Quieres saber cuál es la fe que da vida y consigue la victoria? Aquella por la cual Cristo habita en lo íntimo de nuestro ser. El es nuestra virtud y nuestra vida. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, dice el Apóstol, os manifestaréis también vosotros gloriosos con él. Esa gloria será vuestra victoria. Y nos manifestaremos con él porque vencemos por él. Solamente llegan a ser hijos de Dios los que reciben a Cristo, y únicamente en ellos se cumple lo que dice la Escritura: todo el que nace de Dios, vence al mundo.

SAN BERNARDO


WEB OFICIAL DE LA ORDEN

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Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Si tienes un secreto, escóndelo o revélalo (proverbio árabe)

Preámbulo de la Regla Primitiva del Temple

Nos dirigimos en primer lugar a aquellos que desprecian seguir su propia voluntad y
desean servir, con pureza de ánimo, en la caballería del rey verdadero y supremo, y a los que quieren cumplir, y cumplen, con asiduidad, la noble virtud de la obediencia. Por eso os
aconsejamos, a aquellos de vosotros que pertenecisteis hasta ahora a la caballería secular,en la que Cristo no era la única causa, sino el favor de los hombres, que os apresuréis a asociaros perpetuamente a aquéllos que el Señor eligió entre la muchedumbre y dispuso, con su piadosa gracia, para la defensa de la Santa Iglesia.
Por eso, oh soldado de Cristo, fueses quien fueses,

que eliges tan sagrada orden, conviene que en tu profesión lleves una pura diligencia y firme
perseverancia, que se sabe que es tan digna y sublime para con Dios que, si pura y
perseverantemente se observa por los militantes que diesen sus almas por Cristo, merecerán
obtener la suerte; porque en ella apareció y floreció una orden militar, ya que la caballería,
abandonando su celo por la justicia, intentaba no defender a los pobres o iglesias sino
robarlos, despojarlos y aun matarlos; pero sucedió que vosotros, a los que nuestro señor y
salvador Jesucristo, como amigos suyos, dirigió desde la Ciudad Santa a habitar en Francia y
Borgoña, no cesáis, por nuestra salud y propagación de la verdadera fe, de ofrecer Dios
vuestras almas en víctima agradable a Dios......SAN BERNARDO

domingo, 11 de noviembre de 2012

ORACION DE THOMAS MERTON

¡Dios mío! Sólo es a ti a quien yo puedo dirigirme, pues nadie más me entendería. No puedo llevar a nadie de este mundo dentro de la nube en la que yo habito en Tu luz, es decir, en Tus tinieblas, donde me siento perdido y abatido. No puedo
explicar a nadie la angustia que es Tu alegría, o la pérdida que es poseerte, ni la distancia de todas las cosas que supone el llegar a Ti, ni la muerte que es nacer en Ti: porque yo no sé nada de esto por mí mismo. Todo lo que sé es que quisiera que esto terminara, y que hubiere comenzado.
Tú contradices todo; lo has hecho. Me has dejado en tierra de nadie.
Me has tenido yendo arriba y abajo todo el día bajo esos árboles, repitiéndome una y otra vez machaconamente: “Soledad, soledad”.
Te has vuelto y me has lanzado todo el mundo sobre mí. Y me has dicho: “Deja todo y sígueme”, y entonces has atado medio Nueva York a mis pies como una bola y una cadena. Me has llevado a arrodillarme tras esa columna con mi cabeza haciendo un ruido como de un banco.
¿Es eso contemplación?

THOMAS MERTON

viernes, 9 de noviembre de 2012

ASPAU: 3ER ENCUENTRO DE FAMILIAS

Nos hacemos eco de nuestros amigos de ASPAU/ASOCIACION PROYECTO  AUTISMO:


ASPAU proyecta mañana dia 10 de noviembre a una jornada lúdica de acogida y reencuentro de familias de personas con autismo. El objetivo seguir fomentando la relación entre las familias y el apoyo entre ellas. 
ASPAU sigue creciendo, ahora son  muchas familias y por eso quieren contribuir a  que el conocimiento entre unos y otros sea mayor y darse a conocer  a otras familias que aún no son socias; conocer a otros padres en su misma situación.

  Se hará una merienda el  sábado día 10 de noviembre a las 5 de la tarde, en la sede del Club D'Amics del Convent de la Trinitat y la empresa Visual Sport, en la Calle Alboraya nº 5 de Valencia. Es la antigua sala Parpalló, junto al Real Monasterio de la Trinidad, enfrente de La Cruz Roja.

La Jornada es gratuita y no es necesario estar asociado.

Cada familia debe traer su merienda, pero no  bebidas: las pone la Asociación y en todo caso, el local dispone de cafetería a precios populares.
Habrá una actividad lúdica para los niños por parte de los voluntarios y entidades colaboradoras.



Esperamos que esta jornada sea muy gratificante y que permita el encuentro entre todas las familias y amigos.
¡¡¡FELIZ DIA!!!!

miércoles, 7 de noviembre de 2012

XTANTOS:CAMPAÑA 2012

INFORMACION DE XTANTOS:
Todos conocéis la labor de muchos cristianos  Algunos de vosotros realizáis ya esa labor en Cáritas, acompañando y visitando a enfermos, ayudando en los distintos ámbitos de la parroquia. ¡Muchas gracias! Son muchos los que reciben vuestra ayuda, que es la ayuda de la Iglesia. Incluso allí donde desaparecen otros servicios, la parroquia y la atención espiritual de miles de fieles permanece, con gratuidad, con eficacia, con austeridad y, sobre todo, con una entrega que merece un enorme ¡gracias! ¡Gracias
 #xtantos! #ganamostodos

jueves, 1 de noviembre de 2012

LA CREENCIA CRISTIANA EN LA VIDA ETERNA









La Iglesia católica celebra las fiestas de Todos los Santos en el día primero del mes noviembre para venerar y homenajear a los bienaventurados del Sermón de la Montaña, y la de Todos Fieles Difuntos en el día dos de este mismo mes para recordar a nuestros queridos difuntos orando por ellos y depositando nuestras flores sobre sus sepulcros y tumbas de nuestros cementerios como signos de nuestro amor y gratitud hacia ellos. Fueron introducidas en la liturgia cristiana romana por la célebre abadía benedictina francesa de Cluny que tantas glorias dio la a Cristiandad.
Pues bien, dichos dias me traen a mi memoria los versos de Gustavo Adolfo Bécquer: “¿Vuelve el polvo al polvo?, ¿vuela el alma al cielo?, ¿todo es vil materia, podredumbre y cieno?.¡No lo sé, pero hay algo que explicar no puedo, que a la par que nos infunde repugnancia y miedo, al dejar tan tristes, tan solos, los muertos!”.  A estas preguntas de Bécquer quiero responder con unas sencillas consideraciones acerca del tiempo y la eternidad, de la brevedad y fugacidad de esta vida terrena, y de la resurrección de los muertos y  de una vida eterna más allá de la muerte.
 El tiempo y el espacio realmente no existen, son entes de razón con fundamento en la realidad de la vida. Concretamente, el tiempo es lo que duran nuestras vidas y cosas teniendo un principio y un fin en este mundo, y el espacio es el lugar que ocupan. La eternidad es la duración infinita de la vida, que puede ser de dos formas, una que no tiene principio ni fin, como es la vida  de Dios, y otra que tiene principio pero que no tienen fin como son los seres humanos según la creencia cristiana.
          La brevedad y fugacidad de la vida humana en este mundo me trae a mi memoria las coplas que Jorge Manrique escribió en el siglo XV con ocasión de la muerte de su padre, el maestre de la orden religiosa y militar de Santiago: “Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando; cuan presto se va el placer y cómo después de recordado da dolor, y como a nuestro parecer cualquier tiempo pasado fue mejor. Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir. Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos y llegamos al tiempo que fenecemos, así que cuando morimos descansamos”.
 Ciertamente, nuestra vida humana de placeres y dolores, de amores y odios en este mundo es corta, por muchos años que uno viva, pasando fugazmente como los ríos que nacen, crecen, discurre por su cauce y mueren en la inmensidad del mar. Nuestra pregunta es: ¿Nacemos y morimos en la inmensidad del cosmos como el río que nace y muere en la inmensidad del mar?, o bien ¿nacemos y morimos para resucitar a una vida personal y eterna tras nuestra muerte temporal?
 Veamos lo que nos dice la Biblia y lo que nos enseña la Iglesia al respeto. El Viejo Testamento habla de la resurrección de los muertos para una vida eterna. Concretamente, Job dice: “Yo se que vive mi Redentor, y que yo he de resucitar de la tierra el último día, y de nuevo he ser revestido de esta piel mía y en mi carne veré a mi Dios” (Job, 19, 23-27). Los profetas Daniel (12, 2), Ezequiel (37,1 y sigs,) y los Macabeos (II, 7,1-14) manifiestan la creencia de la resurrección de los muertos para la vida eterna.



          El Evangelio de san Juan expresa en palabras de Jesús: “Como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así, el que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna.  Llegará la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán mi voz. Saldrán los que han hecho el bien para una resurrección de vida y los que han hecho el mal para una resurrección de juicio” (Jn.5, 21-28). Con ocasión de la muerte de Lázaro, le dice a su hermana, Marta, que lloraba desconsolada: “Yo soy la resurrección y la vida, aquel que crea en mí, aunque haya muerto vivirá” (Jn 11, 25).
    San Pablo manifiesta: “No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los demás sin esperanza, pues si creemos que Jesús murió, así también Dios tomará consigo a los que murieron en él. Pues el Señor, a una orden del cielo, a la voz del arcángel y al sonido de la trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero, y después nosotros los que aun vivan seremos arrebatados  en las nubes al encuentro con Dios en los aires, y allí estaremos siempre con el Señor” (Tsln.4, 13-18).
La Iglesia en sus Credos afirma: “Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna”, y en el prefacio de difuntos enseña: “La vida de los que creen, Señor, no termina, se transforma”. De este modo, San Agustín de Hipona escribe: “Señor, nos hiciste para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti.”
 ¡Jesús, como san Pedro te decimos: “¿Señor, a dónde vamos a ir, si Tú tienes palabras de vida eterna”, que garantizan la resurrección de los muertos a una vida eterna!
José Barros Guede.   A Coruña, 30 de octubre del 2012.


FUENTE: 







miércoles, 31 de octubre de 2012

Benedicto XVI en catequesis sobre Guillermo de San Thierry

Queridos hermanos y amigos aqui os dejamos un texto interesante de nuestro Santo Padre en referencia a la figura de Guillermo de Sant Thierry
BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 2 de diciembre de 2009





Guillermo de San Thierry
Queridos hermanos y hermanas:
En una catequesis anterior presenté la figura de san Bernardo de Claraval, el "doctor de la dulzura", gran protagonista del siglo XII. Su biógrafo —amigo y admirador— fue Guillermo de Saint-Thierry, sobre el que quiero reflexionar esta mañana.
Guillermo nació en Lieja entre los años 1075 y 1080. De familia noble, dotado de una inteligencia viva y de un innato amor al estudio, se formó en escuelas famosas de la época, como las de su ciudad natal y de Reims, en Francia. También entró en contacto personal con Abelardo, el maestro que aplicaba la filosofía a la teología de manera tan original que creaba desconcierto y oposición. El propio Guillermo manifestó sus dudas, solicitando a su amigo Bernardo que tomara posición respecto a Abelardo. Respondiendo a esa misteriosa e irresistible llamada de Dios que es la vocación a la vida consagrada, Guillermo entró en el monasterio benedictino de Saint-Nicaise de Reims en 1113, y algunos años después llegó a ser abad del monasterio de Saint-Thierry, en la diócesis de Reims.
En aquel tiempo estaba muy difundida la exigencia de purificar y renovar la vida monástica, para que fuera auténticamente evangélica. Guillermo actuó en este sentido dentro de su propio monasterio, y en la Orden benedictina en general. Sin embargo, encontró no pocas resistencias ante sus intentos de reforma; así, a pesar de que se lo desaconsejó su amigo Bernardo, en 1135 dejó la abadía benedictina, renunció al hábito negro y se puso el blanco, para unirse a los cistercienses de Signy. Desde ese momento hasta su muerte, acaecida en 1148, se dedicó a la contemplación orante de los misterios de Dios, desde siempre objeto de sus deseos más profundos, y a la composición de escritos de literatura espiritual, importantes en la historia de la teología monástica.
Una de sus primeras obras se titula De natura et dignitate amoris (La naturaleza y la dignidad del amor). En ella se expresa una de las ideas fundamentales de Guillermo, que vale también para nosotros. La energía principal que mueve al alma humana —dice— es el amor. La naturaleza humana, en su esencia más profunda, consiste en amar. En definitiva, a cada ser humano se le encomienda una sola tarea:  aprender a querer, a amar de modo sincero, auténtico y gratuito. Pero sólo en la escuela de Dios se realiza esta tarea y el hombre puede alcanzar el fin para el que ha sido creado. Escribe Guillermo:  "El arte de las artes es el arte del amor... El amor es suscitado por el Creador de la naturaleza. El amor es una fuerza del alma, que la conduce como por un peso natural al lugar y al fin que le es propio" (La naturaleza y la dignidad del amor, 1:  PL 184, 379). Aprender a amar requiere un camino largo y arduo, que Guillermo articula en cuatro etapas, según las edades del hombre:  la infancia, la juventud, la madurez y la vejez. En este itinerario la persona debe imponerse una ascesis eficaz, un fuerte dominio de sí mismo para eliminar todo afecto desordenado, toda concesión al egoísmo, y unificar su vida en Dios, fuente, meta y fuerza del amor, hasta alcanzar la cumbre de la vida espiritual, que Guillermo define como "sabiduría". Al final de este itinerario ascético se experimenta una gran serenidad y dulzura. Todas las facultades del hombre —inteligencia, voluntad y afectos— descansan en Dios, conocido y amado en Cristo.
También en otras obras Guillermo habla de esta vocación radical al amor a Dios, que constituye el secreto de una vida realizada y feliz, que él describe como un deseo incesante y creciente, inspirado por Dios mismo en el corazón del hombre. En una meditación dice que el objeto de este amor es el Amor con "A" mayúscula, es decir, Dios. Es él quien se derrama en el corazón de quien ama y lo capacita para recibirle. Se da hasta que el corazón queda saciado de tal modo que nunca disminuye el deseo de esta saciedad. Este impulso de amor es la plenitud del hombre" (De contemplando Deo 6, passim:  SC 61 bis, pp. 79-83). Llama la atención el hecho de que Guillermo, al hablar del amor a Dios, atribuya notable importancia a la dimensión afectiva. En el fondo, queridos amigos, nuestro corazón está hecho de carne, y cuando amamos a Dios, que es el Amor mismo, ¿cómo no expresar en esta relación con el Señor también nuestros sentimientos más humanos, como la ternura, la sensibilidad y la delicadeza? ¡El Señor mismo, al hacerse hombre, quiso amarnos con un corazón de carne!
Según Guillermo, además, el amor tiene otra propiedad importante:  ilumina la inteligencia y permite conocer mejor y de manera más profunda a Dios y, en Dios, a las personas y los acontecimientos. El conocimiento que procede de los sentidos y de la inteligencia reduce, pero no elimina, la distancia entre el sujeto y el objeto, entre el yo y el tú. El amor, en cambio, suscita atracción y comunión, hasta el punto de que se produce una transformación y una asimilación entre el sujeto que ama y el objeto amado. Esta reciprocidad de afecto y de simpatía permite un conocimiento mucho más profundo que el que se obtiene sólo con la razón. Así se explica una célebre expresión de Guillermo:  "Amor ipse intellectus est", "El amor es en sí mismo principio de conocimiento". Queridos amigos, podemos preguntarnos:  ¿no es precisamente esto lo que sucede en nuestra vida? ¿No es verdad que realmente sólo conocemos a quien y lo que amamos? Sin cierta simpatía no se conoce a nadie ni nada. Y esto vale ante todo en el conocimiento de Dios y de sus misterios, que superan la capacidad de comprensión de nuestra inteligencia:  ¡A Dios se lo conoce si se lo ama!
Una síntesis del pensamiento de Guillermo de Saint-Thierry se encuentra en una larga carta dirigida a los cartujos de Mont-Dieu, a los que había visitado y quería alentar y consolar. El docto benedictino Jean Mabillon, ya en 1960 dio a esta carta un título significativo:  Epistola aurea (Carta de oro). En efecto, las enseñanzas sobre la vida espiritual contenidas en ella son preciosas para todos los que desean crecer en la comunión con Dios, en la santidad. En este tratado Guillermo propone un itinerario en tres etapas. Es necesario —dice él— pasar del hombre "animal" al "racional" para llegar al "espiritual". ¿Qué quiere decir nuestro autor con estas tres expresiones? Al principio una persona acepta con un acto de obediencia y de confianza la visión de la vida inspirada por la fe. Después con un proceso de interiorización, en el que la razón y la voluntad desempeñan un papel muy importante, la fe en Cristo es acogida con profunda convicción y se experimenta una armoniosa correspondencia entre lo que se cree y se espera y las aspiraciones más secretas del alma, nuestra razón y nuestros afectos. Así se llega a la perfección de la vida espiritual, cuando las realidades de la fe son fuente de íntima alegría y de comunión real con Dios, que sacia. Se vive sólo en el amor y para el amor. Guillermo funda este itinerario en una sólida visión del hombre, inspirada en los antiguos Padres griegos —sobre todo en Orígenes—, los cuales, con un lenguaje audaz, habían enseñado que la vocación del hombre es llegar a ser como Dios, que lo creó a su imagen y semejanza. La imagen de Dios presente en el hombre lo impulsa hacia la semejanza, es decir hacia una identidad cada vez más plena entre su propia voluntad y la divina. A esta perfección, que Guillermo llama "unidad de espíritu", no se llega con el esfuerzo personal, aunque sea sincero y generoso, porque hace falta otra cosa. Esta perfección se alcanza por la acción del Espíritu Santo, que habita en el alma, y purifica, absorbe y transforma en caridad todo impulso y todo deseo de amor presente en el hombre. "Hay otra semejanza con Dios", leemos en la Epistola aurea, "que ya no se llama semejanza, sino unidad de espíritu, cuando el hombre llega a ser uno con Dios, un espíritu, no sólo por la unidad de un idéntico querer, sino por no ser capaz de querer otra cosa. De esa manera, el hombre merece llegar a ser no Dios, sino lo que Dios es:  el hombre se convierte por gracia en lo que Dios es por naturaleza" (Epistola aurea 262-263:  SC 223, pp. 353-355).
Queridos hermanos y hermanas, este autor, que podríamos definir como el "cantor del amor, de la caridad", nos enseña a realizar en nuestra vida la opción de fondo, que da sentido y valor a todas las demás opciones:  amar a Dios y, por amor a él, amar a nuestro prójimo; sólo así podremos encontrar la verdadera alegría, anticipación de la felicidad eterna. Sigamos, por tanto, el ejemplo de los santos para aprender a amar de manera auténtica y total, para entrar en este itinerario de nuestro ser. Con una joven santa, doctora de la Iglesia, Teresa del Niño Jesús, digamos también nosotros al Señor que queremos vivir de amor.
Concluyo propiamente con una oración de esta santa:  "Yo te amo, y tú lo sabes, Jesús mío. Tu Espíritu de amor me abrasa con su fuego. Amándote yo a ti atraigo al Padre; mi débil corazón se entrega a él sin reserva. ¡Oh augusta Trinidad, eres la prisionera, la santa prisionera de mi amor. (...) Vivir de amor es darse sin medida, sin reclamar salario aquí en la tierra... Cuando se ama no se hacen cálculos. Yo lo he dado todo al Corazón divino, que rebosa ternura. Nada me queda ya... Corro ligera. Ya mi única riqueza es vivir de amor".

lunes, 29 de octubre de 2012

RETIRO ESPIRITUAL


 Los integrantes del Gran Priorato Español de Santa Maria- Pobres Caballeros de Cristo, del Priorato de Ntra Señora del Carmen,   realizaron el pasado fin de semana un retiro espiritual con la finalidad de pasar unas jornadas de reflexión y meditación monástica dentro de un plan concreto  de formación espiritual.
Se vivió momentos de gran fraternidad y estudio de gran provecho para cada uno de los hermanos que participaron en esta experiencia. Esperamos poder seguir mostrando a todos nuestros hermanos, simpatizantes y  amigos,  las experiencias de gran contenido espiritual y de formación que iremos desarrollando a lo largo de todo el año.


UN ABRAZO..