sino también en la dinámica económica y financiera global”.

El Pontífice ha destacado que “es necesario, hoy más que nunca, educarnos en la solidaridad, redescubrir el valor y el significado de esta palabra tan incómoda, y muy frecuentemente dejada de lado, y hacer que se convierta en actitud de fondo en las decisiones en el plano político, económico y financiero, en las relaciones entre las personas, entre los pueblos y entre las naciones.”.

“Todavía estamos lejos de un mundo en el que todos puedan vivir con dignidad -ha reiterado destacando que esto comporta “un serio interrogante sobre la necesidad de cambiar realmente nuestro estilo de vida, incluido el alimentario, que en tantas áreas del planeta está marcado por el consumismo, el desperdicio y el despilfarro de alimentos”. Según el Papa bastaría eliminar tales derroches y desperdicios “para reducir drásticamente el número de hambrientos”. 

Francisco ha introducido un tercer elemento de reflexión. “La educación en la solidaridad y en una forma de vida que supere la “cultura del descarte” y ponga realmente en el centro a toda persona y su dignidad, como es característico de la familia”. Asimismo ha subrayado y para finalizar que “la Iglesia Católica recorre junto con ustedes esta senda, consciente de que la caridad, el amor, es el alma de su misión
”.

miércoles, 9 de octubre de 2013

BUSQUEDA DE DIOS Y PROGRESO ESPIRITUAL


El uso más frecuente del término y la experiencia espiritual más corriente, en la doctrina de
Bernardo y Elredo, consiste en la experiencia de la búsqueda de Dios y del progreso
espiritual. Se trata, en otras palabras, de la experiencia del amor en el camino hacia Dios a través de diferentes etapas o grados. Esta experiencia del amor, en su manifestación más
clara y fuerte, consiste en el libre consentimiento a la voluntad divina: Busca al Verbo a fin
de consentir, es El quien te da la gracia del consentimiento (Bernardo, SC 85:1).
Obviamente que nuestros Padres no ignoran la experiencia propiamente mística aunque no
siempre distinguen el carácter más o menos extraordinario de ella. Utilizan una amplia
terminología y simbología para hablar de la misma.
-Bernardo: reposo, sábado, éxtasis, visitas, rapto, besos, unión, matrimonio, unidad
de espíritu, deificación...
-Guillermo: reposo, ocio, sábado, éxtasis, visitas, teofanías, iluminaciones, unción,
banquete, besos, unión, unidad, abrazo, accubitus, unidad de espíritu...
-Elredo: visitas, reposo, elevación, sábado...
-Guerrico: unidad de espiritu...
-Isaac de la Estrella: ocio, unión, nube luminosa...
-Gilberto de Hoyland: reposo, sábado, unión...
Para nuestros autores, la experiencia ascética (esfuerzo y ejercicio para vivir) y la
experiencia mística son dos realidades conjuntas en un único proceso sobrenatural hacia Dios.